31 DéC. 2025 El trabajo doméstico no remunerado equivale al 28,8% del PIB de la CAV Los datos de la encuesta de Eustat sobre la producción doméstica no remunerada certifican que el valor de la producción doméstica en la CAV asciende a 26.856 millones de euros en 2023, que equivale al 28,8% del PIB. La cifra pone de relieve la importancia de las actividades realizadas en el hogar. Una mujer limpia la encimera de la cocina. (Ricardo RUBIO | EUROPA PRESS) GARA GASTEIZ {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} El valor del trabajo doméstico en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa se situó en 2023 en 26.856 millones de euros, lo que equivaldría al 28,8% del Producto Interior Bruto (PIB) de ese año, más de un punto por encima del anterior cálculo -realizado en 2018-, según el informe que publicó ayer Eustat, correspondiente a su encuesta quinquenal sobre la producción doméstica no remunerada. Cinco años antes, esta actividad equivalió al 27,4% del PIB de los tres herrialdes. Entre las principales actividades analizadas en esta encuesta se encuentran proporcionar alojamiento, el cuidado y la educación, la preparación de la comida, tareas relacionadas con la ropa y las actividades extraordinarias como reparaciones y mantenimiento en el hogar. Pese al incremento de algo más de un punto de lo que representaría en el PIB, la evolución de los últimos treinta años presenta un descenso generalizado y un comportamiento cíclico, con transferencia de recursos desde la economía de mercado hacia el trabajo doméstico no remunerado en tiempos de crisis, mientras que en periodos expansivos de la economía se tiende a externalizar parte de esas actividades. Así, en 1993 el peso del trabajo doméstico no remunerado alcanzó el 45,5% del PIB. Desde entonces la participación en la economía de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) ha ido disminuyendo, excepto en 2013, en plena crisis económico financiera, cuando alcanzó el 32,4%. En 2023 la distribución por funciones del trabajo doméstico refleja las mismas prioridades que en 2018, aunque con algunas diferencias, ya que el epígrafe de alojamiento mantuvo su peso en torno al 29,6%, al igual que hace cinco años, mientras que otras funciones ganaron relevancia, como proporcionar comida, hasta el 43,4% (tres puntos más). Por el contrario los cuidados y la educación descendieron hasta casi el 19%, 3,5 puntos menos que en 2018. En el desempeño del trabajo doméstico no remunerado persiste la brecha de género, ya que el 63,5% está realizado por mujeres (67,2% en 2018). A pesar de esto, la implicación de los hombres ha aumentado en 15,8 puntos en los últimos 30 años. Esta mayor implicación masculina no ha sido igual en todas las tareas. Entre las funciones donde su participación es más destacada y, además, ha crecido, se encuentran proporcionar alojamiento, con un 42,5 proporcionar alojamiento, con un 42,5% de participación de los hombres en 2023 (4,5 puntos porcentuales más que en 2018), y proporcionar comida, que alcanza el 37,4%, lo que supone un incremento de 6,5 puntos. Sin embargo, los cuidados y la educación siguen recayendo principalmente en las mujeres, que asumen el 69,3% de esta labor, cuatro puntos más que en 2018. Por territorios, el reparto del valor del trabajo doméstico no remunerado se equipara con el volumen poblacional, ya que Bizkaia concentra el 55,2% del total, seguida de Gipuzkoa (30,3%) y Araba (14,5%). BRECHA La brecha de género es mayor que la media en aspectos como los cuidados y la educación, que siguen recayendo mayoritariamente en las mujeres (69,3%), lo que, además, supone una subida de cuatro puntos respecto a la encuesta de 2018.