GARA Euskal Herriko egunkaria
REMODELACIÓN DEL EJECUTIVO NAVARRO

Chivite refuerza su Gobierno para la batalla preelectoral con la derecha

Con el objetivo de dar «un impulso político» a su Ejecutivo, María Chivite anunció ayer cambios en el Gobierno de Nafarroa que suponen la salida de Félix Taberna y Amparo López, para que regrese Javier Remírez como vicepresidente primero y portavoz, e Inma Jurío se haga cargo de Interior. Geroa Bai y C-Z pidieron una reunión de la comisión de seguimiento del pacto.

Chivite, en su comparecencia para anunciar la remodelación del Gobierno de Nafarroa. (Iñigo URIZ | FOKU)

Una remodelación de su Ejecutivo que «no tiene que ver con la gestión, sino con un impulso político». Así explicó María Chivite los cambios que ha introducido en el Gobierno de Nafarroa y que anunció ayer públicamente. Suponen la salida de Félix Taberna y Amparo López para que regrese Javier Remírez como vicepresidente primero y portavoz, e Inma Jurío se haga cargo del Departamento de Interior.

Es una modificación que solo afecta a la parte del PSN del Gabinete y que evidencia que busca un equipo más compacto a 16 meses de la cita con las urnas frente a una derecha que aspira a que el «caso Koldo» le sirva para volver al poder.

La lehendakari navarra señaló que los cambios en su Gabinete derivan de «una decisión mía», ya que es su prerrogativa, tras haber realizado algunas consultas y siempre con el objetivo de «imprimir un mayor perfil político al Gobierno; había que imprimir otro ritmo y perfil».

Y esa decisión ha supuesto el cese del vicepresidente primero, Félix Taberna, además del de la consejera de Interior, Amparo López, junto al relevo en la dirección general de Protección Social y Cooperación al Desarrollo.

EL RETORNO DE REMÍREZ

Como sustituto de Taberna, Chivite ha rescatado al hasta ahora senador Javier Remírez, que regresa para hacerse cargo de esa vicepresidencia y la cartera de Presidencia, además de la portavocía del Ejecutivo, tarea que ya llevó a cabo en la primera legislatura de la actual lehendakari.

Para asumir ese cargo en el Gobierno de Nafarroa, Remírez tiene que dejar su actual puesto en la Cámara Alta española, donde será sustituido por Sergio Barásoain, secretario de Organización del PSN en Burlata, además de presidente del Comité de Ética y Garantías del partido.

Según indicó la lehendakari sobre el nuevo vicepresidente, «con su vuelta, quiero recuperar una manera de trabajar interna y externamente, y una manera de comunicar y de trasladar la acción de Gobierno más didáctica y firme en el mensaje político. Necesitamos personas que llamen a las cosas por su nombre».

Para el cargo de consejera de Interior, Chivite se ha decantado por Inmaculada Jurío, que fue directora general de Justicia e Interior, y que en esta etapa «afronta retos de negociación política».

Un tercer relevo, aunque ya de segunda fila, tiene que ver con la dirección general de Protección Social y Cooperación al Desarrollo, de la que sale Inés Jiménez, a la que sustituye Miriam Martón, que deja su actual cargo como directora gerente del Servicio Navarro de Empleo, puesto que pasará a ser ocupado por María Esther Fernández.

Como reto principal que aguarda a Martón, Chivite destacó el de «avanzar en una mayor vinculación entre la renta garantizada con el empleo hacia un mayor esfuerzo en la inserción laboral».

Una vez anunciados los relevos, la lehendakari tuvo palabras de reconocimiento para las tres personas que salen de su Ejecutivo, a las que agradeció «su dedicación, esfuerzo y los logros que han alcanzado en su etapa en el Gobierno».

Concluyó señalando que «con el nuevo año, el Gobierno de Navarra abre una etapa en la que la política toma todavía más protagonismo y lo digo de forma consciente por el contexto de polarización y descrédito de las instituciones. Necesitamos más que nunca la buena política».

Los cambios llegan por la necesidad de Chivite de reforzarse ante la cerrada pugna con UPN y el resto de fuerzas de derecha, que desde el estallido del «caso Koldo» insisten en vincular a su Ejecutivo con las sospechas de corrupción.

En ese contexto, era evidente la incomodidad de Taberna, nombrado vicepresidente por el PSN, pero en condición de independiente y con una trayectoria vinculada básicamente a IU, y tampoco la portavoz López había mostrado una posición rotunda.

SIGUE ÓSCAR CHIVITE

Se mantiene en el Ejecutivo el consejero de Cohesión Territorial Óscar Chivite, principal señalado por las dudas en la adjudicación del túnel de Belate, que está siendo el principal elemento de ataque de UPN contra el Ejecutivo navarro.

En relación a esta permanencia, la lehendakari insistió en la idea de que la remodelación «no tiene que ver con la gestión» de su Ejecutivo y señaló que, cuando informó a sus socios de Gobierno, Geroa Bai y Contigo-Zurekin, de los cambios que iba a introducir en el Gabinete, en ningún momento le pidieron el relevo de ese consejero en concreto.

Mantener a Óscar Chivite confirma que la remodelación del Gobierno no tiene que ver con un intento de descargar responsabilidades sobre el «caso Koldo», sino más bien lo contrario: reforzar el parapeto defensivo frente a la carga de las derechas, que buscan en 2027 el retorno al poder perdido en 2015.

Se trata, por tanto, de cambios en la parte del PSN de este Gobierno de coalición con Geroa Bai y Contigo-Zurekin (que tampoco están nada cómodos con este caso ni con su gestión).

Una vez anunciada, esta remodelación del Ejecutivo es sin duda la mayor en los casi siete años de gobierno de María Chivite. Un ciclo que hasta el estallido del «caso Koldo» ha estado caracterizado por la estabilidad, sobre la piedra angular de los acuerdos presupuestarios con EH Bildu.

REUNIÓN DE SEGUIMIENTO

Tras hacerse oficial la remodelación del Ejecutivo del que forma parte, Geroa Bai hizo público un comunicado en el que calificó esas modificaciones de «reajuste interno del PSN» sobre el que quiere pedir más información en la comisión de seguimiento del acuerdo de Gobierno.

En la citada nota, apuntó que los relevos responden «a una crisis de Gobierno circunscrita exclusivamente al ámbito socialista del Ejecutivo foral. Se trata, por tanto, de un reajuste interno del PSN que no afecta a los departamentos que son responsabilidad de Geroa Bai». También advirtió a la lehendakari de que «se mantendrá vigilante» para que estos cambios en el Gobierno «no ralenticen cuestiones clave para Navarra».

El también socio del Ejecutivo de María Chivite, Contigo-Zurekin, subrayó a través de su portavoz, Carlos Guzmán, que los cambios anunciados responden a una decisión de la propia lehendakari y que su formación respeta, pero advirtió de que «no valen cambios cosméticos ni meros cambios de nombre» si no vienen acompañados de un giro en las políticas públicas.

Como en el caso de Geroa Bai, Guzmán reclamó la convocatoria urgente de la comisión de seguimiento del acuerdo programático para que Chivite ofrezca las oportunas explicaciones.

En una comparecencia ante los medios, insistió en que queda «menos de media legislatura» y que el Ejecutivo debe «pisar el acelerador» para desarrollar íntegramente el acuerdo programático que sustenta el Gobierno.

Desde EH Bildu, su portavoz, Laura Aznal, manifestó que los cambios en el Ejecutivo «serán positivos si sirven para impulsar con mayor ambición» las políticas públicas y las transformaciones que necesita Nafarroa, en línea con lo expresado por la propia lehendakari al afirmar que «la inercia no puede ser una opción».

Aznal dijo que su formación espera que la remodelación sirva para dar un nuevo impulso a la legislatura y para garantizar el cumplimiento de los acuerdos suscritos entre ambas partes.

Señaló que aún queda más de un año para que finalice la legislatura y que el Ejecutivo foral tiene por delante «importantes acuerdos» con EH Bildu, cuyo desarrollo, dijo, permitirá afrontar en mejores condiciones los principales retos del herrialde.

Por su parte, la presidenta de UPN, Cristina Ibarrola, no desperdició la oportunidad para asegurar que con los cambios de Gobierno se busca «tapar la sombra de la corrupción que le asola» con «dos perfiles más agresivos».

Ibarrola aseguró que se trata de «una crisis sobrevenida y precipitada por la dimisión de Félix Taberna, porque no se fía de la sombra de corrupción de este Gobierno». Chivite en todo momento habló de cese de Taberna.

Sobre el ya ex vicepresidente primero, la presidenta de UPN afirmó que «conoce perfectamente a Cerdán, a Alzórriz, a Chivite, sabe que van a seguir saliendo cosas y, desde luego, no quiere mancharse y no quiere seguir tapando ni tapar toda esta sombra de corrupción que asola al Gobierno de María Chivite».