03 SEPT. 2025 Cinco responsables de Valle de Odieta, en el banquillo por presunto delito ambiental Cinco integrantes del consejo rector de la cooperativa Valle de Odieta, propietaria de la macrogranja de Caparroso, que podrá ampliar aún más su tamaño tras recibir la declaración de impacto ambiental (DIA) del Gobierno navarro, fueron juzgados ayer en Iruñea por un presunto delito contra el medio ambiente por un vertido de digestato que afectó a una zona protegida. La Plataforma Navarra contra las Macrogranjas se concentró ante el Palacio de Justicia. (Iñigo URIZ | FOKU) Martxelo DÍAZ IRUÑEA Cinco integrantes del consejo rector de la cooperativa Valle de Odieta, propietaria de la macrogranja de Caparroso, se sentaron ayer en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número 2 de Iruñea por un episodio de contaminación atribuido a su explotación en la primavera de 2021. La Fiscalía solicitó cuatro meses y medio de prisión, mientras que la acusación popular, realizada en nombre de Sustrai y Greenpeace (integrantes de la Plataforma Navarra contra las Macrogranjas), elevó la petición hasta los tres años. Finalmente, el Gobierno navarro no se presentó como acusación a pesar de su anuncio de que lo haría. Los acusados son Alberto, Pedro José e Iñaki Guerendiain y María y Pedro María Cilveti. Agentes de la Policía Foral y del Guarderío de Medio Ambiente comparecieron en la vista para confirmar sus respectivos atestados, que constataban que un vertido de digestato afectó gravemente a una zona protegida en las cercanías del río Aragón. De este modo, relataron que presenciaron cómo el digestato había fluido de las dependencias de Valle de Odieta y había llegado a una balsa naturalizada que servía de hábitat a especies protegidas, a cortados sobre el río y al propio cauce fluvial. El digestato es un fluido que se obtiene mediante el proceso de biometanización de los excrementos y purines del ganado y se puede utilizar como fertilizantes en los campos. Para ello, es necesario cumplir una serie de condiciones que, según señalaron los testigos, Valle de Odieta no cumplió. REGADÍO CON PÍVOT De este modo, según explicaron, Valle de Odieta tenía autorización para emplear esta sustancia, pero estaba obligada a realizar esta tarea a ras de suelo, usando tubos colgantes de cisternas transportadas por tractores. Sin embargo, según constataron los agentes de Guarderío de Medio Ambiente, se empleó el sistema conocido como pívot, un aspersor que distribuye el líquido por el aire a todo el campo y sus aledaños. Los agentes explicaron que todo el entorno estaba «ennegrecido» por el vertido de digestato, que afectó a una balsa naturalizada que servía como hábitat para especies protegidas como el tritón, el visón europeo (en peligro de extinción), la nutria o el galápago. Un agente de la Policía Foral describió esta balsa tras el vertido como «un pozo negro» y constató que ya no podía albergar especies protegidas. «Olía a purín, a mierda, con perdón», describió. «El digestato que provocó la contaminación pertenecía a Valle de Odieta y acabó en la balsa, subrayó este mismo agente. ESTRATEGIA DE LA DEFENSA La estrategia de la defensa consistió en destacar que no se ha podido acreditar que ninguna persona física de las que forman la dirección de Valle de Odieta haya participado directamente en estos hechos. Este aspecto es imprescindible para que se dé una condena en el ámbito penal. «JUZGAN UN MODELO» En nombre de las acusaciones populares, Pablo Lorente (Sustrai) y Lorea Flores (Greenpeace), señalaron antes de la vista que «tenemos la esperanza de que se dicte una sentencia ejemplar que siente un precedente en la lucha contra el destructivo modelo de ganadería industrial y sus macrogranjas». Ambos reclamaron al Gobierno navarro «una implicación efectiva en la defensa e integridad de los espacios protegidos», tras denunciar que ha aumentado la superficie de suelos contaminados por nitratos en Nafarroa. «El papel de la Administración no puede limitarse a constatar la contaminación creciente». DIA PARA UNA AMPLIACIÓNLa vista de ayer coincidió con la publicación en el BON del visto bueno a la declaración de impacto ambiental (DIA) del Gobierno navarro para que la macrogranja de Caparroso puede llegar hasta las 7.900 vacas de leche, aumentando en 700 el número de cabezas que tenía permitidas hasta el momento.