02 JAN. 2026 DE REOJO No me lo cuentes Raimundo FITERO {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Para situarnos desde el principio. Tomé las uvas, pero no presté atención a discursos previos, ni a fiestas posteriores. Ni vestuario de nadie, ni supuestas novedades me interesaron. Así que te ruego que no me lo cuentes. No me producen ningún interés las cancioncillas, lo de José Mota, el trozo al que presté atención me pareció decadente y una copia del programa de TV3 Polonia, pero sin ninguna chispa y con guiones más planos que una pista de hielo prefabricada. Por lo tanto, al recordar que el famoso concierto de año nuevo de Viena es una costumbre que instauró el nazismo, comprobando cómo la nieve en el monte se está portando con crueldad contra esquiadores de muchos kilómetros por esos montes oscenses, por lo que me surgen resquemores atávicos, llevo siete tornillos desde principios de los setenta en mi pierna izquierda tras un accidente en la nieve en Andorra, he entrado en este año nuevo con la única acción destacable que en mi caso ha sido la de cambiar de lado en el sofá. Soportar los discursos de presidentes autonómicos es una penitencia que ya hemos cumplido hacia agosto si seguimos en sus intervenciones al actual Lehendakari, al que se le está poniendo el vestuario de un azul gaviota que empieza a ser una suerte de anuncio electoral. ¿Estas piezas audiovisuales institucionales tienen audiencia o son tiempos muertos o perdidos? Si quieres te lo cuento yo, aunque me interesa más que el nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mandani, tomó posesión jurando sobre el Corán y en una estación de metro abandonada. Un mensaje y declaración de principios.