16 MAI 2025 Lucía y Pepe, la pareja guerrillera que triunfó en democracia Lucía Topolansky, compañera de vida y batallas de Pepe Mujica, se convirtió en el centro de los abrazos en la capilla ardiente. Hija de una familia acomodada, conoció a Mujica en la clandestinidad. La cárcel y ahora la muerte han sido las únicas que han conseguido separar Lucía Topolansky recibe el calor de sus amistades en la capilla ardiente del Salón de los Pasos Perdidos. (Pablo PORCIUNCULA | AFP) AFP Pepe Mujica y Lucía Topolansky se enamoraron entre balas, cultivaron su amor en democracia y rompieron los moldes al gobernar Uruguay. Una vida de lucha y militancia que para Pepe Mujica terminó el martes en su humilde casa, al lado de su compañera. El expresidente que gobernó Uruguay entre 2010 y 2015 falleció el martes a los 89 años, un año después de anunciar que padecía cáncer. Topolansky, de 80 años y, al igual que Mujica, exguerrillera del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T), lo acompañó firme hasta el final. En el camino, tuvieron dos vidas de película. Primero, una juventud en la guerrilla que intentó derrocar al Gobierno de turno en Uruguay en la década de 1960 y principios de los 70, seguida por la tortura y prisión para ambos hasta el renacer de la democracia en 1985. Apenas veinteañera, Topolansky se sumó en 1969 al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros dispuesta a desmontar el Estado burgués y se cruzó con Mujica en la clandestinidad. «Estábamos en un momento de mucho peligro. Y habíamos quedado solos. Y cuando usted vive mucho peligro, tal vez inconscientemente necesita el amor mucho más que comúnmente», confesó Mujica a AFP en noviembre pasado. La cárcel los separó. Sin embargo, al salir de prisión la relación continuó. «Me fui a encontrar con Pepe (...) y al otro día nos pusimos a militar», rememoró Topolansky en charla con el canal Encuentro en el año 2021. Una vez en libertad, «había que reorganizar todo desde cero», añadió, fiel a su estirpe militante. Mientras protagonizaban el ascenso al poder de la izquierda en Uruguay, un país de 3,4 millones de habitantes dominado por el centroderecha hasta 2005, la pareja consolidó su relación en las afueras de Montevideo. «EL MAYOR ACIERTO» El momento más icónico de su inusual camino al poder se dio durante la asunción del cargo de Pepe Mujica, cuando Topolansky le tomó juramento en su calidad de senadora más votada del país. Posteriormente, fue vicepresidenta de Uruguay entre 2017 y 2020. Durante la Presidencia de Mujica, la chacra se convirtió en lugar de peregrinación para políticos y personalidades extranjeras que visitaban a la pareja, atraídos por su estilo de vida modesto y el apodo del «presidente más pobre» que se ganó Mujica. Vivir con Lucía «es una dulce costumbre. Hablamos de política, de otras cosas, miramos fútbol, somos compañeros, somos amigos», comentó el exmandatario en entrevista con AFP en 2014. Más de una década después, el político repetía una de las máximas de su vida: encontrar a Lucía «fue el mayor acierto». MILITANTE HASTA EL FINAL Topolansky, hija de una familia acomodada montevideana, y Mujica, hijo de trabajadores agrícolas, se casaron tras dos décadas de convivencia. Mucho antes de formalizar su unión, los políticos habían asumido otro compromiso, el de la militancia. Para Mujica eso significó no tener hijos. «Me dediqué a cambiar el mundo (...) se me fue el tiempo» para tener hijos, aseguró a AFP. «Lucía está bien, con una fortaleza tremenda», afirma el cantautor uruguayo y amigo de la pareja Mario Carrero. «Quedó con un montón de tareas que le dejó (...). Él (Mujica) siempre consideró que el mejor dirigente es el que deja una barra que lo supera, y eso lo aplicó», sostiene. Sin Mujica y con la tarea de continuar tejiendo el complejo entramado de la izquierda uruguaya, Topolansky asegura que seguirá. «Mientras esté lúcida, voy a militar», señaló en 2021. LUCIA ETA PEPE, FILM BATERAKO BIZITZAK Mujica eta Topolansky maitemindu ziren, demokraziarekin beraien maitasuna landu eta indartu egin zen, eta Uruguai gobernatu zutenean moldeak apurtu zituzten. Gaztetan gerrillarekin bat egin zuten, diktaduraren aurka borrokatzeko, 60ko hamarkadan eta 70eko hasieran. Espetxea eta tortura ezagutu zituzten biek, 1985ean atzera demokrazia iritsi zen arte. Kartzelak banatu zituen, baina irtendakoan harremanari eutsi zioten, Pepek azken hatsa eman duen arte. Militantzia eta borrokari emandako bizitza izan zuten biek, film baterako modukoa.