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Los siete maratones de la navarra Verdeliss: hitos y debates

Estefanía Unzu Ripoll, la navarra de 39 años conocida como Verdeliss en su faceta de influencer, completó ayer su séptimo maratón en siete días por todo el planeta. Una hazaña deportiva incuestionable, a nivel de resistencia física, pero que está dando pie a otros debates como la beneficiencia vip o el impacto mediambiental.

Verdeliss, tras ganar una de las pruebas de esta maratón de maratones. (WORLD MARATHON CHALLENGE)

El nombre de Verdeliss habrá aparecido inevitablemente estos últimos años en la ruta de navegación de cualquier usuario de Instagram, sobre todo. Los aficionados al deporte, o directamente a la aventura, lo habrán descubierto estos últimos días. Y es que Estefanía Unzu Ripoll, atleta popular además de empresaria, influencer o madre de ocho hijos e hijas, ha completado siete maratones en siete días, algo asombroso cuando, además, los ha corrido en diferentes partes del mundo, de la Atlántida a Miami, intercalando viajes kilométricos en avión, sin poder descansar mínimamente ni alimentarse como es obligado para recuperar tal gasto energético.

Obviamente no lo ha hecho sola. Es una de las 66 mujeres y hombres participantes en el World Marathon Challenge, una prueba que se celebra cada dos años desde 2015 y cuya inscripción cuesta 45.000 euros. La noticia, muy viral, tiene por tanto muchas aristas de información y análisis. Para empezar por lo más claro, la hazaña resulta innegable desde el prisma deportivo, aunque se trate de una «competición» de carácter privado. Han sido siete maratones en siete días consecutivos, sin ninguna jornada de descanso. Unzu completó los primeros en menos de tres horas y los últimos en algo más, lo que supone una marca importante. Su carrera no ha sido la de una atleta de élite, pero sí tiene algunos hitos: es la vigente campeona estatal de 100 kilómetros en ruta y el año pasado ya completó el reto de doce maratones en un año, uno por mes. De ahí a uno por día hay un salto simplemente brutal.

Además, Verdeliss no solo ha completado los siete maratones seguidos sin retirarse en ninguno de ellos, sino que ha ganado seis (todos salvo el último) y, con ello, la general femenina. En medio ha afrontado traslados de varias horas de avión entre cada punto de carrera. Una vuelta al mundo no en 80 días, sino en siete, además de las siete carreras de 42,195 kilómetros.

ALTRUISMO O PROYECCIÓN PROPIA

El presupuesto de esta prueba de resistencia obviamente resulta muy alto, con aviones chárter y asistencia de todo tipo para los participantes, aunque no hay muchos datos sobre cómo se financia y qué pretende este World Marathon Challenge, más allá de las carísimas inscripciones. La competición cuenta con importantes patrocinadores privados, grandes marcas del sector del running y similares. No tiene excesiva proyección mediática, más allá de las redes sociales. Pero parece ser rentable si se tiene en cuenta que arrancó en 2015 y sigue celebrándose.

A partir de ahí, cada competidor explota su participación de diferente modo y con diversos objetivos. Verdeliss le ha dado un carácter solidario. Está difundiendo el caso de Claudia, una niña de seis años de Cartagena (Murcia) que padece desde que nació el síndrome de Menke-Hennekam, una enfermedad que afecta a unas 80 personas en el mundo. Unzu apoya la recaudación de fondos para un estudio pionero cuyo coste es de 270.000 euros en cuatro años.

MEDIOAMBIENTAL Y PERSONAL

En paralelo a la gran viralidad de la noticia crecen los debates en redes sobre diversos aspectos. En primer lugar, sobre la challenge en sí, que muchos tildan de «aventura para ricos» más que de competición deportiva. El término de «tour operador» aparece bastantes veces en referencia a la organización. Algunas voces inciden también en los efectos medioambientales de estos siete vuelos chárter, que generan un volumen de emisiones contaminantes importante para dar satisfacción a apenas 66 participantes.

Varios médicos han alertado, además, del enorme riesgo físico que conlleva la experiencia. La recomendación habitual para los participantes en maratones es espaciarlos un mes para poder reponerse así físicamente del desgaste al que se somete al organismo. Este ha resultado extremo, sin duda: las imágenes de Unzu resultan bien elocuentes. «No puedo más, me retiro de esto», dijo exhausta al llegar a la meta de Brasil el miércoles. Llegar a la meta ayer fue una epopeya, con graves problemas sobre todo de estómago. Pero lo consiguió. En estos siete días, sin contar el desgaste de los viajes, puede haber gastado unas 20.000 calorías, una salvajada.

Otras voces ponen en duda el objetivo benéfico de algunos de los participantes, subrayando que destinar directamente el coste de la inscripción a esas causas sería bastante más fácil y directo.

La figura de esta influencer-deportista-empresaria-madre de Mutiloa, por último, no deja indiferente a nadie. Podría decirse que Estefanía Unzu recibe sobre todo elogios, pero Verdeliss genera también numerosas críticas. No es cosa de hoy, sino que viene de antes. Se le reprochó en su día un intento de monetarizar su faceta como madre (emitió en directo dos de sus ocho partos) o su decisión de entrar en una edición de Gran Hermano.