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Leticia Landa: «Vivo unos momentos que me recuerdan que lo pequeño es poderoso»

Leticia Landa recibió ayer el galardón Basque Culinary World Prize 2025 por La Cocina, un proyecto que apoya a mujeres migrantes en San Francisco en el complicado proceso de creación de negocios en torno a la gastronomía de su país de origen. Acompaña a estas mujeres a hacer algo por sí mismas y para ellas mismas.

Leticia Landa, ayer en las instalaciones de Basque Culinary Center. (Iñigo URIZ | FOKU)

«Personalmente me da un poco de vergüenza. Nunca he hecho este trabajo por la atención. Llevo 17 años haciéndolo y es lindo tener un reconocimiento desde fuera, que te digan que lo que hacemos es importante. Tenemos que invertir en apoyar a personas que tienen menos oportunidades y me enorgullece, no estamos locos. Las guerras, el cambio climático... a veces te preguntas ‘¿será suficiente lo que estoy haciendo?’. O sea, en ocasiones una se siente pequeña frente a todo lo que está pasando. Estoy viviendo unos momentos que me recuerdan que lo pequeño es poderoso. Debemos enfocarnos en lo que podemos hacer y en lo que hacemos bien y pensar que habrá una reacción, un impacto más grande», señaló Leticia Landa a GARA horas antes de recibir el galardón.

Destinarán la dotación económica a mejorar las dos cocinas con las que cuentan y que están en ebullición. «Están llenas de gente todo el día. Ahí cocinan y luego van a vender su producto en mercados, eventos, a través de catering, hasta que crecen y ya pueden graduarse a sus propias cocinas. La Cocina es una incubadora y luego salen al mundo exterior», explicó.

En los últimos 20 años han trabajado con 150 personas, el 94% mujeres, y de ellas, el 70% son migrantes. «Mucha gente que está llegando desde Latinoamérica tiene la costumbre de lograr un poco de dinero extra haciendo comida y vendiéndola después», explica. Saben cómo cocinar. Su asesoría es más de índole financiera. «Sobre todo lo relacionado con el flujo de dinero. En esta industria hay épocas fuertes, épocas bajas, y tienes que ahorrar lo suficiente para sobrevivir en esos momentos en los que hay menos ventas».

HACER ALGO POR ELLAS

Relata que el perfil es «el de mujer migrante en sus cuarenta. Muchas de ellas tienen los hijos ya crecidos y se preguntan ‘¿qué puedo hacer yo? ¿Qué voy a hacer ahora yo por mí?. Un ejemplo muy lindo es de Gina, una de las chef. Ella es de la India. Ha vivido durante mucho tiempo en Estados Unidos con su esposo y sus dos hijos. Cuando ella cumplió 48 dijo ‘ya es hora de hacer algo no por la familia, no por mis hijos, sino por mí. Quiero ser chef’». Recuerda que llegó al programa y empezó a preparar el proyecto de lo que ahora es el Restaurante Besharam. «Ha ganado premio tras premio. Es uno de los restaurantes en San Francisco especiales de comida vegetariana de la India del Gujarat. Gina ha cumplido 60 años este año. Que tengan esa oportunidad de tener su carrera, su sueño, en esta época de su vida me parece muy especial y muy importante en el caso de las mujeres especialmente, pues nos dedicamos mucho a la familia y a los hijos».

LAS DUEÑAS

Hay otro aspecto de relevancia, el hecho de que anteriormente tenían negocios informales, pero no eran propietarias. «Ahora son las dueñas. Es importante, porque en lugar de estar trabajando para alguien más, estás tú creando algo para ti para tu familia y para tu comunidad. Y hay otro aspecto, que 13 de las empresas que tenemos están pasando las mamás a sus hijos». San Francisco es una ciudad especial para poner en marcha un proyecto de estas características.

Landa estudió Antropología. Su propia historia familiar -sus padres llegaron a EEUU desde México- influyó para dar el paso de integrarse en La Cocina. «Mi papá llegó con una Visa de estudiante a estudiar Matemáticas e Informática y él empezó un negocio de tecnología. Crecí con un emprendedor en casa. Sé todo el trabajo que implica, pero también el privilegio y el movimiento económico que puede dar ser dueño de un negocio. Puedo ofrecer esa experiencia a otras personas, especialmente a quienes han tenido barreras y muchas personas diciéndoles que no se puede, y puedo hacerlo a través de la comida, mi pasión».

Su día a día es variado. «Tengo muchas reuniones, y lo hago en los restaurantes de la Bahía de San Francisco. Si estoy recaudando fondos, quiero que sea el banco, la compañía o la persona la que vea lo que lo que implica su inversión. El primer fin de semana de noviembre tuvimos un festival de comida callejera y 25 negocios de La Cocina se pusieron en un parque en San Francisco a vender».

Al preguntarle por el origen de su apellido paterno, aclara que no tiene conexión cercana, «pero me ha encantado aprender que significa ‘campo’», afirma con una sonrisa.