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75ª Mostra: Venecia se consagra como capital mundial del cine

El segundo mandato de Alberto Barbera como Director Artístico de la Mostra madura, y consigue situar a Venecia, una vez más, como epicentro de la cinefilia a nivel mundial. Alcanzada la marca de tres cuartos de siglo de vida, el festival de cine más antiguo del mundo luce músculo y se presenta con una alineación del nombres que invita a soñar.


Pocos minutos después de anunciar la parrilla de películas que iban a componer la 75ª edición del Festival de Cine de Venecia, acabó de desatarse la euforia. Alberto Barbera, Director Artístico de la cita, afirmó que este año había logrado la mejor selección de toda su carrera. Era oficial: el festival de cine de referencia en Italia había logrado, ahora sí que sí, el liderazgo mundial. Lo hizo a costa, eso sí, del derrumbe de su principal rival en esta –apasionante– competición.

Rebobinemos: hará unos meses, Cannes perdió la guerra de poder contra Netflix. Este último se cansó de la Croisette y se fue a buscar otros patios en los que mostrar sus –suculentas– producciones. La ciudad de los canales, decían los rumores, aguardaba con los brazos abiertos.

Y así fue. No uno, ni dos, sino tres son los filmes del gigante del VOD que competirán este año por el León de Oro. Lo nuevo de Alfonso Cuarón, Paul Greengrass y los hermanos Coen (casi nada) estará precedido por las archi-reconocibles letras rojas de Netflix.

Solo con esto, y siempre a priori, se podría levantar un certamen más que decente. Pero Venecia quiere más. Sin salir de los dominios del Video On Demand, se presentará en primicia mundial (aunque fuera de concurso) la última y recuperada creación de Orson Welles, “Al otro lado del viento”. Una rareza, una pieza arqueológica que contrasta con la apuesta por el cine oscarizable que está caracterizando este segundo mandato de Barbera.

Un año más, Hollywood desembarca en el Lido con las propuestas que deberían brillar en la temporada de premios. Ahí está, por ejemplo, la película de apertura: “First Man (El primer hombre)”, segunda visita a Venecia de Damien Chazelle, después del boom “La La Land”.

Pero también estarán los “Sisters Brothers” de Jacques Audiard, con Joaquin Phoenix, John C. Reilly y Jake Gyllenhaal, o “The Favorite”, tragicomedia histórica de Yorgos Lanthimos, con Emma Stone, Olivia Colman y Rachel Weisz, o “Suspiria”, remake a manos de Luca Guadagnino de la mítica cinta de Dario Argento, ahora interpretada por Dakota Johnson, Tilda Swinton, Chloë Grace Moretz, Mia Goth y Jessica Harper.

Potente reparto femenino que sirve como contrapunto a uno de los temas más oscuros de esta, de momento, luminosa 75ª Mostra. En la carrera por el León de Oro, de los veintiún candidatos en la parrilla de salida, solo se cuenta a una mujer. Se trata de la australiana Jennifer Kent, quien con “The Nightingale” intentará reeditar el éxito de su ópera prima, la terrorífica “The Babadook”.

Así las cosas, en el primer año en Venecia después del escándalo Harvey Weinstein, y con movimientos como el MeToo marcando tendencia en la industria fílmica, parece que la Mostra no ha sabido reaccionar ante los vientos de renovado feminismo que ahora mismo están soplando. Veinte candidatos; una candidata. La proporción asusta. Tampoco ayuda el que, ante las quejas de los sectores feministas, Alberto Barbera haya respondido echando más gasolina al fuego. «Si se impone un sistema de cuotas en la selección de películas», ha declarado el Director Artístico, «dimitiré».

Bien por la defensa de los criterios artísticos en la gestión del festival; mal (fatal) en el empleo de un tono que nada ayuda a calmar unos ánimos que, de manera muy comprensible, se sienten heridos.

Para tapar esta y otras cicatrices, Venecia vuelve a responder con lo que mejor se le ha dado estos últimos años. Esto es, congregar estrellas y atraer la atención mediática... para que la autoría también se sienta a gusto.

Con esto y con las secciones secundarias, parece que sí que habrá espacio para todos y todas. Desde Carlos Reygadas y Natalia López hasta Olivier Assayas y Juliette Binoche, pasando por Valeria Bruni Tedeschi y Riccardo Scamarcio.

Dios los cría y Venecia los junta. Solo aquí podían encontrarse parejas tan atípicas como Emir Kusturica y José Mujica (“El Pepe, una vida suprema”) o Errol Morris y Steve Bannon (“American Dharma”). Esto promete.