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Sigue el gasto en Esa: 47 millones más para una estabilidad imposible

Las obras de recrecimiento del embalse de Esa han sido definidas como «un pozo sin fondo». El símil continúa. La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) prevé destinar otros 47 millones de euros para lograr una estabilidad de una ladera que se antoja imposible. Mientras, se va camino de quintuplicar el presupuesto inicial.

Vista de la presa del embalse de Esa. (Jagoba MANTEROLA | FOKU)

E l presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Carlos Arrazola, ha confirmado las informaciones que apuntaban a que se destinarán de nuevo decenas de millones de euros para intentar estabilizar la ladera derecha del embalse de Esa. En esta ocasión, son 47 millones de euros que se añaden a un presupuesto que no ha hecho más que inflarse desde los 113,5 millones con los que fue adjudicado en 2011. Administrativamente, se trata del “modificado 4” del proyecto de recrecimiento del embalse y eleva su coste por encima de los 500 millones.

Que una obra cuadruplique o quintuplique su presupuesto es ya preocupante. Pero, en este caso, se está invirtiendo dinero en intentar evitar el deslizamiento de la ladera derecha sobre la que se asienta la presa. Se ha inyectado dinero y hormigón, pero la ladera se sigue moviendo. Prueba de ello son los 47 nuevos millones que se destinarán a ello. Se trata de la ladera en la que se ubicaba la urbanización Lasaitasuna, que tuvo que ser expropiada y demolida en 2014, al no poder garantizarse la seguridad de sus habitantes.

QUE SEA «LA DEFINITIVA»

«Es una presa con mucha controversia y queremos que no quede ninguna duda», ha destacado Arrazola, que ha mostrado su confianza en que esta nueva inyección de dinero sea la definitiva y puedan concluirse unos trabajos que, por el momento, durarán 36 meses más. Si todo va bien, que ya es pecar de optimismo, nos pondremos en una obra que se habrá prolongado durante 17 años. Si el deslizamiento de la ladera no exige un nuevo aplazamiento, en 2028. La CHE, incluso, baraja la fecha de 2030, un total de 19 años desde el inicio de la obra.

Hasta la autovía que debía construirse para sustituir a la carretera que quedará anegada por el recrecimiento se ha terminado antes que las propias obras. Y eso que acumulaba un retraso considerable.

Las palabras de Arrazola son prácticamente las mismas que las que pronunciaron sus antecesores en la Presidencia de la CHE (Xavier de Pedro, Raimundo Lafuente y María Dolores Pascual), pero no ofrecen seguridad a quienes viven en las inmediaciones del embalse.

«DEJEN DE TOMAR EL PELO»

Así, la asociación Río Aragón ha reclamado que «se deje de tomar el pelo a la ciudadanía» y ha acusado a la CHE de «aumentar gravemente la espiral presupuestaria, asumiendo que no puede certificarse con firmeza la seguridad futura» de la presa recrecida. En este sentido, denuncia «la incapacidad de la CHE para poder confirmar la seguridad del recrecimiento» y subraya que la expresión «confiar» utilizada por Arrazola genera todavía más dudas que la de «creer» que se empleaba anteriormente.

Junto a ello, Río Aragón apunta que la CHE mantiene un discurso «contradictorio», ya que, por una parte, señala que «no hay un movimiento significativo» en la ladera y, al mismo tiempo, destina 47 millones adicionales para estabilizarla. La asociación recuerda que esta nueva partida supone casi la mitad del presupuesto inicial de todo el recrecimiento.

«La CHE vuelve a actuar de forma opaca y sin el menor atisbo de rigor técnico», acusa Río Aragón, que alerta de los efectos que episodios como una dana podrían tener en poblaciones como Zangoza.

PREGUNTAS EN CONGRESO Y SENADO

El recrecimiento de Esa es una obra de competencia estatal. La diputada de EH Bildu por Nafarroa, Bel Pozueta, ha preguntado al Gobierno español por este nuevo sobrecoste. «Desde hace 24 años, la obra de recrecimiento del pantano de Yesa ha sido motivo de constante preocupación y denuncia por parte de los vecinos y vecinas de la comarca de Sangüesa. Este proyecto sigue dilatándose en el tiempo, generando costes inasumibles que no tienen fin. Se han gastado ya 427 millones de euros, y hoy [por el pasado viernes] conocemos que se van a tener que gastar 47 millones más en lo que llaman ‘una última fase de las obras para reforzar su estabilidad’», expuso Pozueta hace unos días. Reiteró que «la seguridad del pantano de Yesa y sus alrededores es un tema de prioridad absoluta» e insistió en «la necesidad de paralizar cualquier obra de recrecimiento mientras no se tenga la certeza total de que no conlleva ningún peligro».

En una línea similar, la senadora de Geroa Bai, Uxue Barkos, ha planteado varias cuestiones en la Cámara Alta y ha denunciado «las serias dudas y la constante incertidumbre» que se ha generado sobre la seguridad en el embalse de Esa.

«Estas obras han venido marcadas por una confusión propiciada por el ocultismo y la desinformación en torno a distintos estudios acerca de la seguridad de las obras: la extrema vaguedad e inconcreción de algunos informes que se han hecho públicos, el retraso en su publicación, las importantes contradicciones entre unos y otros, han generado mucha incertidumbre», ha destacado Barkos.

DESDE ARAGÓN

Chunta Aragonesista (CHA) ha calificado el recrecimiento de Esa como «un pozo sin fondo» y lamenta que «en vez de admitir la realidad ante un proyecto insostenible desde cualquier punto de vista, el Gobierno de España cada cierto tiempo aprueba un nuevo modificado», de modo que «la ‘lluvia de millones’, el despilfarro y el escándalo prosigue», según señala la secretaria territorial de la formación en el Alto Aragón, Verónica Villagrasa.

El presidente de Aragón, Jorge Azcón (PP), en cambio, ha afirmado que «la lentitud de las obras de infraestructuras hidráulicas y de comunicación que necesitan los aragoneses es inaudita e intolerable» y ha lamentado que el recrecimiento del embalse de Esa acumule varios años de retraso.