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Irán reactiva otra de sus plantas de enriquecimiento de uranio

Irán va a retomar las actividades de enriquecimiento de uranio en un cuarto paso para reducir los compromisos alcanzados sobre su programa nuclear. El presidente, Hassan Rohani, recordó que esta etapa es reversible si el resto de firmantes del acuerdo nuclear lo cumple.


Irán va a reiniciar sus actividades de enriquecimiento de uranio en su planta de Fordo (180 km al sur de Teherán), inactiva desde la entrada en vigor del acuerdo de Viena sobre el programa nuclear iraní firmado en 2015. El presidente iraní, Hassan Rohani, anunció la medida al día siguiente de que expirara el plazo que dio Teherán a los firmantes del acuerdo para que le ayuden a esquivar las consecuencias de la retirada de EEUU de este pacto en 2018.

Según los términos del acuerdo, Irán almacena en Fordo 1.044 centrifugadoras de primera generación IR-1 inactivas. «A partir de mañana, comenzaremos a inyectar gas (uranio en estado gaseoso) en Fordo», señaló, en referencia al procedimiento utilizado para producir uranio enriquecido, una actividad que será controlada por la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA).

Se trata de la cuarta etapa del plan de reducción de compromisos de su programa nuclear lanzado en mayo en respuesta a la retirada de EEUU del acuerdo.

La «cuarta etapa, como las tres primeras, es reversible», garantizó Rohani. Teherán sigue comprometido en «las negociaciones entre bastidores que mantenemos con algunos países para encontrar una solución» declaró el presidente.

Rohani subrayó que«el mundo debe saber que la gran nación de Irán es resistente: resiste y negocia al mismo tiempo», aseguró.

«Mantenemos abierta la vía de la negociación» y «en los dos próximos meses, volveremos a negociar», añadió el presidente, que dijo que esperaba una solución permanente para que Irán «venda fácilmente su petróleo» y acceda al sistema financiero internacional. En ese caso, «volveremos completamente a la situación anterior», afirmó.

Durante las tres primeras etapas de su respuesta a la retirada estadounidense, Irán comenzó a producir uranio enriquecido a un nivel superior al límite de 3,67% fijado por el pacto, se liberó del límite de 300 kilos que este impone a sus almacenamientos de uranio poco enriquecido, y activó la producción de centrifugadoras avanzadas.

En virtud del acuerdo de Viena, Teherán aceptó reducir drásticamente sus actividades nucleares a cambio del levantamiento de parte de las sanciones que asfixian su economía. Pero la retirada de EEUU y la política de «presión máxima» del Gobierno de Donald Trump contra Teherán privan a Irán de los beneficios que esperaba obtener del pacto.

La República Islámica está dispuesta a volver a aplicar completamente sus compromisos en cuanto las otras partes (China, Francia, Rusia, Gran Bretaña y Alemania) respeten los suyos.