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DERBI VASCO EN LOS CUARTOS DE FINAL DE COPA

La Real repite semifinales tras ganar a Osasuna, que se disparó en los pies

Dos goles de Barrenetxea y Brais en la primera mitad dieron al conjunto txuri-urdin el pase a las semifinales de Copa, frente a un Osasuna que no aprovechó sus ocasiones y que ya con el marcador en contra se quedó con diez jugadores por una merecida roja directa a Catena (2-0) antes del descanso. Los de Imanol alcanzan las semifinales por segundo año consecutivo.

Los jugadores de la Real celebran el gol de Barrenetxea, que inauguró el marcador en el minuto 21. (Andoni CANELLADA | FOKU)

La Real jugará las semifinales de Copa por tercera ocasión en seis temporadas, un porcentaje brutal y más para un club que durante mucho tiempo había arrojado este torneo por el sumidero. Justo ayer se cumplían cinco años exactos de la épica victoria en el Bernabéu (3-4), preludio del título de Sevilla un año más tarde debido al covid.

Los donostiarras se llevaron el segundo asalto del doble derbi ante Osasuna gracias, ayer sí, a su eficiencia, marcando en sus dos primeras ocasiones. Los rojillos, que habían comenzado mejor, pagaron muy caros un fallo de Sergio Herrera en la salida del balón y otro error de Catena, que vio una roja merecida por una entrada sobre Brais al más puro estilo Cobra Kai.

Imanol no quiso ceder al «clamor popular» y se mantuvo fiel a sus ideas, lo cual suele ser juzgado como «confianza» o «cabezonería» en función del resultado final. Sobre todo en el ataque, donde repitieron Kubo, Barrene y Oyarzabal, con Oskarsson en el banquillo a pesar de sus tres goles en los dos últimos encuentros.

También llamó la atención la ausencia de Aramburu en el lateral derecho, su lugar lo ocupó Aritz. Zubeldia, Aguerd y un recuperado Aihen completaban la zaga. En la sala de máquinas, junto al intocable Zubimendi ayer los elegidos fueron Brais y Marin.

Menos cambios hizo Vicente Moreno, quien dio entrada a Iker Muñoz por Lucas Torró en el mediocentro. El resto, los mismos que partieron el domingo en El Sadar, con Sergio Herrera bajo palos, defensa para Areso, Boyomo, Catena y Juan Cruz; Moncayola y Aimar por delante de Muñoz, Rubén García y Kike Barja en los costados y el bigoleador Budimir en punta.

CASI 35.000 PERSONAS, MUCHOS ROJILLOS

Ayer sí que el ambiente fue el de las grandes noches, con 34.658 personas en Anoeta, muchas de ellas con camisetas y bufandas rojas, no solo en la zona visitante. Si alguien esperaba un Osasuna tímido se llevó una sorpresa, porque salió a por todas desde el pitido inicial. La primera ocasión clara la tuvo Budimir al saque de una falta de Rubén García en el minuto 11, pero llegó forzado y no pudo precisar.

Cuatro minutos después, los rojillos tiraron de pizarra en un saque de córner, la defensa realista no vio por dónde pegaba el aire y Oroz se quedó solo al borde del área grande, pero su disparo se marchó desviado.

El choque tenía sabor navarro, pero el fútbol no entiende de justicias. Un pelotazo de Remiro lo ganó por arriba el pequeño Kubo ante Juan Cruz, y entre Oyarzabal y Barrene cocinaron una jugada de Play Station que el segundo culminó sutilmente con la zurda (1-0, 22’). Séptimo tanto para el donostiarra en lo que va de curso.

A la media hora, Herrera metió en un marrón a Iker Muñoz, que perdió el balón ante la presión de Marín. Oyarzabal se quedó mano a mano ante el meta, pero vio la llegada de Brais y el gallego solo tuvo que empujarla (2-0, 30’). Los navarros pidieron falta sobre Muñoz, pero desde el VAR dieron validez al tanto.

CATENA MIDE FATAL

Y poco después Osasuna se quedaba con diez en una ida de olla de Catena, que le puso los tacos casi en la nuca a Brais en un balón aéreo a la altura del círculo central. Un cuarto de hora antes nadie se hubiera creído este guion en ninguno de los dos bandos, pero así es este bendito-maldito juego.

Vicente Moreno quitó a Barja para meter a Hernando y dibujar un 4-4-1. Con el balón parado como mejor opción para generar peligro, Oroz casi recortó distancias antes del descanso con una volea lejana que pasó cerca de la escuadra.

Con la eliminatoria tan de cara, en la reanudación la Real le metió anestesia al choque, aprovechando su superioridad numérica para hacer correr a Osasuna tras el balón. En el 54, Imanol quitó al amonestado Oyarzabal -dos asistencias al bolsillo para el capitán- y a Barrene para dar entrada a un Orri Oskarsson aclamado y a Sergio Gómez.

Poco más tarde, Igor Zubeldia sintió molestias en una pierna y su lugar lo ocupó Jon Mikel Aramburu, desplazando a Aritz Elustondo al centro de la zaga. Por su parte, el renovado Olasagasti entró por Pablo Marín. En el otro bando, Moreno metió a Pablo Muñoz, Lucas Torró, Bryan Zaragoza por Aimar Oroz, Jon Moncayola y Rubén García.

Osasuna lo intentó hasta el final, pero no hubo manera de dañar a una Real que se dedicó a tocar el balón de lado a lado, sin arriesgar un ápice, para comerle minutos al crono y certificar su pase a semifinales por segundo año consecutivo.