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VETOS Y CHANTAJES EN EL NORTE DE IRLANDA

La campaña electoral ha terminado; es el momento de que la democracia prevalezca

El parlamentario por la circunscripción de South Antrim, analiza el triunfo de los republicanos y los ataques al Acuerdo de Viernes Santo y al Protocolo de quienes no aceptan ni su derrota ni la democracia.


El Estado de los seis condados se estableció hace 101 años en el Norte de Irlanda. Estaba diseñado para mantener una mayoría unionista de forma permanente. Un sistema que al ser creado repartió los distritos electorales de tal manera que los unionistas siempre conseguían más votos que los nacionalistas irlandeses. Y además, un sistema que segregaba a la comunidad de identidad irlandesa, de tradición pro-irlandesa o incluso de una tradición no unionista, condenándolos a ser ciudadanos de segunda clase. Toda esta discriminación estaba patrocinada por el Estado en cuestiones como la asignación de la vivienda pública, el empleo y los votos. La injusticia y represión unionista, el Estado del Norte de un solo partido, eran consecuencia directa del colonialismo británico y la partición de Irlanda.

La negación de derechos básicos en el norte, de los derechos civiles, democráticos y humanos, culminaron en un continuo conflicto que perduró desde 1969 hasta 1997. El Acuerdo de Viernes Santo, en 1998, marcó una linea de separación entre un conflicto que duraba décadas, dando paso a una nueva era de transformación democrática y gobierno compartido. Se convirtió en la arquitectura democrática del proceso de paz irlandés y creó un marco de principios, valores y normas para poder facilitar transformaciones y cambios futuros.

Una ilustración gráfica de este cambio es la progresiva pérdida desde 2017 de la mayoría unionista en el norte en favor del Sinn Féin y otros partidos progresistas. Todo el paisaje político ha cambiado dramáticamente como consecuencia del Brexit, el impasse existente en relación con el Protocolo (localización fronteriza de la UE con el Reino Unido en Irlanda) y también la pandemia. La política en el norte ha estado continuamente en un estado de cambio.

Hace ya meses, Sinn Féin predijo que las elecciones para la Asamblea del 5 de mayo serían las más importantes en una generación, tal como se ha demostrado. No hay dos elecciones iguales, pero desde el comienzo me llamó la atención la implicación política de los votantes. En la circunscripción por la cual me presenté como candidato pude comprobar que la gente quería hablar de la presión generada por la carestía de vida, por la situación de nuestro servicio de salud y de la poca inversión económica dirigida a los servicios públicos.

La gente con la que me encontré, incluida la de tradición unionista, comentaba que el Partido Democrático Unionista (DUP) había secuestrado a la sociedad y las instituciones. Estaban frustrados y enfadados porque había minado gravemente el poder compartido después de que el primer ministro, miembro del DUP, dimitiera por la excusa del Protocolo.

Los votantes estaban enfadados por los comentarios del DUP y de políticos unionistas en la campaña, por haber sugerido que una primer ministra para todos y todas podría ser bloqueada en la toma de posesión del cargo, por ser una política republicana. El viejo sectarismo, sinónimo de «un estado norteño unionista» en el que un republicano no puede aspirar al cargo, ha estado muy presente en estas elecciones. Asimismo, la campaña se utilizó para intensificar un ataque más serio contra el Acuerdo de Viernes Santo por parte de los sectores más extremistas del unionismo y de los tories británicos.

Sin embargo, los votantes se sintieron atraídos por el mensaje positivo y progresista del Sinn Féin de lograr juntos un cambio real. 250.000 votantes apoyaron al Sinn Féin. Otros partidos progresistas también fueron premiados con mandatos por el cambio. Las elecciones del 5 de mayo han demostrado ser, acertadamente, las mas importantes de una generación. Han sido un punto de inflexión.

El Brexit lo cambió todo, y ahora, el paisaje político y social ha cambiado nuevamente. Puede haber una primera ministra para todas y todos, por primera vez en 101 años, y además existe el potencial para establecer un poder compartido adecuado.

Sin embargo, esta agenda positiva está siendo directamente amenazada por la negativa del DUP a restaurar el poder compartido y las instituciones entre el norte y el sur. Es incluso más grave aún que esto esté ocurriendo cuando hay familias que sufren los efectos sin precedentes de la crisis generada por la carestía de vida, cuando los servicios sociales y sanitarios en el norte están consumidos por una crisis sistemática.

La base del poder compartido está siendo puesta en peligro por las tácticas del DUP y del gobierno Tory, y en particular por la toxica alianza entre el secretario de Exteriores torie, el ERG (Economic Research Group) y el DUP. Los tratados internacionales y la legalidad internacional en forma del Acuerdo de Viernes Santo y el Protocolo están siendo atacados directamente.

Utilizan a escondidas sus cartas para desguazar, para desmantelar, el Acuerdo de Viernes Santo, junto con el uso de una guerra falsa contra la Unión Europea, aparentemente para desmantelar el Protocolo. El objetivo de los tories es apuntalar su coalición electoral en Inglaterra; el del DUP, tratar de reafirmarse como la fuerza dominante del unionismo y detener la hemorragia de su poder político e influencia en el norte. El liderazgo actual del DUP no puede y no quiere adaptarse al panorama político que ha cambiado.

Pretenden jugar con la legalidad y los tratados internacionales creyendo que, frente a un contexto de retos políticos mas importantes, destrozar el Acuerdo de Viernes Santo y utilizar el veto unionista al poder compartido no serán una preocupación ni en casa ni fuera. Así pues, se requiere una actuación urgente.

No se les puede permitir que falten al respeto y ninguneen el deseo democrático de la ciudadanía y el mandato de la mayoría de los parlamentarios. La UE debe mantenerse firme contra la beligerancia y mala fe de los tories. El marco conjunto del Protocolo facilita los mecanismos que garantizan su delicada implementación, como ya se ha demostrado al resolver temas complejos como el acceso a las medicinas.

El gobierno británico está impulsando una agenda contra el Acuerdo de Viernes Santo cubierta bajo el manto de una retorica pro acuerdo al sugerir que debe de ser «re-equilibrado». Nada mas lejos de la realidad. Lo que el Acuerdo de Viernes Santo necesita es su total implementación.

El gobierno irlandés debe mantenerse firme y adoptar una posición inequívoca contra el comportamiento destructivo del DUP y de los tories, y el clamor de unidad de la sociedad del norte debe de ser escuchado con fuerza. Ahora que las urnas han hablado nos encontramos frente a una dura elección: o nos dejamos chantajear y volvemos al pasado o nos levantamos por la democracia.

Y solo puede haber una opción, puesto que la democracia debe prevalecer.