14 AVR. 2025 PARÍS-ROUBAIX PARA LA HISTORIA Tercer adoquín para Van der Poel ante un Pogaçar único Cuando estos dos se juntan, pasan cosas así. Van der Poel se llevó este domingo su tercera París-Roubaix consecutiva y lo hizo superando a un Tadej Pogaçar que debutó como si llevase toda la vida corriendo esta prueba. Solo entrar demasiado fuerte en una curva le privó de luchar hasta el final. Sin duda, se volverán a encontrar. Van der Poel, en una imagen ya clásica, en el velódromo de Roubaix. (Francois LO PRESTI | FOKU) Aitor AGIRREZABAL Números y nombres para la historia. Mathieu Van der Poel se llevó su tercera París-Roubaix, todas ellas de forma consecutiva, y ya amenaza el récord de Roger de Vlaeminck y Tom Boonen, con cuatro adoquines cada uno. Y lo hizo superando a un corredor para el que se terminan los calificativos y cuya única comparación ya solo permite Eddy Merckx. Tadej Pogaçar debutó en la París-Roubaix tomando la iniciativa, haciendo segundo y pagando caro su único fallo, entrar muy pasado en una curva adoquinada. El neerlandés y el campeón del mundo llegaban empatados tras sus duelos en San Remo y Flandes y ayer la balanza se decantó del lado del de Alpecin-Deceuninck. De paso, empató su particular duelo en monumentos, con ocho victorias para cada uno. Casi nada. También igualó a Octave Lapize (1909, 1910 y 1911) y Francesco Moser (1978, 1979 y 1980) como únicos ciclistas con tres victorias seguidas en el "Infierno del Norte". La expectación era máxima y la jornada cumplió. Lo cierto es que con estos dos nombres, es difícil defraudar. Los focos apuntaban a ambos, pero en el pelotón hay un danés que comparte era con estos gigantes y que decidió hacerlo sin complejos. De hecho, fue Pedersen el primero en acelerar. A 103 kilómetros de meta quiso separar el grano de la paja. Y pronto se vio quienes iban a ser los protagonistas. Pogaçar y Van der Poel salieron a rueda y pese a que hubo un reagrupamiento en el tramo previo a Arenberg, el del Alpecin aceleró para volver a pasar el filtro. Este ritmo, además, sirvió para dar caza a la fuga del día en la que viajaba el gasteiztarra Oier Lazkano, que pese a no llevar un buen inicio de aventura en el Red Bull-Bora ayer quiso mostrarse. Después fue engullido por los favoritos. La lluvia nocturna amenazaba con una jornada pasada por barro, pero lo cierto es que los corredores se encontraron con un pavimento bastante seco, lo que redujo la peligrosidad de la jornada. Bajo el icónico puente de Pont Gibus, Pedersen comenzó a aumentar unos vatios que se dispararon a la salida del tramo, con Van der Poel poniendo a cada uno en su sitio. Al mirar para atrás, a su rueda ya solo quedaban su compañero Philipsen, Pedersen, Bisseger y un Pogaçar que tuvo que reclamar la presencia del coche para reponer fuerzas tras parecer sentirse vacío. Pero solo lo parecía, porque en el siguiente tramo fue él quien aceleró y rompió la cabeza. El hueco lo cerró Van der Poel, mientras Pedersen sufría un pinchazo que lo sacaba de la cabeza de carrera. A las dos principales estrellas se les unía Philipsen, segundo en 2023 y 2024 y que ayer también viajó durante un buen tramo en cabeza, antes de que saltase el piloto rojo del depósito vacío. En ese punto se estableció la carrera, con los tres interesados en hacer camino. Calma antes de la batalla final. La próxima escena llegó en el segundo tramo de cinco estrellas, en Mons-en-Pévèle, donde Van der Poel aceleró, pero solo enseñó la debilidad de su compañero. Pogaçar se dio cuenta y dejó la carrera en un mano a mano. UNA CURVA PARA VOLVER El campeón del mundo se sabía en terreno Van der Poel, pero no rehuyó la batalla. De hecho, puso a prueba al dorsal número uno y se atrevió a arrancar. Sin embargo, entró pasado en una curva y se fue al suelo. A pesar de no hacerse daño, mientras el neerlandés hizo gala de su habilidad sobre cualquier superficie, Pogaçar tuvo que reponer un problema mecánico, lo que le hizo perder más de una veintena de preciados segundos. A partir de ese punto comenzó una carrera de persecución, con la renta establecida en esos 20 segundos durante muchos kilómetros. Sin embargo, cada segundo caía del lado del neerlandés y cuando la diferencia ya rondaba los 40 segundos, Pogaçar paró a cambiar la bicicleta, lo que terminó por romper la cuerda. El podio lo completó Pedersen, tercero también el año pasado, que superó al esprint a Van Aert y Vermeersch. Sin duda, el fallo del esloveno privó a la afición de un cara a cara en los tramos adoquinados finales, pero quizá puso la semilla para enfrentamientos futuros. Pogaçar debutó en la París-Roubaix y se vio capaz de ganarla. Y vista la ambición que muestra cada vez que se sube a una bicicleta, volverá en busca de su primer adoquín. Y ahí, seguro, estará Van der Poel. Si había alguna duda, Pogaçar aclaró que, para él, no hay carrera imposible. Y lo mejor es que volverá.