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LLAMAS Y URAIN, DOS VASCOS BUSCANDO LA GLORIA EN LA CUARTA ITALIANA

El ex del Alavés y el delantero con raíces escocesas se encuentran esta temporada dispuntando la misma liga, la Serie D, en dos clubes de la región de Puglia: el Gravina y el Manfredonia. Entre las dos ciudades solamente hay 120 kilómetros de distancia. Dentro de una semana jugarán su primer derbi enfrentados.

Sergio Llamas, un trotamundos ahora con la camiseta del Gravina; y Ewan Urain celebrando un gol con el Manfredonia. (CEDIDAS)

Ojala nunca se decida quitar los céntimos de euro, porque en Italia significaría cortar virtualmente un trozo importante de la Puglia. Si el tacón de la Bota es la Calabria, esta es la ‘espuela’ del país transalpino. Tiene huellas de un pasado lejano como Castel del Monte, el castillo octagonal donde el emperador Federico II Hohenstaufen iba a cazar, lo que se encuentra precisamente representado en la moneda de un céntimo de euro.

«Se agradece a la región de Puglia por habernos suministrado a los milaneses», es el titular de una peli de culto, donde se bromea sobre la cantidad alucinante de gente pugliese que en las décadas de los 50-60 se fue a trabajar al norte.

¿Y el fútbol? Poca cosa, desafortunadamente. El Lecce está en la máxima categoría. El Bari, en Segunda. El Foggia tuvo su época dorada en los 90 pero luego ha ido de quiebra en quiebra... Ahora el ‘calcio’ en Puglia es más que nada cuestión de barro, sobre todo entre tercera y cuarta serie, la D. Justo en esta categoría, frontera entre fútbol profesional y aficionado, se encuentran dos jugadores vascos: el gasteiztarra Sergio Llamas y el durangarra Ewan Urain. Casi diez años de diferencia a favor del primero, carreras totalmente distintas que esta temporada se desarrollan en dos clubes del mismo grupo de la Serie D, el H: el Gravina y el Manfredonia.

Empezamos por el ‘menos joven’: Sergio Llamas. Gasteiztarra de 32 años, en su día brillante producto de la cantera del Alavés, centrocampista cerebral y completo... Y en las últimas temporadas, un verdadero globetrotter del balón, entre categorías inferiores estatales y luego Japón, Finlandia, Bolivia y, por último, India. «Es un país donde te tienes que adaptar de forma rápida, entre comida y cultura -nos explica-. Estuve en Kerala, una ciudad enorme, en una liga donde el nivel no está ni cerca del fútbol europeo».

Después de una buena temporada en el Gokulam Kerala, algo extradeportivo se interpuso: «Empezaron las tensiones entre India y Pakistán, la liga se paró, consensuamos romper el acuerdo y volví al mercado como agente libre».

Así llegó la llamada del Gravina, una ciudad de 60.000 habitantes al oeste de Puglia entre colinas, en el interior. «Aquí no tenemos mar como en Kerala, es verdad, pero hay muchas cosas que ver y que hacer. Estoy con mi mujer y mi hijo de 2 años, cuando hay día libre salimos a tomar un café y vivo en el centro histórico. No me puedo quejar, de verdad», admite.

«El Gravina tiene un proyecto a medio plazo muy atractivo, me llamó la atención cuando tuve que elegir. Italia, con sus costumbres, se parece más a nosotros, incluso los miticos tifosi, muy exigentes pero siempre apoyando al equipo», destaca.

La categoría es baja, pero el nivel es otra cosa respecto a sus últimas experiencias: «Se parece más a una Primera RFEF. El club es muy serio, el director deportivo viene cada día... Espero continuar mi proceso de crecimiento futbolístico».

EWAN URAIN, EL 9 DEL MANFREDONIA

Saltamos de Gravina y las Murge hacia el noreste y la costa, de la provincia de Bari a la de Foggia, y llegamos a Manfredonia, otros 60.000 habitantes pero otro mundo respecto a Gravina: sol y playa, en una zona no afectada aún por el turismo masivo.

Aquí juega Ewan Urain, excanterano del Athletic, delantero centro de origen escocés. Es gracias a su madre: «Fue ella que me impulsó a cambiar -nos cuenta-. Me envió unos cuantos videos de la zona y me parecieron enseguida maravillosos».

Camiseta número 9, ya van dos goles en el bolsillo en esta temporada, en esta primera experiencia fuera de la Península ibérica después de las temporadas con Bilbao Athletic, Amorebieta, Unionistas de Salamanca, Badajoz y Navalcarnero.

«A pesar de haber estado varias veces en Italia de turista, incluso en Puglia, llegar aquí fue casi un shock. Me ha ayudado bastante Luis Hernaiz [Conquense, Atlético de Madrid..], que ya había jugado en Italia y es mi compañero ahora. Al principio intentaba hablar en inglés pero me he dado cuenta enseguida de que hubiera sido mejor empezar a aprender italiano».

Para un delantero, llegar a jugar a Italia equivale a tomar contacto con los durísimos defensas transalpinos: «Hay que ser pillo. Te agarran, te tiran la camiseta... Pero el cambio mayor que he notado ha sido en los entrenamientos. Hay dobles sesiones sin balón, es mucho más físico».

Adaptarse se le va haciendo más fácil. «Vivo en el centro de Manfredonia, la gente me reconoce pero es muy educada, nada agobiante. Los días de mercado en la plaza central son también de mucho cariño. Luego, claro, se come mucho hidrato de carbono, pero está todo controlado».

Ewain Urain se puede considerar todavía un joven a sus 25 años. Valora ya de manera positiva esta experiencia: «Un consejo que me gustaría dar a los futbolistas; que salgan fuera -plantea-. Para mí debería ser no obligatorio pero casi, porque es una manera también de conocerse a sí mismo».