19 FéV. 2023 DE REOJO Neutralidad arbitral tasada Raimundo FITERO El asunto de que el Barça tuvo en nómina a un árbitro mientras ejercía de vicepresidente del Comité de Árbitros se está coinvirtiendo en un nuevo asunto de contenido político y periodístico alimentado en los medios de la derecha rancia madrileña y con Ferreras a la cabeza, ya que es el primer infante de televisión de Florentino Pérez. Se van aposentando dudas, ya existe un barro peligroso por el que andar con la advertencia de ser engullido. Con la única intención de señalar al Barça y todo lo que representa van subiendo el tono de las acusaciones, las propuestas más inverosímiles se escuchan en las tertulias futboleras, que van muy cargadas de intencionalidad partidista y es muy difícil encontrar algún análisis sosegado. Este asunto es sospechoso, muy sospechoso. Muchos clubes de fútbol han tenido a árbitros o exárbitros en nómina para mantener buenas relaciones con los trencillas, pero en este caso la gravedad reside en que Enríquez Negreira tenía influencia en el nombramiento y, sobre todo, en la subida o bajada de categoría. Por lo que las posibilidades de influencia se vislumbran mejor. Pero existe algo muy complicado de probar, ¿cómo se demuestra que tuvo un tratamiento favorecedor de los árbitros? Y, si es así, significa que estaban todos o muchos árbitros corruptos, cobrando por arbitrar a favor del Barça, lo que es un escándalo superlativo. Lo fascinante es que declaran ante los jueces que esta relación entre uno y otros era con el objetivo de buscar la neutralidad arbitral. Lo que significa que antes no existía y que esa neutralidad tiene un precio tasado. Aquí hay tema.