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El Athletic hizo surcar la Gabarra 40 años después

El buen estado que llevó al Athletic a ganar la Copa, también se vio reflejado en la Liga. Los bilbainos lograron clasificarse para la Europa League seis años después.

Multitudinario paseo en la gabarra, el 11 de abril. (Aritz LOIOLA | FOKU)

«Impresionante. Una locura. Más de un San Mamés completo, quizá fueron dos. Miles de rojiblancos inundaron la capital andaluza con un desfile de camisetas. Después de 40 años, había muchas ganas para traer la Copa a casa. Se disfrutó mucho por las calles durante el día y también tocó sufrir en el campo. Un volcán de emociones». Así comenzaba la crónica de ambiente de la final de Copa entre el Athletic y el Mallorca escrita por el periodista de GARA Manex Altuna. Y el equipo rojiblanco lo logró: se trajo su vigesimoquinta Copa a casa tras el 1-1 del tiempo reglamentario y la prórroga. La final se decidió en la tanda de penaltis, donde Álex Berenguer pasó a la historia por materializar la pena máxima decisiva.

Esta vez el torneo del K.O. fue mucho más afable con la escuadra rojiblanca, que no hizo una buena primera parte, pero que se mereció el trofeo con su reacción en la segunda, además de llegar bastante más entera físicamente a la prórroga y proponer más futbolísticamente que el Mallorca, haciéndose acreedora por merecimiento del trofeo del torneo del K.O.

En Bilbo aún resuenan los ecos de las celebraciones en la Gabarra. Después de seis finales seguidas perdidas, la carga emocional era terrible. Libres ya de esa mochila, fue pura fiesta, una catarsis que acentúa la comunión entre un equipo campeón y una afición entregada.

Evidentemente, ese buen estado que les llevó a ganar la Copa, también se vio reflejado en la Liga. Los bilbainos lograron clasificarse para la Europa League seis años después. El quinto puesto final en la clasificación de la competición doméstica les otorgó el premio europeo que tan buenos recuerdos, y amargos, les ha traido en la historia reciente.

ATHLETIC FEMENINO

El Athletic femenino, mientras tanto, mantuvo una línea ascendente, en la que Lezama ha tenido mucho que ver. Desde la derrota contra el Real Madrid en enero hasta final de curso, ganó todos sus partidos en casa, dando un salto que le permitió acabar la Liga en la quinta plaza y soñando con Europa. También creció la ilusión en Copa hasta que las semifinales le emparejaron con el todopoderoso Barcelona, verdugo de la Ral en la final. Ha prolongado la racha tras el verano hasta que el Atlético ha acabado con 252 días de imbatibilidad local para un equipo menos brillante pero más efectivo que el curso pasado.