16 DéC. 2024 DERBI EN MENDIZORROTZA Derbi de intensidad que frena las aspiraciones del Alavés y Athletic Unai Gómez adelantó al equipo rojiblanco nada más comenzar el partido y Joan Jordán puso las tablas pasada la hora del juego. Ambos equipos tuvieron ocasiones para decantar la balanza pero el 1-1 no cambió del luminoso de Mendizorrotza en el primer partido del «Chacho» Coudet como anfitrión. Abdel Abqar despeja un balón largo ante la presencia del goleador de ayer Unai Gómez. (Jaizki FONTANEDA | FOKU) GARA El derbi vasco entre el Alavés y el Athletic, correspondiente a la decimoséptima jornada de Primera, acabó con un empate a un gol que refleja la intensidad que hubo entre dos equipos que, más allá de los goles, se dejaron todo en el campo. Lleno de intensidad, pero falto de brillantez, el partido dejó una sensación de que ambas escuadras hicieron lo justo para evitar el triunfo del rival, sin llegar a desbordar a sus oponentes en ningún momento. Tanto el Alavés como el Athletic lucharon y compitieron, pero las ocasiones claras fueron contadas y las imprecisiones marcaron el ritmo del encuentro. El empate deja a ambos equipos en una situación sin demasiados sobresaltos, pero, a su vez, frena las intenciones de ambos. «Ha sido un partido apretado y difícil. No estamos todavía a la velocidad de la pelota para salir y menos contra un equipo como el Athletic, en la segunda fuimos más directos y hemos arriesgado menos. El partido ha sido trabado y disputado, y se nota que ellos tienen automatizados los movimientos mucho más claros que nosotros. Queríamos ganar, pero nos quedamos con un punto», declaraba Eduardo “Chacho” Coudet en la sala de prensa de Mendizorrotza tras su debut como local. El choque comenzó con una gran dosis de intensidad, pero fue el Athletic quien pegó primero. Apenas habían pasado diez minutos cuando Unai Gómez, el goleador rojiblanco, rompió el fuera de juego con una gran lectura de pase de Iñaki Williams. El centrocampista de Bermeo recibió el balón en carrera y, con una fría resolución, batió a Antonio Sivera en un mano a mano que supuso el primer gol del partido. Los de Ernesto Valverde no dudaron en presionar al Alavés, que parecía sentirse incómodo desde el primer minuto, intentando controlar el balón pero con dificultades para superar la presión alta de su rival. Era el primer síntoma de lo trascendental que puede llegar a ser el estado de ánimo. Este Athletic parece imparable y quiso apretar a un rival que no termina de carburar con el cambio de entrenador. El gol tempranero cambió el ritmo del encuentro, que ya se tornó más directo y en ocasiones un tanto caótico. A partir de ese momento, el Athletic dominó la posesión, aunque sin conseguir aumentar su ventaja. El Alavés trató de encontrar el equilibrio en el juego y, aunque no renunció a la ofensiva, apenas logró generar ocasiones claras en la primera mitad. Las batallas individuales fueron lo que marcaron la tónica de los primeros 45 minutos: Kike García luchó con los centrales rojiblancos, mientras que Nahuel Tenaglia y Nico Williams se encargaron de un duelo algo más discreto por la banda. REACCIÓN DE LOS LOCALES Tras el descanso, el Alavés pareció despertar y su empuje no pasó desapercibido. A los 67 minutos, el equipo local consiguió el empate en una jugada fortuita. Joan Jordán, que había sido uno de los jugadores más activos, aprovechó un error de Unai Simón. El portero del Athletic no logró despejar correctamente un disparo de Jon Guridi, y el rechace cayó en los pies de Jordán, quien no perdonó y mandó el balón al fondo de la red. Un empate que, sin ser brillante, frena la inercia favorable del Athletic y aunque devuelve al Alavés a la pelea, no le sirve para alejarse mucho de la parte de abajo. La igualdad en el marcador trajo consigo más nervios que fútbol. «Había mucha disputa, muchas faltas y parones. No teníamos la lucidez que necesitábamos para sacar jugadas. No se ha traducido en el peligro que queríamos transmitir. Ellos no nos generaban, pero si no terminas de matar el partido era difícil que ellos no llegaran», explicó un Ernesto Valverde que asumió el empate con filosofía. Los rojiblancos llegaban a este derbi tras encadenar seis victorias. «Esto no es una fábrica de churros y no se gana siempre. Ya lo hemos hablado en el descanso, que una chispa podía desencadenarlo para cualquier lado», dijo el Txingurri. No llegó esa chispa final para decantar la balanza del derbi pero el Alavés se creció tras la igualada. Reclamó un penalti por mano de Yuri Berchiche, pero el árbitro consideró que la pelota había pegado en el brazo del lateral tras un rebote, y no señaló la pena máxima. Por su parte, el Athletic, aunque se acercó más que en la primera mitad, no estuvo acertado en los últimos metros. Iñaki Williams, uno de los hombres más peligrosos en los últimos partidos, no logró encontrar la puerta rival y sus compañeros tampoco pudieron aprovechar las oportunidades generadas. A medida que avanzaba el encuentro, las imprecisiones se multiplicaron, y ambos equipos se vieron incapaces de imponer su juego con claridad. En los últimos minutos, un gol de Dani Vivian en el tiempo añadido fue anulado por el árbitro tras sancionar una falta previa del central rojiblanco. Así, el derbi vasco se fue diluyendo entre errores y escasas ocasiones, con el empate como resultado final. REGRESA SIMÓNUnai Simón reapareció en Mendizorrotza tras 204 días sin pisar el verde en un partido oficial. «Ha estado sobrio, relacionándose bien con la defensa. El disparo del gol ha sido complicado. Estamos contentos con él», opinó Valverde sobre el portero de Murgia. SEIS VICTORIASEn Mendizorrotza, el Athletic ha visto frenada su racha triunfal, con seis victorias consecutivas. De todas formas, no corta la dinámica positiva de los de Valverde, que no pierden desde septiembre. DOS PUNTOSEl punto de poco le sirve al Alavés, que se coloca en el decimosexto puesto con dos puntos de margen sobre el descenso. Con el «Chacho» Coudet en el banquillo, los albiazules han sumado dos empates en liga, ambos en sendos derbis: contra Osasuna y Athletic.