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MONARQUÍA ESPAÑOLA

EH Bildu da la espalda a Felipe VI y el PNV critica que no cite la nación vasca

EH Bildu optó directamente por no valorar el discurso navideño del monarca español, al considerar que «las vascas y los vascos no tenemos rey», mientras que el PNV reprochó a Felipe de Borbón la ausencia de referencias a la nación vasca y a los ataques sufridos por el euskara. El PP, por contra, consideró el monólogo una «una lección magistral».

(POOL AGENCIAS)

 

Con más o menos entusiasmo, las formaciones políticas de Euskal Herria reaccionaron ayer al mensaje de Navidad del monarca español, Felipe de Borbón, quien hizo un llamamiento a preservar la «convivencia democrática a través de la memoria del camino recorrido» -en el que obvió la dictadura- y puso como ejemplo el «coraje de los protagonistas» de la denominada Transición, «un ejercicio colectivo de responsabilidad». Además, advirtió del «hastío» que provoca «la tensión en el debate público» y pidió «ejemplaridad» a la clase política en el desempeño de sus funciones.

EH Bildu dejó desde el principio clara su intención de no opinar sobre el discurso de Navidad de Felipe VI, porque, tal y como destacó, «las vascas y los vascos no tenemos rey».

A través de un breve mensaje en las redes sociales, la formación abertzale rechazó emitir cualquier tipo de análisis político sobre el mensaje navideño del monarca español, al que se refirió como «el heredero del legado franquista y reaccionario».

EH Bildu remató finalmente su posicionamiento con un «Gora Euskal Errepublika».

Por su parte, la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, realizó una comparecencia en Donostia en la que criticó que el monarca español no haya hecho «ningún reconocimiento a la nación vasca ni a la nación catalana».

«Sobre todo, sí habríamos deseado que se hubiera dicho algo de esos ataques que ha tenido el euskera este año, que han sido unos ataques muy graves», reprochó.

Vaquero le recordó a Felipe que Franco «murió en la cama después de nombrar a su padre jefe de Estado y que durante estos 50 años hay todavía claroscuros y muchos oscuros que faltan por conocer».

En este sentido, volvió a pedir que se desclasifiquen todos los documentos «para conocer la verdad», y «que haya una nueva Ley de Secretos Oficiales, porque esta impide conocer los hechos de aquel final de dictadura y también de la transición, como el fallido golpe de Estado del 23-F, el caso Zabalza o el 3 de Marzo».

Según defendió la representante jeltzale, para que una democracia tenga valor y tenga un «pilar fuerte tan importante como el diálogo, tan importante como respetar las instituciones, es conocer la verdad para que estos hechos tan graves no se vuelvan a repetir».

Podemos Euskadi valoró desde su sede en Gasteiz, donde la secretaria de la organización Leticia Jiménez catalogó la monarquía como «una institución antidemocrática y antiigualitaria, heredera del franquismo, que vive a costa de la clase trabajadora sin responder ni ante la Justicia ni ante Hacienda».

Junto a ello, se refirió al mensaje del rey sobre la convivencia: «¡Qué fácil es convivir cuando lo haces en un palacio y se habla desde el trono! Desde su palacio mencionó el coste de la vida, el difícil acceso a la vivienda, la incertidumbre laboral o el fenómeno climático como si fueran cosas que caen del cielo, cosas sobrevenidas, y no fruto de la acción u omisión de las políticas, y, por tanto, responsabilidad de las instituciones, a las que, por otra parte, no exigió absolutamente nada».

La secretaria general del PP de la CAV, Esther Martínez, consideró que el discurso supuso «una lección magnífica». En una comparecencia en la plaza Elíptica de Bilbo, defendió que «es responsabilidad de todos alejarse de unos populismos y sectarismos que se alimentan entre ellos para construir muros». Asimismo, aplaudió que Felipe pusiera «como ejemplo» el «coraje de quienes protagonizaron la Transición».

En cuanto a UPN, la líder del partido dijo compartir los valores de «honestidad, credibilidad y responsabilidad» que, a su entender, emanaban del discurso del monarca español. «Desde el compromiso común, España y Navarra pueden seguir construyendo un futuro mejor alejado de los radicalismos y los populismos», anotó en la red social X Cristina Ibarrola.

CATALUNYA

Desde Catalunya también llegaron reacciones y los líderes de los diferentes partidos políticos realizaron breves comentarios tras la tradicional ofrenda floral ante la tumba de Francesc Macià, en el 92º aniversario de la muerte del expresidente de la Generalitat republicana, en el cementerio de Montjuïc.

El secretario general de JxCat, Jordi Turull, calificó de «surrealista» que el monarca español «apele a acabar con los extremismos y la crispación, cuando justamente él ha sido el más extremista y el que fue más radical contra la conrvivencia democrática, cuando el pueblo de Catalunya quiso expresar en las urnas su voluntad popular».

En una línea parecida se pronunció también el presidente de ERC, Oriol Junqueras, quien eludió hacer una valoración profunda del discurso, pero señaló, en alusión a las votaciones sobre la independencia del 1 de octubre de 2017, que Felipe de Borbón hizo «apología de la violencia» y animó a «apalizar a los demócratas».

El diputado de la CUP en el Parlament Dani Cornellà también reprochó al rey Felipe VI la «violencia borbónica» hacia Catalunya, que ve como una actitud histórica y de la que le considera heredero.

GALIZA

Uno de los dardos mejor tirados le llegó al rey español desde Galiza. La lectura que hizo el Bloque Nacionalista Galego (BNG) de que el discurso se centrara en la Transición es que deja en evidencia que se trata de una institución anacrónica. Así, la Corona española sigue hablando del pasado porque «se encuentra alejada de las verdaderas preocupaciones de la ciudadanía y de las clases populares».

«Parece mucho más preocupado por la desafección política de las instituciones españolas que tienen su legitimidad en la llamada Transición», señaló el diputado del BNG, Néstor Rego.

MADRID

En Madrid, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, celebró el llamamiento a la convivencia y al diálogo y valoró positivamente la reivindicación de la Transición, «cuando fue determinante la voluntad compartida por fuerzas políticas muy diferentes que decidieron trabajar para avanzar hacia la democracia de una forma unida».

El PP, por su parte, asumió como propio el discurso, calificándolo de «oportuno, sereno y profundamente necesario».

«Todos los avances de estas décadas se apoyan en esos pilares -convivencia democrática y transición- y la gran misión de nuestro tiempo es preservarlos para que podamos seguir avanzando, cuidar la convivencia para reforzar este formidable proyecto colectivo que se llama España y hacerlo, como indicó Felipe VI, desde la unidad, con un pacto entre generaciones, en definitiva todos juntos», subrayó Miguel Tellado.