30 AOûT 2020 Veranos y ombligos Iratxe FRESNEDA Docente e investigadora audiovisual No puedo decir que este verano haya sido como lo esperaba. He tenido unas vacaciones cortas y me ha costado recuperarme de este curso apocalíptico y extraño que hemos vivido y que ha pasado factura a mi salud. Aunque apenas he visto a mis amigos, he podido estar a gusto con mi familia convivencial, me he salido de algún grupo de Whatsapp, he hecho membrillo (sí), he estado escribiendo y leyendo, he cruzado la frontera… No ha sido un mal verano a pesar de que han sido tiempos extraños en los que me han faltado muchos abrazos habituales, visitas a familiares que no hemos realizado por temor a ponerles en peligro, etc. Pero, sobre todo, el miedo lo he llevado dentro, lo he percibido a mi alrededor. Es una sensación pegajosa, que te mantiene alerta, que ves en las actitudes de los demás. Dice un amigo querido que teme la recesión económica que pueda llegar, que cuando el sistema capitalista no tiene el alimento que necesita para superfuncionar, los recortes son el resultado. Dice que no nos hemos visto en otra igual. No sé si mi amigo estará en lo cierto o no, pero tendremos que estar despiertas, para que las personas y colectivos más vulnerables no paguen/paguemos que los beneficios de un sistema basado en el desenfreno no sean suficientes. No puedo decir que mi verano haya sido como esperaba, porque han vulnerado los derechos de muchas personas trabajadoras, migrantes o no, porque hay demasiados amigos sufriendo ante la incertidumbre laboral, porque hay demasiadas personas enfermas, porque intuyo que no dejamos de mirarnos el ombligo (para mal). Dice un amigo que teme la recesión económica que pueda llegar, que cuando el sistema capitalista no tiene el alimento que necesita para superfuncionar los recortes son el resultado.