24 DéC. 2025 SITUACIÓN POLÍTICA EN ITALIA La crisis en «La Repubblica» es la crisis de la izquierda italiana El histórico periódico «La Repubblica», fundado hace medio siglo, se encuentra en tensión por el intento de venta por parte de su propietario, el grupo Exor. El favorito para hacerse con este medio de comunicación muy cercano a las ideas del Partido Democrático es un empresario griego con tendencias derechistas. En la página anterior, una lectora del periódico emblema de la izquierda italiana que cumple 50 años. Arriba, Scalfari, su fundador, fumando antes de entrar a visitar al papa. Scalfari murió en 2022, a los 98 años. (Patrick HERTZOG | AFP) Alessandro RUTA {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} E n “La Repubblica” pensaban celebrar su 50 cumpleaños de otra manera; festejar medio siglo de vida de uno de los periódicos italianos mas influyentes por todo lo alto. Nada de eso. El día a día ahora habla de ventas, despedidas e incluso un cambio de propiedad y de línea política, un sacrilegio para el que es considerado como el medio de comunicación más decisivo en el panorama de la izquierda del país transalpino. ¿“La Repubblica” gira acaso hacia la derecha? No puede ser. Y, sin embargo, el dueño del grupo editorial Exor, el multimillonario John Elkann (propietario también entre otros de la Fiat y del equipo de fútbol de la Juventus) parece tener muy encarrilada la venta. El cambio de patrón no sería un problema en sí... si no fuera porque el beneficiado puede ser un emprendedor griego, Theodore Kyriakou, jefe de filas del grupo Antenna, gran amigo de cierta derecha con tendencias trumpistas. Esto sería el colmo para un periódico como “La Repubblica”, en el que se refleja, por otro lado, la enésima crisis de la izquierda italiana. «REP», UN PARTIDO OCULTO El diario “La Repubblica” va a cumplir 50 años en 2026. Sin ninguna duda, su nacimiento en 1976 fue un punto de inflexión en el mundo editorial, el producto de un largo proceso cultural, político y económico, impulsado, sobre todo, por un personaje: Eugenio Scalfari. Periodista de formación económica, exparlamentario socialdemócrata, había fundado en 1955 y dirigido ya el semanal “L'Espresso”, que con sus investigaciones y su presencia gráfica impactante había revelado grandes escándalos, entre otros los intentos de golpe de Estado en Italia y los entresijos de la matanza de Piazza Fontana. Ocurre que “L'Espresso” se publicaba una vez por semana y Scalfari pensaba más en un diario, en una época complicada como la década de los 70, marcada por los enfrentamientos sangrientos entre derecha e izquierda, la crisis de la Democrazia Cristiana y el ascenso prodigioso del Partido Comunista. Scalfari simpatizaba con el PCI, pero soñaba con una izquierda más europea y menos conectada con la vetusta Unión Soviética. Hacer un “L'Espresso” cada día era su idea, convertida en realidad el 14 de enero de 1976, cuando empezó la aventura de “La Repubblica”, un periódico cuyo nombre derivaba del homónimo medio de comunicación portugués, nacido con la vuelta a la democracia. Fundador y director, con su larga barba digna de un santón, Scalfari se erigió casi de inmediato en líder oculto de la izquierda italiana, con su línea política reformadora y laica. El Partido Comunista ya tenía su galaxia de órganos oficiales, como “L'Unitá” y “Paese Sera” o el semanal “Rinascita”, pero todos daban una imagen de algo bastante polvoriento o fuera de moda, desde el aparato y solo para «fieles». Casi de inmediato “Rep” (el apodo del periódico) se transformaría en una especie de partido independiente del PCI, queriendo marcar línea propia. Con una plantilla de periodistas sinceramente estelar, desde Camilla Cederna a Giorgio Bocca, desde Enzo Biagi a Natalia Aspesi, Giampaolo Pansa y Gianni Brera, con colaboradores como el anticonformista Alberto Arbasino o el inmenso Italo Calvino, amigo de infancia del mismo Scalfari... Lo mejor de lo mejor para cada ámbito, del análisis parlamentario al deporte, de la crítica cultural a la economía. El formato también era innovador, más pequeño que las sábanas al uso del resto. “La Repubblica” era, y es todavía, un tabloide fácil de leer, pero con artículos de gran calidad, siempre al día y con la mayor diferencia respecto a lo que era el gran acorazado de aquel tiempo, el conservador “Corriere della Sera”: estaba hecho en Roma, cerca del poder, mientras que el milanesísimo “CdS” representaba más a la gran burguesía industrial del norte. Así que el éxito fue inmediato, llegando a adelantar al “Corriere” en cuanto a ejemplares vendidos (unos 750.000 cada día) durante la década de los 80. Varios elementos fueron la clave de este espectacular sorpaso: la notoriedad ganada durante el secuestro de Aldo Moro por las Brigadas Rojas, con el presidente de la Democrazia Cristiana enseñando una copia de “Rep” en sus manos. Junto a ello, la búsqueda casi obsesiva del enemigo al que atacar en artículos o investigaciones. En los años ochenta fue Bettino Craxi, primer ministro socialista, y después, inevitablemente, Silvio Berlusconi, el personaje ideal para ser puesto en la diana. No solamente porque se situaba a la derecha, sino también, o sobre todo, porque había intentado comprar “L'Espresso” cuando era un simple editor. CAMBIA LA IZQUIERDA, CAMBIA EL PERIÓDICO Hasta 1996 Scalfari fue su director, casi sumo sacerdote, antes de dejar el mando a su delfín, Ezio Mauro. Barbapapá, como siempre se apodó a Scalfari, quedaría como editorialista, publicando cada domingo un larguísimo artículo de dos páginas, una especie de homilía desde su altar, donde ponía el termómetro a la situación política, con un tono muy personal. En los últimos tiempos, antes de fallecer en 2022 a sus 98 años, a pesar de mantenerse agnóstico se había casi convertido al catolicismo, con un especial cariño hacia el papa Francisco, al que llegó a entrevistar. Sea como fuere, un gigante del periodismo italiano. Su criatura, “La Repubblica”, había cambiado mucho mientras tanto. Nacida casi como un barco pirata, ahora era parte del establishment: el grupo editorial había crecido de manera espectacular, creando su página web, comprando radios (Radio Deejay y Radio Capital son las mayores), nuevos semanales al lado de “L'Espresso” y manteniéndose siempre fiel a su imagen de medio casi oficial de la izquierda del Belpaese. Pequeño problema, o igual dos problemas. El primero, la misma sinistra italiana ha cambiado mucho, oscilando de una línea política a otra. Se han alternado tantos líderes distintos desde el desaparecido PCI hasta llegar al actual Partido Democrático, que no solamente los electores han entrado en crisis, sino también “La Repubblica”. Las almas de la izquierda son varias y variadas: se han visto herederos del Partido Comunista (Walter Veltroni, Massimo D'Alema, Pier Luigi Bersani), democristianos católicos (Romano Prodi, el único que ha sabido derrotar a Berlusconi en unas elecciones), exradicales (Francesco Rutelli) e innovadores con muy poca pinta de izquierda (Matteo Renzi), y ahora mismo una joven secretaria crecida en los «movimientos antitodo», Elly Schlein. “La Repubblica” ha tenido que apoyar una idea de izquierda que a veces no se ha correspondido con la de gobierno. En este sentido, se ha mantenido independiente, como si fuera otro partido con respecto al PD. Hoy día sigue muy de cerca la causa palestina y, al mismo tiempo, la ucraniana, intentando mantener un complicado equilibrio con el atlantismo, pero siendo a la vez anti-Trump y a favor de la Unión Europea tal y como es, sin sentido crítico. Los incendiarios de antes se han convertido un poco en bomberos apagafuegos. Los lectores que quieran leer algo más radical e incluso impertinente han encontrado refugio en “Il Fatto Quotidiano”, por ejemplo, un periódico casi de bolsillo (24 páginas) cuya referencia es el Movimiento Cinco Estrellas (M5S), teóricamente el máximo aliado del Partido Democrático. Un partido, el M5S, que Scalfari detestaba hasta el punto de decir: «Antes que votarles, elijo a Berlusconi». En un contexto en el que todos los periódicos y semanarios han perdido miles y miles de ejemplares, la sangría ha afectado sobre todo a “Rep”, que en estos últimos años ha bajado ventas casi en vertical y ahora, según los medios de conteo, no llega a los 80.000, doblado casi por el “Corriere della Sera”. En este hundimiento, como en los equipos de fútbol, y aquí llegamos al segundo problemón, han tenido un peso relevante los continuos cambios de director, cuatro en los últimos nueve años, en algún caso colocando a periodistas opuestos entre ellos, del izquierdista moderado Carlo Verdelli al sionista Maurizio Molinari, cuya despedida fue celebrada después de varias mociones de desconfianza por parte de la redacción. Ahora, el director es el experimentado Mario Orfeo, ex peso pesado de la RAI, la televisión pública. CARTEL: «SE VENDE» Cambios debidos también a las revoluciones en la propiedad. “La Repubblica”, con todos sus otros productos editoriales, es desde 2020 parte de la galaxia Exor, una entidad financiera que tiene intereses de todo tipo, de la medicina a la transición verde pasando por la inteligencia artificial, ámbitos por lo visto más rentables. Exor se encontró con este paquete y empezó a desmantelarlo, pieza a pieza, como ya había hecho con otro periódico del grupo, “La Stampa” de Turín: fuera primero los periódicos locales del grupo, vendido luego “L'Espresso” y ahora parece que le toca a la joya de la corona, a “Rep”. El plan de venta parece encarrilado, recortando parte de la plantilla (280 trabajadores) y sobre todo dejando un medio de comunicación así en las manos del griego Kyriakou, todo menos una persona de izquierdas. Moviliza capital saudí y está interesado, según los últimos rumores, en adquirir el grupo realmente por sus radios, que generan muchos más ingresos que los periódicos. En pocas palabras, una pieza histórica del periodismo y de la sociedad italiana convertida en un producto financiero, para hacer cuadrar las cuentas de algo más grande, como es Exor, que, según varios rumores, está intentando buscar socios para liquidar parte del equipo de fútbol de la Juventus, después de haber ya hecho lo mismo con Fiat. Memorable, en este sentido, fue la visita del jefe de Exor, John Elkann (sobrino de Gianni Agnelli, el mítico Avvocato, jefe de fila de la industria italiana del siglo XX), al Despacho Oval de la Casa Blanca durante el último Mundial de Clubes junto a los jugadores de la Juventus para saludar a Donald Trump, con los futbolistas intentando no reírse. ¿La solución? Manifestarse en las calles intentando buscar alternativas, quizás italianas. Aunque, ¿quién podría tomar el relevo al frente de “La Repubblica”? Los gritos se dirigen también hacia el Gobierno, y a la última enemiga de “Rep”, Giorgia Meloni, que se estará frotando las manos viendo la situación. La última paradoja de una historia de éxito.