08 JUIL. 2019 Tres corneados, dos sancionados y unos cuantos zacutones Ramón SOLA Zaplasteko a las primeras de cambio para que los auguraban ocho encierros de muermo tras el truño del pasado año. Aunque por las cámaras no pareció gran cosa, la carrera de los Puerto de San Lorenzo dejó así de entrada tres corneados, o sea, más que todos los de las ocho carreras de 2018. Y más cosas que contar... Échenle la culpa a Pitinesco. Cuatreño, sí, pero con 615 kilos a cuestas, el más gordinflón de la manada. Ya se había roto el grupo en dos mitades cuando dio con sus solomillos en el suelo al final de Estafeta, entre el Juanito y el Txirrintxa, que por bares nos entendemos mejor. Se levantó el toro y ahí se encontró con un bípedo más o menos de su proporción, un zacutón yanki que paseaba por allí como quien anda en la procesión. No puso gran interés el morlaco en el mozo, pero el simple empujón con la testuz le dejó una pequeña cornada de recuerdo (en la parte trasera del muslamen) y un potente traumatismo por la voltereta en la que aterrizó con la espalda. Al chaval, 23 años y natural de Florence (Colorado), lo etiquetaron de menos grave en el hospital. La carrera ya se había torcido y todavía dejaría dos empitonados más, que pasaron desapercibidos a las cámaras. Otro estadounidense, de 46 años de San Francisco, fue tocado en el cuello en la entrada a la Plaza de Toros. Está grave porque el sitio es malo, aunque pareció solo un puntazo. Y el tercero es un hombre de Autol (Rioja) de 40 años, trasladado desde Espoz y Mina con otra cornada en muslo y luxación de hombro. La Cruz Roja y la DYA no ganaron para sustos, porque en el callejón otro corredor quedó sin conocimiento tras un golpe, por lo que fue llevado al hospital, aunque en el camino recuperó los sentidos. Para entonces Pitinesco ya estaba encerrado, medio minuto más tarde que sus hermanos y no sin apuros. Y la Policía buscaba y encontraba para multarlos a dos «corredores» que se iban grabando por el móvil, y que por ello cayeron al tropezar en la bajada al callejón. Tuvieron que pasar por el cajero para astillar 600 euros. Ya se ve que en la carrera hubo bastante indocumentado, como corresponde a un 7 de julio que encima es domingo, además de zacutones de cuatro y dos patas. Dos minutos y 41 segundos al final para esta primera carrera, que dejó más trabajo del que querían socorristas y médicos. 2019 empieza revoltoso.