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MEGALÓPOLIS

Vuelve el gran soñador del cine moderno


Es una de las cintas más polémicas del año y el proyecto soñado por su director, Francis Ford Coppola, tras más de cinco décadas buscando levantarlo. Supone el regreso del responsable de “El Padrino” y “Apocalypse Now”, más de trece años después del estreno de “Twixt”, así como su primera incursión en el terreno de la ciencia ficción pura. Nos transporta a Nueva York, donde un arquitecto quiere reconstruir la ciudad tras un desastre devastador, aunque se encontrará con la oposición del alcalde.

La visión de la película es abordar temas filosóficos y sociales, explorando el futuro de las ciudades y la civilización. Se ha comparado con una especie de “épica utópica” sobre la construcción de una sociedad ideal después de una gran crisis. Está inspirada en parte por la obra clásica de la antigua Roma, particularmente la figura de Julio César y el declive de la República romana. Sin embargo, también aborda cuestiones más contemporáneas relacionadas con la vida urbana, el capitalismo, la política y la lucha por un futuro mejor. Coppola ha descrito la película como una reflexión sobre la humanidad y nuestra capacidad de soñar y construir utopías, incluso frente a las mayores adversidades.

Un par de datos curiosos sobre este proyecto: el primero, que Coppola financió de su bolsillo la totalidad de la película, que costó 120 millones de dólares. Había hecho lo mismo con “Apocalypse Now “ y “Corazonada”, y el fracaso de esta última le hizo declararse en bancarrota. Todas sus posteriores hasta “Legítima defensa, de John Grisham” se hicieron para pagar sus deudas.

La otra anécdota está relacionada con el actor Adam Driver; es la novena vez que aparece en una película que llevaba más de una década en desarrollo, después de “Lincoln”, la trilogía de secuelas de Star Wars, “Silencio”, “El hombre que mató a don Quijote”, “El último duelo”, “La casa Gucci”, “Ruido de fondo” y “Ferrari”.