22 FéV. 2025 OSASUNA Un evitable penalti impide que se sume un año más en Balaídos En un partido en el que fue de más a menos, la escuadra navarra quedó penalizada por una pena máxima que transformó Aspas en el 69, después de que Torró derribase de manera impetuosa a Borja Iglesias en un lance que no exigía tal carga impulsiva. Herrando, que repitió titularidad tras jugar de inicio frente al Real Madrid, se lamenta de una ocasión perdida. (Marta G. BREA | AGENCIA LOF) Natxo MATXIN Esta vez Balaídos no fue talismán y Osasuna se volvió de vacío del feudo celtiña como consecuencia de una pena máxima que transformó en el minuto 69 el recién entrado Iago Aspas tras una evitable falta de Torró sobre Borja Iglesias. Como novedad, el técnico rojillo, Vicente Moreno, diseñó de inicio una defensa con tres centrales, que no impidió que seguramente fuese uno de los mejores comienzos de partido de la temporada. Apretando arriba a su rival, quitándole el balón, anticipándose en cada duelo y generando aproximaciones de mucho peligro sobre el área de Guaita, ese arranque no hacía presagiar lo que ocurriría finalmente, ni echaba en falta las ausencias importantes por sanciones o la de Rubén García en el once. Un chut de Budimir, que se marchó algo desviado (m.2), ponía de manifiesto esas buenas sensaciones. Le siguió un hiperactivo Bryan, que jugó más centrado que de costumbre y pecó de excesivo individualismo en su búsqueda constante del gol, aunque con el punto de mira siempre desviado cada vez que encaró los tres palos celtiñas. Fueron minutos en los que Osasuna no dejó jugar al Celta, poco acostumbrado en su estadio a este tipo de situaciones y que no tuvo más opciones que cortar el juego a base de faltas, echándose de menos que Sánchez Martínez tirase de su bolsillo para castigar tanta reiteración local. Tras un testarazo de Budimir que se encontró con el cuerpo y el brazo de un rival -el VAR no lo consideró punible- y la primera llegada local por mediación de Moriba, el envite se fue igualando a partir de la media hora, intercalándose ocasiones por ambos lados, aunque sin un excesivo peligro. MENOS GAS Osasuna ya no salió con el mismo gas tras el receso, aunque Bryan continuó intentándolo a su manera. El Celta sí que ya empezó a inquietar los dominios de Herrera, que tuvo que emplearse a fondo en algún lance. Lo hizo a tiro duro y colocado de Carreira sacando una manopla salvadora (m.52) y en posterior remate a la media vuelta de Williot, que desvió pegado al palo en buena estirada (m.57). Hasta que llegó el lance decisivo que decantó el encuentro. Un impetuoso Torró no midió la fuerza con la que intentó adelantarse a un balón que iba a recibir Borja Iglesias y, aunque pareció que rozaba el esférico, también se llevó por delante las piernas del ariete compostelano. A partir de la transformación de la pena máxima por parte del recién entrado Iago Aspas, ya fue un quiero y no puedo. Vicente Moreno sacudió el equipo y fue con todo, pero, a excepción de un empalme de Arnaiz en el 92 que sacó a dos manos Guaita, apenas se generó. El mal ya estaba hecho y el envite, perdido. DÉCIMOA la espera de lo que hagan sus rivales, Osasuna queda instalado en la décima plaza empatado a puntos con su verdugo, Celta, y Betis. Suma tantas victorias como derrotas -7- y sigue siendo el rey del empate, con 11.