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REAL SOCIEDAD

La era Matarazzo se estrena con un trabajado punto frente al Atlético

El técnico estadounidense debuta en Anoeta con un once muy similar, pero cambios en el dibujo. Sorloth adelantó a los colchoneres y Guedes empató pocos minutos más tarde para los locales en un duelo que pudo caer de cualquier lado (1-1).

Guedes está siendo el realista más acertado de cara al gol en las últimas jornadas. (Andoni CANELLADA | FOKU)

Solo fue el primer concierto de Rino Matarazzo, pero parece que al estadounidense le gusta más el rock. Con un fútbol más directo, los donostiarras cosecharon un punto frente al Atlético de Madrid en un partido con ocasiones para ambos bandos y que pudo caer de cualquier lado. Buenas sensaciones, innegable el esfuerzo y la garra, pero habrá que evitar conceder tanto.

En cuanto a nombres, los apóstoles de las revoluciones se quedaron con las ganas. Salvando las entradas de Caleta Car y Turrientes por los sancionados Zubeldia y Gorrotxategi, el técnico de New Jersery diseñó un once de lo más reconocible. La variación venía en el dibujo, con un 4-4-2 y doble pivote.

Oyarzabal tuvo la primera, con un disparo fuera en el minuto 5, pero en el arranque estuvo mejor el Atlético. Julián Álvarez perdonó por partida doble. No suele ser lo habitual. A los donostiarras les duraba muy poco el balón y no conseguían ajustar la presión.

También es cierto que la Real trataba de ser más vertical y terminar más rápido sus jugadas. Así llegó otro disparo de Brais, que rechazó Oblak. En el córner se pidió penalti por un agarrón a Caleta Car.

La balanza se fue equilibrando. Una gran jugada indvidual de Kubo pegado a la línea de fondo fue culminada con un disparo de Oyarzabal que terminó en córner. Soler punteó un disparo de Guedes que, por desgracia, ha ido a las manos de Oblak.

Cuando se cumplía el 45, Soler botó una falta cerradita al primer palo y Sorloth la introdujo en su portería en su intento por despejar, pero el árbitro la anuló por fuera de juego de Brais, quien había saltado junto al noruego. Martínez Munuera se retiraba al vestuario arbitral entre música de viento y el cántico de «que se vaya de una p... vez».

GALLAGHER PERDONA

La segunda mitad empezó de la peor manera posible. Guliano Simeone desbordó a Sergio Gómez en terreno colcohonero y condujo treinta metros sin que nadie hiciera la cobertura. Su centro a placer lo cabeceó a la red Sorloth en el segundo palo (0-1, m.50). Y gracias, porque dos minutos después Gallagher perdonó el segundo en un mano a mano que chutó fuera.

Pintaban bastos, pero la Real pagó con la misma moneda al empatar en una gran contra coral. Oyarzabal dejó de espaldas para Brais, este abrió a Kubo, quien vio solo a Guedes en el segundo palo. El portugués contoló para batir a Oblak (1-1, m.55).

Pudo llegar el segundo en un disparo de Take ajustado al palo, pero Oblak le negó el gol. Martínez Munuera no quiso saber nada en una caída de Oyarzabal ante el meta esloveno. Poco le faltó a Griezmann para dejar a Anoeta más congelado de lo que estaba, pero Remiro le adivinó la intención. Soler tuvo la última oportunidad con un disparo ligeramente desviado, pero, visto lo visto, el punto no parece mal botín como arranque.