23 FéV. 2025 INDUSTRIA ARMAMENTÍSTICA Fans de El Señor de los Anillos y modernos amos de la guerra El mercado armamentístico de EEUU, el mayor y más sofisticado del mundo, se está transformando gracias al peso que ha ganado la IA. Excéntricos gurús de Silicon Valley se han pasado a contratistas del Pentágono tras bautizar a sus compañías tecnológicas con nombres de El Señor de los Anillos. (AFP) Aritz INTXUSTA Las vacas gordas de la industria del armamento atraen a nuevos depredadores. Llegan desde Silicon Valley. El mercado de la muerte y la seguridad se ha sofisticado, ahora puja al alza el software y los drones autónomos con inteligencia artificial. Las grandes corporaciones dedicadas al armamento: Lockheed Martin, RTX Corporation, Northrop Grumman, Boeing, General Dynamics y BAE Systems (conocidos como las «prime» del sector) ceden el paso a nuevas empresas de capital riesgo. Según la investigadora de la Universidad de Londres Elke Schwarz, el mercado de la inteligencia artificial militar ascendía el pasado año a 13.300 millones de dólares, pero el sector prevé que ascienda hasta los 35.000 millones a lo largo de los próximos siete. En 2023 -según Schwarz- se gastaron dos trillones de dólares en industria militar y defensa en todo el mundo, de los que 877 (cerca del 40%) los invirtió EEUU. La estimación es que la OTAN haya gastado en todo 2024 una cifra cercana a 1,5 trillones de dólares. El desembarco de Silicon Valley en la industria militar -con la que ha tenido relación desde siempre- provoca que proliferen los «unicornios», apodo que se les da en el mundo anglosajón a aquellas empresas de capital riesgo que alcanzan una valoración superior a mil millones. Uno de los unicornios más importantes hoy día es Anduril, compañía que desarrolla, entre otras armas, drones inteligentes, torretas de vigilancia autónomas interceptoras de drones y personas. Periodistas de AFP apuntan a Anduril como probable proveedora de sistemas de detección inteligente que complementen al muro que Donald Trump construye en la frontera con México, que no se limitará a una simple valla física. El californiano Palmer Luckey es el propietario de Anduril. Tiene 32 años, viste camisetas hawaianas y es ultrarrico desde que cumplió 21. Se hizo milmillonario gracias a su invento, que prometía revolucionar la industria del videojuego y que, en parte, lo ha hecho: las gafas de realidad virtual Oculus VR. En 2014, vendió sus gafas a Facebook por 2.000 millones de dólares. Tres años después, fundó su empresa dedicada al armamento, a la que bautizó con el mismo nombre que la espada de Aragorn, uno de los personajes principales de El Señor de los Anillos. El logo de los drones autónomos de Anduril capaces de distinguir a distancia un animal de una persona -y de dispararle a la cabeza de forma automática, sin supervisión humana, si así se los programa para ello- está inspirado en el pomo de la espada de este personaje de ficción. Anduril, que se ha valorado actualmente en 14.000 millones de dólares, ha cerrado importantes contratos tanto con el Ejército de EEUU como con el Ministerio de Defensa Británico. Su tecnología se ha usado en la guerra de Ucrania, según cofirmó AFP. Una escena de esa saga donde un mago escruta uno de los ‘palantiri’. EN LA MENTE DEL ENEMIGO No es la única empresa de Silicon Valley que ha irrumpido con fuerza en el mercado del armamento y que se inspira en la mitología de JRR Tolkien. Aún más grande, más ambiciosa y más prometedora es Palantir Industries, que entró a codazos en la industria militar, tras demandar al Ejército de EEUU por la forma en que realizaba los contratos, donde el grupo de las empresas prime tenían ventaja. Según publicó “Financial Times” en diciembre, Palantir ha alcanzado un contrato con EEUU por valor de 169 mil millones de dólares, superando a Lockheed Martin (fabricante de los famosos cazas F-16 o los F-22, así como distintos tipos de misiles balísticos y que, tradicionalmente, ha sido el mayor contratista militar de EEUU). Los palantiri son una suerte de bolas de cristal mágicas que también aparecen en la saga de El Señor de los Anillos. Están conectados entre sí y se usan para ver a distancia. Al estar uno de ellos en poder del brujo malvado de la historia, usa al resto tanto para conocer las defensas enemigas, desmoralizar a los líderes enemigos o corromperlos. Y justamente a eso se dedica Palantir Industries en la vida real. Alex Karp y Peter Thiel fundaron Palantir Industries en 2003, año en que se estrenó en los cines la tercera entrega de la saga de películas de Peter Jackson, El retorno del Rey. Karp, a quien Forbes estima una fortuna que roza los 8.000 millones de dólares, nació en 1957 y se le consideró durante años el CEO mejor pagado de Silicon Valley. En lugar de las camisetas hawaianas del dueño de Anduril, Karp aparece siempre en los medios con una melena despeinada de genio loco. Sin llegar al histrionismo de Elon Musk, la deriva ideológica del directivo de Palantir se puede asemejar un poco a la del dueño de la red X. Al principio parecía alineado dentro de unos valores de izquierdas (dijo haber votado por Clinton, a la que también apoyó económicamente Musk), pero acabó en el otro extremo debido a su aversión a lo que despectivamente se conoce como cultura woke, caracterizada por el feminismo y la tolerancia hacia las distintas formas de sentir y amar. «El riesgo principal para Palantir, Estados Unidos y el mundo es una forma regresiva de pensar que está corrompiendo y corroyendo nuestras instituciones, que se autodenomina progresista, pero que en realidad es una forma de una débil religión pagana», manifestó Karp a la cadena Fox en 2024. Karp admite abiertamente que él y su empresa (de la que se han retirado fondos noruegos por su papel en el genocidio en Gaza) son activos defensores de los valores superiores que atribuyen a Occidente. INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y ARMAS Palantir se dedica al espionaje masivo y al procesamiento de datos en la nube. Ha alcanzado un acuerdo con Claude, quizás la IA más avanzada en la actualidad, superando a ChatGPT en la mayoría de los análisis. Para “The New York Times” es una de las empresas más opacas del mundo y se la ha relacionado con el escándalo Cambridge Analytica por rastrear contactos entre personas que no han cometido delitos sin autorización judicial ninguna. Palantir ha logrado superar a Lockheed Martin gracias a que es una de las pocas empresas seleccionadas para tomar parte del JADC2, el sistema de mando conjunto con el que los militares de EEUU quieren fusionar sus áreas tradicionales: Tierra, Marina, Fuerzas Aéreas y el ámbito cibernético. A la hora de explicar qué es JADC2 al Congreso, los militares han usado una analogía con Uber, la plataforma de viajes compartidos. Solo que no se trata de localizar coches y asignar potenciales viajeros, sino de determinar qué unidad militar cuenta con la mejor posición y el mejor equipamiento para la misión a ejecutar. El otro fundador de Palantir, Thiel, es un veterano de Silicon Valley que llegó a echar a Musk de Paypal. Thiel tiene además un importante paquete de acciones de Anduril. Mientras los magnates de la tecnología cerraron filas en torno a Clinton en 2016, los principales donantes de Trump fueron Luckey y el propio Thiel. Al copropietario de Palantir, además, se le considera uno de los artífices de la reconciliación entre Mark Zuckerberg y Trump. También habría mediado en la relación entre el presidente de EEUU y Sam Altman, el CEO de ChatGPT. En el ámbito más político, Thiel es uno de los grandes apoyos de J. D. Vance, el actual vicepresidente. La fortuna de Thiel supera los nueve mil millones de dólares y ocupa el puesto 213º del ranking de los más ricos del mundo, según Bloomberg. Los tentáculos de Palantir llegan hasta el Estado español, con el que ha cerrado los primeros acuerdos sobre uno de sus programas de inteligencia denominado Gotham, por valor de 16,5 millones, según Newtral, que sostiene que se destinará a un uso militar. No obstante, Newtral advierte de que Palantir ya se ha usado para redadas masivas de inmigrantes en EEUU. Palantir Industries ha abierto sede en Madrid, en la calle Maldonado del barrio de Salamanca. Lleva operando cinco años. EL CAPITAL DETRÁS DE LA INDUSTRIA La profesora Schwarz, que lleva años analizando estos movimientos, subraya como determinante que estas empresa sean compañías de capital riesgo, muy volátiles y muy necesitadas de recabar fondos rápidamente por parte de terceros. Esta circunstancia, para la profesora de la Universidad de Londres, hace muy relevante el papel de fondos de inversión muy ideologizados que potencian a aquellas empresas de mayor espíritu patriótico, por usar su propia terminología. Algunos de los fondos más relevantes serían: American Dynamism, Special Competitive Studies Project, Rebooting the Arsenal of Democracy y el American's Frontier Fund. Schwarz advierte de que la irrupción de unicornios emergentes como Palantir y Anduril (y otras como Shield AI y Skydio, ligadas a estas otras a través de estos fondos patrióticos) está transformando el sector del armamento. Los nuevos gurús quieren desbancar a los proveedores tradicionales para convertir al sector en un mercado tan feroz como el que impera en Silicon Valley. Esto tiene un coste, puesto que no pocas veces estas tecnológicas prometen logros que luego no cumplen. La profesora Schwarz predice que, en este sector, los errores se traducirán en víctimas inocentes. A esto se puede añadir que, pese a la estética adulta que Peter Jackson dio a El Señor de los Anillos, no deja de ser un cuentos para niños donde los malvados ni siquiera son humanos. El Bien contra el Mal. Luz y oscuridad. Un simplismo que aporta épica a una historia de aventuras en tanto que justifica el empleo violencia sin penalización moral. El mundo real no es así. Es peligrosísimo que gente con tanto poder lo perciba de esa manera.