23 JAN. 2025 El PNV salva a las energéticas tras alegar que la tasa las discriminaba Idoia Sagastizabal, durante su defensa de la supresión del impuesto a las energéticas. (Fernando SÁNCHEZ | EUROPA PRESS) Ramón SOLA El no del PNV, cambiando su posición de hace dos años, puso la puntilla al impuesto extraordinario a los beneficios de las energéticas, sumado al de Junts, que votó en contra de todos los decretos a debate ayer. Con ello cumple el deseo expresado por Iberdrola o Repsol, en este caso aderezado por amenazas directas de retirada de inversiones por parte de su consejero delegado, Josu Jon Imaz. Se alinea además con PP y Vox en el rechazo al decreto del Gobierno español. Idoia Sagastizabal fue la encargada de presentar la posición de este grupo. Eligió el ataque como defensa, acusando a EH Bildu, ERC o Podemos de «demagogia y teatralización». Consideró que no es realmente un impuesto a beneficios extraordinarios, sino que «gravan más» que eso. Y se cuestionó «por qué solo a este sector y no a distribución o farmacéuticas, que también tienen muchos beneficios». Además, insistió en tildar de «falso» que las haciendas de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa vayan a perder 67 millones este año al decaer este impuesto. Oskar Matute, desde EH Bildu, se reafirmó en ello indicando que los mismos representantes del PNV lo reconocen. Según su argumentación técnica, en primera instancia Petronor o Iberdrola ingresan en la Hacienda estatal y no en la de Bizkaia, aunque las transferencias posteriores sí puedan producir esa cantidad. Reprochó a Matute que «parece usted muy preocupado por cómo se va a cubrir el agujero, pero ¿dónde se recoge la participación de las haciendas vascas para asegurarnos? Para su tranquilidad, los servicios públicos de Euskadi están garantizados». Tras subrayar su no, se abrió a «lo lógico, que es revisar el Impuesto de Sociedades para corregir lagunas. En ese debate sí nos encontrarán». Matute, por su parte, defendió el impuesto recordando que el propio Josu Jon Imaz admite que «esto es una nimiedad para lo que ganan», e incidió en la «autoenmienda» del PNV: «Ustedes votaron a favor y permitieron este gravamen, y ahora dicen no. Se lo agradezco: no es coherencia, pero sí es honestidad». En respuesta a las acusaciones de «demagogia», el diputado abertzale de izquierdas recalcó que el panel de votación habla por sí solo: el PNV votará lo mismo que PP y Vox, y también que Junts, lo que dibuja una unidad entre todas las derechas en este ámbito. «Ese es el dato, y dato mata a relato», replicó a Sagastizabal. El diputado de EH Bildu marcó así la diferencia entre estas formaciones: «Nosotros no hacemos política al servicio de un CEO de Repsol, sino de la gente. Para EH Bildu, primero está el país y luego el partido». PSOE, PODEMOS Y ERC La vicepresidenta española María Jesús Montero expuso la posición del PSOE con un tono resignado, que delataba desde el inicio la conciencia de que no habría opción de sacar adelante este decreto. Señaló que la resolución del Consejo de Ministros fue «fruto de un compromiso político» con el ala izquierda de sus socios, pero «lo traemos aquí siendo conscientes de la dificultad por la posición que cada formación tiene. Hemos hecho lo humanamente posible para que esta medida pudiera abrirse camino. Aceptaremos el resultado desde la normalidad democrática». Montero se limitó a decir que «el debate sobre fiscalidad verde va a ser uno de los caballos de batalla a futuro». Y criticó que «este es el discurso trasnochado de la derecha; bajar impuestos siempre y en cualquier ocasión». A Jone Belarra (Podemos) no le gustó el tono bajo de Montero y así lo subrayó en su discurso: «Ustedes, PNV y Junts, no son los principales cachorritos de Repsol, es el PSOE quien está aquí defendiendo los intereses de Repsol. Quizás esté ahora Pedro Sánchez en Davos reunido con Josu Jon Imaz pidiéndole perdón. Es triste». Desde ERC, Gabriel Rufián cargó contra Junts, señalando que las amenazas de las energéticas con retirar inversiones (como una planta de Repsol en Tarragona) «solo pueden tener un nombre: chantaje». Dijo que la formación representada en la tribuna por Miriam Nogueras se retrata como «lo que siempre ha sido, derecha». Y se mostró muy pesimista con la creciente unidad de las derechas. 67 MILLONESMatute y Sagastizabal se enzarzaron por los 67 millones que las haciendas de Araba, Gipuzkoa y Bizkaia dejarán de ingresar por vía directa a causa de la eliminación del impuesto especial a las energéticas.