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Entrevue
JAGOBA BEOBIDE Y BORJA VIGUERA
JUGADORES DEL REAL UNIÓN

«La salvación de Jaén fue como celebrar otro ascenso con el Alavés»

Jagoba Beobide (Azpeitia, 1987) y Borja Viguera (Logroño, 1987) analizan el derbi que van a disputar Alavés y Real Sociedad este domingo a las 21.00 en Mendizorrotza. Juntos recuerdan los momentos gloriosos vividos en Gasteiz o cómo la Real les dio la oportunidad de adentrarse en el fútbol más profesional. Incluso se atreven a pronosticar un resultado. Una pista: prevén un partido ajustado.


Borja Viguera y Jagoba Beobide han coincidido en el mismo equipo en tres épocas diferentes: en las categorías inferiores de la Real, en el Alavés que resurgió de Segunda B a Segunda División −Beobide es uno de los pocos, junto con Manu García, que ha logrado subir a un equipo desde Segunda B hasta Primera− y actualmente comparten vestuario en el Real Unión, que este sábado disputa su séptimo partido de la temporada contra el Arenas de Getxo (15.45, ETB1).

Cuentan a NAIZ que están muy a gusto en el conjunto irundarra que acumula tres victorias y tres derrotas. Les gustaría tener más regularidad, más equilibrio, y están trabajando en ello porque tal y como recuerda Viguera, «la temporada es corta y hay que sumar el máximo de puntos lo antes posible». «Estas 20 jornadas van a ser decisivas», matiza Beobide.

 

¿Cómo ven al Alavés y a la Real?

Borja Viguera: Evidentemente, veo mucho mejor a la Real que al Alavés. No obstante, el Alavés viene de una dinámica muy buena; ganó en Valdebebas y ya sabemos lo difícil que es ganar al Real Madrid y mucho más en su casa. La Real tiene un calendario más apretado, cuando no estás acostumbrado te cuesta más, pero parece que no lo está notando demasiado porque lo están haciendo bien tanto si juegan unos como si lo hacen otros; los resultados y el juego siguen siendo el mismo. La única pena va a ser que no haya público en “Mendi”, se va a echar en falta. Espero que sea un partido bonito, divertido y que gane el mejor.

Jagoba Beobide: Veo muy bien a la Real, tiene un mérito tremendo lo que están haciendo con mucha gente de la cantera. Incluso haciendo rotaciones logran mantener el nivel. Está claro que el Alavés tiene como objetivo la permanencia. Ya lleva bastante años en Primera y se está consolidando. No es fácil porque cada año cambia mucho el equipo pero parece que está cogiendo la marcha adecuada. Mendizorrotza llena de gente tiene otro toque especial y es una lástima pero aún así, sigue siendo un derbi y será bonito.  

Coincidieron en el Alavés en ese ascenso a Segunda y en la temporada de la salvación agónica. ¿Cómo lo recuerdan?

J.B.: Los recuerdos son muy bonitos. El primer año fue muy especial. Estuvimos liderando la clasificación desde el primer momento, llegamos a disputar una eliminatoria copera frente al Barcelona, logramos el ascenso a Segunda… Fue una temporada redonda. El segundo año nos tocó sufrir pero al final logramos la permanencia en la última jugada del último partido.

 

¿Esa salvación fue quizás el primer capítulo del actual Alavés?

B.V.: Fue cuestión de un gol. Mira dónde está actualmente el Alavés y dónde el Jaén (en Tercera División). Evidentemente, el Alavés luego ha hecho muchas cosas bien, no solo a nivel futbolístico, también a nivel de club y a nivel social porque ha crecido muchísimo. Es su quinta temporada en Primera y eso está al alcance de muy pocos. Y al hilo de lo que comentaba Jago, el técnico Javier Zubillaga nos reclutó a muchos jugadores con los que coincidió en Zubieta: Jagoba, Manu García, Urtzi Iturrioz… Siempre es bonito jugar con gente con la que has vivido tantos momentos antes.

Desde el primer momento nos colocamos primeros en la tabla, pasamos las tres rondas de la Copa, jugamos contra el Barça y llenamos de gente Mendizorrotza que hacía muchísimo tiempo que en Gasteiz no se llenaba el campo… En el segundo año sufrimos mucho para lograr la salvación, también en Jaén. Jugamos bien al fútbol a principio de año con Nacho González pero nos faltaban resultados y llegó esa salvación milagrosa, agónica, apoteósica…

J.B.: Fue como celebrar otro ascenso.

 

Viguera, fue el máximo goleador ese año con 25 goles.

B.V.: Metíamos muchos goles, pero encajábamos mucho, por eso estábamos en esa situación dramática. Mis dos años en Gasteiz tanto individuales como colectivos fueron buenísimos. Me dio la oportunidad de jugar en Primera con el Athletic y jugar la Champions, que ni en mis mejores sueños lo hubiese imaginado. Todo fue después de esa época en Gasteiz, gracias a que Javier Zubillaga confió en nosotros. En el fútbol de un mes para otro te cambia todo y a partir de entonces todo fue rodado. 

 

Jagoba, fue conocido como Gudari. ¿Actualmente, quién es el gudari del Alavés? ¿Quién viene después de Manu García?

J.B.: Manu García es el referente actualmente y después de él hay varios como, por ejemplo, Laguardia. Yo considero a Laguardia como un gasteiztarra más, es un referente. Martin Agirregabiria es de la cantera y creo que debe marcar la referencialidad. Es cierto que en el Alavés no tienen la misma filosofía de la cantera que pueden tener el Athletic o la Real. Hace unos años tuvo bastantes problemas con la gestión del club, esa época oscura de Piterman fue un desmadre. Hubo muchos presidentes en poco tiempo y para trabajar con la cantera necesitas una continuidad.

 

Ambos coincidieron con Manu García en la Real.

J.B.: Es un año mayor que nosotros pero coincidimos mucho con él. Muchos jugadores conviviamos en la residencia y luego coincidimos dos años en el Sanse. Después, en mi caso, volví a jugar con Manu en el Real Unión, cuando conseguimos el ascenso a Segunda. Y con Borja también he coincidido bastante: primero en la Real, luego en el Alavés y ahora en el Real Unión. Hay algo que nos vuelve a juntar (se ríe). Para mí son referentes. Les aprecio un montón y serán amigos para siempre.

 

¿Cómo recuerdan su etapa en la Real?

B.V.: Yo llegué en juveniles, hecho un chavalín, con 15 años. Me cambió todo. Pasé de estar en Logroño jugando con mis amigos, a estar en una residencia que no conocía a nadie, en una ciudad que no conocía a nadie, solo… Al principio es duro dejar a la familia pero la estancia en la residencia fue genial porque estabas con gente de tu equipo y las relaciones que hicimos allí se mantienen. Y en Zubieta empecé a sentir todo lo relacionado con el fútbol. Tuve la suerte de estar en el primer equipo, de estar en ese grupo que asciende a Primera; de hecho, nos enfrentamos al Real Unión de Jagoba (se ríe). Donosti, Zubieta y la Real son palabras mayores. Estoy casado con una donostiarra, mis hijos nacieron en Donosti… Me considero riojano-vasco porque la mitad de mi vida la he vivido en el País Vasco.

 

Y Jagoba, ¿de Azpeitia a Zubieta?

J.B.: Sí, con 13 años. La Real ha sido todo para mí, era el lugar donde quería llegar porque siempre estaba viendo sus partidos. Y como ha dicho Borja, allí empiezas a sentir el fútbol y a aprender cosas. Además, me dieron la oportunidad de jugar en Segunda B y creo que si no hubiese estado allí durante ocho años, no hubiera sido posible vivir todo lo que he vivido durante los últimos 10-15 años. 

 

¿Imanol le da un plus a la Real?

J.B.: Puede ser. Ha llegado a entrenar al primer equipo desde la cantera; sabe lo que es Zubieta, fue jugador y siente mucho la Real. Es otro aficionado más, lo vive mucho y lo transmite cada partido. Además de eso, creo que la Real está ofreciendo un buen nivel desde hace años y eso tiene mucho mérito.  

 

¿Se atreven con un resultado?

B.V.: 2-1. El Alavés llega con una inercia positiva, la Real jugó el jueves…

J.B.: 1-1, empate.