28 AOûT 2020 Me siento seguro Mikel INSAUSTI Crítico cinematográfico Todos los ojos deberían estar puestos en el festival de cine de Málaga, porque es el primero en celebrarse con las nuevas medidas de seguridad e higiene, lo que le convierte en un experimento y observatorio de cara a sacar conclusiones sobre errores y aciertos en la celebración de eventos con las actuales restricciones. Pero a la prensa local no parece preocuparle mucho el tema, tal vez debido a que están más atentos a la vuelta del curso escolar, sobre todo por parte de quienes son padres y madres. Las crónicas que voy leyendo indican que la cita malagueña, a pesar de su retraso desde el previsto mes de marzo a este caluroso agosto, ha resultado muy fría y, como no podía ser de otra forma, distante. La falta de cercanía con el público, al no haber alfombra roja ni recepción mulitudinaria a la entrada del hotel, ha disuadido a los equipos de algunas películas, especialmente a los de producciones procedentes del otro lado del charco. Y, por último, las sesiones de gala se ven deslucidas con el 66% de aforo en un teatro Cervantes semilleno o semivacío, según se mire. Sin embargo, el valor a preservar es el de la continuidad, y ahí Málaga ha dado un buen ejemplo a la profesión, al igual que en unos días lo hará Donostia. Lo importante es que no se apague la luz del proyector, y que aún en formato reducido las citas festivaleras del calendario se celebren para poder contarlo.