GARA Euskal Herriko egunkaria
TRON: ARES

Cuando el neón deslumbra más que la historia


Aunque el tiempo no haya sido precisamente amable con ella, para muchos “TRON” sigue siendo esa excentricidad visionaria que, en 1982, parecía llegada directamente del futuro. Introdujo al público en un mundo dentro de una computadora, donde los programas eran personajes y las reglas físicas del universo real se desvanecían. No fue un éxito inmediato, pero con el tiempo se ganó su lugar como pieza de culto.

En 2010, Disney decidió reactivar la franquicia con “TRON: Legacy”, y ahora, más de una década después, vuelven a encender los circuitos con “TRON: Ares”. La película cuenta la historia de Ares, un programa altamente sofisticado que es enviado desde el mundo digital al mundo real en una misión peligrosa, marcando el primer encuentro de la humanidad con seres de inteligencia artificial.

Visualmente, “TRON: Ares” es un espectáculo -faltaría más, con un presupuesto de 180 millones de dólares-. Los diseños, los efectos especiales y la iluminación al estilo neón componen una experiencia tan deslumbrante que casi logra distraer del hecho de que no hay mucho más detrás de tanta luz. La puesta en escena futurista cumple con creces, y la música de Nine Inch Nails (Reznor & Ross) termina siendo la verdadera heroína del metraje. Y ya que hablamos del guion es hora de enfrentar lo inevitable: “TRON: Ares” parte de ideas con enorme potencial, pero todas acaban desperdiciadas entre clichés, personajes planos y diálogos que parecen generados por la misma IA que la película intenta cuestionar.

Es entretenida y visualmente perfecta para disfrutar en cines, pero más allá de eso no hay mucho más. Si van con la expectativa correcta probablemente saldrán satisfechos.