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Las calles de EEUU se manifiestan contra la inmune violencia policial

Minneapolis vivió ayer su tercer día de protestas por la muerte Renee Good mientras la Administración Trump criminaliza a la víctima y blinda a los responsables, y nuevos tiroteos y despliegues federales evidencian una peligrosa normalización de la violencia policial.

Manifestantes se reúnen en la calle donde un agente federal mató a Renee Good. (Charly TRIBALLEAU | AFP)

Por tercer día consecutivo, Minneapolis fue escenario ayer de protestas masivas contra el ICE -el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas estadounidense- por los disparos que con los que uno de sus agentes mató a Renee Nicole Good el pasado miércoles. Criminalizados por Donald Trump y su Administración, los manifestantes no solo han protestado frente a edificios federales, sino que han mostrado su unión y resistencia mediante vigilias y otros actos conmemorativos.

Ante lo ocurrido y sin más prueba que el vídeo grabado por una testigo, el presidente estadounidense no vaciló y acusó directamente a la víctima de promover el «terrorismo doméstico» y de pertenecer a la «izquierda radical». Su secretario de Estado, Marco Rubio, evidenció una vez más la excepcionalidad democrática que el país atraviesa desde enero de 2025 y aseguró que el agente goza de «inmunidad absoluta» ante lo sucedido.

Tratando de influir en la percepción pública, el Gobierno federal ha llegado a esgrimir que el agente tenía «miedo» de que le ocurriera lo mismo que el año pasado, cuando un conductor lo atropelló arrastrándolo 100 metros. Ese temor sería, dicen, la supuesta justificación detrás de la muerte de Good: un miedo que lleva a desenfundar un arma y disparar a bocajarro contra una persona sin pensárselo dos veces. Un día más en EEUU.

Con una investigación abierta y ante la indignación generalizada, el gobernador de Minnesota y excandidato a vicepresidente, Tim Walz, activó la Guardia Nacional del estado «por precaución», aunque las tropas aún no han sido desplegadas. Paralelamente, “The New York Times” aseguró que otros 100 agentes federales serían enviados a Minnesota por el Gobierno federal. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, advirtió de que la Administración Trump aprovecharía cualquier caos como una oportu- nidad para «ocupar Minneapolis de alguna forma».

«MODUS OPERANDI»

En un nuevo episodio de violencia policial, durante la noche del jueves, agentes de la Patrulla Fronteriza de EEUU dispararon a dos personas en Portland en un control de tráfico después de que «intentaran atropellarlos». Aunque todavía hay poca información, la portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, se refirió a una de las víctimas como un inmigrante en situación irregular y miembro del Tren de Aragua, cartel venezolano utilizado en su momento para atacar políticamente a Nicolás Maduro.

Lejos de ser hechos aislados, desde el inicio de las operaciones del ICE al menos cuatro personas han muerto por disparos de sus oficiales y, según “The Trace”, en casi 30 ocasiones sus agentestes migratorios han disparado o apuntado con un arma durante controles migratorios. En diez de estas treinta ocasiones se ha tratado de disparos contra vehículos, una práctica ya generalizada que empuja a los conductores a grabar todo lo que suceda.

Este clima de violencia institucionalizada, respaldado por un discurso oficial que criminaliza y deshumaniza, refuerza una deriva autoritaria que normaliza la muerte como herramienta de control. Mientras las autoridades federales cierran filas en torno a sus agentes, las calles reclaman justicia, verdad y responsabilidad política. Lo que ocurre en Minneapolis y Portland no es una anomalía, sino el síntoma de un sistema que ha decidido gobernar desde el miedo y la fuerza, incluso a costa de la vida.