11 AVR. 2022 PRIMERA VUELTA DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES FRANCESAS Macron y Le Pen repetirán duelo en un contexto muy diferente La primera vuelta de las elecciones presidenciales no dejó sorpresas en los puestos de cabeza. Emmanuel Macron, Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon lograron la ansiada concentración de votos. Los dos primeros disputarán la segunda vuelta y el patrón insumiso se invistió de autoridad con vistas a una urgente refundación de la izquierda. Maite UBIRIA BEAUMONT BAIONA De los doce candidatos que concurrieron a la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, tres acumularon ayer el 70% de los votos. Esa concentración de sufragios tuvo tres claros beneficiarios: Emmanuel Macron, Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon. Desde que se dieran a conocer a las 20.00 los sondeos, basados en proyecciones a partir de datos reales, los principales candidatos salieron a la palestra para dar por buena esa fotografía en la que dos nombres brillan sobre los demás: Emmanuel Macron y Marine Le Pen lograron los dos ansiados billetes que les clasifican para la vuelta definitiva del 24 de abril. Los sondeos colocaron rápidamente al candidato a la reelección con una amplia ventaja, incluso más holgada que los apenas tres puntos que sacó hace cinco años el entonces novel candidato a la aspirante de Rassemblement National (RN). Marine Le Pen, en todo caso, pudo salir ante sus partidarios con la satisfacción de haber hecho unos muy buenos resultados en las elecciones más difíciles. Le Pen, en su campaña menos pegada a la marca RN, mejora porcentualmente sus resultados de 2017. Ganó, con autoridad, el pleito interno con Éric Zemmour, que, tras asegurar que «no se equivoca de enemigo», dejó claro que votará por Le Pen en segunda vuelta. La única buena noticia de la noche para el polemista fue que pasó por delante de la representante de la derecha republicana, Valérie Pécresse, que, sin dar consigna, aclaró que ella votará en favor de Macron el 24 de abril. En todo caso, uno de los datos más preocupante de la noche fue que entre sus dos marcas la ultraderecha sumara, grosso modo, más de un 30% de los votos. Un dato más que significativo, que se suma al hecho de que la propia Le Pen lograra la mejor marca nunca conseguida por un presidenciable de ultraderecha. Esas referencias señalan que, más allá de la elección presidencial, las heridas a tratar en el futuro en la sociedad francesa son complejas y profundas. Jean-Luc Mélenchon fue la tercera aspiradora de votos de la jornada electoral. También ganó apoyos con respecto a la primera vuelta de los comicios presidenciales de 2017. Y, lo que es más importante, sus resultados sitúan a la marca insumisa como el pilar de una refundación de la izquierda que, si antes de estos comicios era una tarea necesaria, a la vista de los resultados cosechados ayer por las otras formaciones de ese espectro sociopolítico es una absoluta urgencia. Máxime teniendo en cuenta que en junio se celebrarán elecciones legislativas. Reserva de voto Como Le Pen, si no da la campanada el 24 de abril, Mélenchon no volverá a ser candidato a una presidencial. De ahí que su discurso tras conocer que no estaría en segunda vuelta adquiriera anoche un cierto tono de sucesión. En su alocución, no aclaró gran cosa sobre la segunda vuelta, pero con riqueza oratoria dijo por activa y por pasiva que su campo jamás ayudaría a la elección de una aspirante ultraderechista. Serán los 310.000 compromisarios que avalaron su candidatura quienes decidirán sobre la estrategia cara al 24A. Dentro del campo progresista, la gran derrotada, Anne Hidalgo (PS), fue la primera en comparecer para reconocer la debacle y pedir el voto en segunda vuelta para Macron. También el ecologista Yannick Jadot y el comunista Fabien Roussel llamaron a levantar una «barrera» para frenar a la aspirante de RN.