20 NOV. 2024 Contracultura es lo contrario de anticultura Carlos Gil ZAMORA Analista cultural Leía no hace tanto a un ensayista indicar que sería difícil señalar a algún movimiento, artista o pensamiento como contracultural. Se trataría de ver si existe algo en estos momentos en el arte escénico, visual, musical o en la literatura que podamos entender que intenta escapar del mercado, de la estabulación, de los anaqueles institucionales tan indicativos de la inmovilidad. No lo detecto, vengo de Brasil y allí se habló en una mesa dentro de un festival internacional de artes escénicas del asunto, pero fueron voces oblicuas, nadie propuso algo concreto, se describió una situación asfixiante y se llegó a la conclusión de que, tras los años bolsonaristas, había que seguir compitiendo contra las brigadas anticulturales. El concepto me atrapó, lo supe identificar sin apenas esfuerzo, se trata de que ante tanta banalización sesgada de lo cultural, sea un campo semántico tan abrasivo, quepa en las programaciones, sean privadas o públicas, los suplementos culturales los medios y los enteros promocionen de manera exhaustiva y delirante tanto simulacro que al existir una dependencia tan exagerada de las decisiones políticas, todo se desfigura. Todo es sospechoso. Todo forma parte de un magma anticultural. Por eso actuar contra estas brigadas va a ser fundamental para subsistir.