11 JAN. 2026 EZIN DA GEHIAGO LUZATU Bilbo se moja por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria Acabar con las legislaciones y prácticas de excepción carcelaria es la demanda que unió ayer en Bilbo a decenas de miles de personas a convocatoria de Sare, unas 65.000 según el recuento de GARA, en un contexto de avances pero también de riesgos. «No se pueden alargar más situaciones injustas, son demasiados años de sufrimiento», proclamaron los portavoces de Sare. La cabecera de la marcha, tras una pancarta portada por una representación plural. (Jon URBE | FOKU) Marcel PENA BILBO {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} La lluvia no sirvió de excusa para que, un año más, decenas de miles de personas respondieran ayer en Bilbo a la convocatoria de Sare y salieran a la calle para pedir el fin de la «injusta legislación de excepción» que viven los presos vascos. La calle Autonomía se volvió a llenar, esta vez para expresar la reivindicación de que ya es hora de sellar las consecuencias del conflicto, con tres claves: «Resolución, paz y convivencia». La cabecera arrancó puntual, cuando pasaban pocos minutos de las 17.00. En ese momento, miles de personas ya abarrotaban la plaza de la Casilla y los primeros metros de acera de la calle Autonomía, tomada por la reivindicación y los gritos de “Euskal presoak etxera!”. Mientras tanto, los colaboradores y encargados de la organización de la marcha abrían paso por delante del grupo de zanpantzar que animaba el paso y la pancarta principal, llevada por personas que reflejan la pluralidad de esta reivindicación. Tras ella estaban Arantxi Padilla (periodista), Olatz Iglesias y Amaiur Iragi (familiares de presos), Rosa Rodero (víctima de ETA), Ixone Fernandez (víctima del Estado), Eba Ferreira (Harrera), Fouad Baker (jurista palestino), Garazi Hanch Embarek (activista saharaui), Xabier Amuriza, Xabat Illarregi y Aitor Etxeberriazarraga (bertsolaris), Francis Diez (cantante de Doctor Deseo) y Hur Gorostiaga (director de Seaska). Detrás se colocaron los familiares de presos y presas. Y junto a ellos, miles de personas de todas las edades, muchas de ellas jóvenes. Sare y Etxerat hicieron hincapié esta vez en la idea de que este problema no debe pasar a otra generación más. La marcha estuvo apoyada desde el ámbito político por EH Bildu, Podemos Euskadi, Sortu, EA, Alternatiba, EH Bai, Junts, ERC, CUP, BNG, Més Per Mallorca y Catalunya en Comú. El respaldo sindical resulta más abrumador: se han adherido ELA, LAB, ESK, Steilas, Hiru, EHNE, CGT, CNT y Etxalde. La espectacular fotografía desde Zabalburu que cada año da fe del grito unánime por un futuro sin presos políticos estuvo esta vez protagonizada por los paraguas. La lluvia no dio tregua en todo el recorrido, lo que no sirvió como excusa para que decenas de miles de personas salieran a la calle un año más respondiendo a la convocatoria de Sare. La marcha ocupó unos dos tercios del recorrido. Cuando la cabeza llegó al Ayuntamiento, exactamente a las 17.59, las últimas filas estaban todavía en la calle Autonomía, a la altura del cruce con la calle Ávila. Ello supone una ocupación espacial algo mayor que la del año pasado, cuando llegó hasta la calle Enrique Eguren, algo más cerca de Zabalburu. Calculando que la densidad pudo ser esta vez algo menor por la proliferación de paraguas, GARA estima una participación de unas 65.000 personas, muy similar a la de los tres últimos años, confirmando que esta reivindicación social es muy estable. Ha vuelto a ser la mayor movilización política del año en Euskal Herria. Y con la dificultad añadida de la mala climatología, que pudo hacer retraerse a muchas personas. Como viene siendo habitual, a su llegada a la plaza Zabalburu, la marcha paró unos instantes para que los portavoces de Sare Bego Atxa y Joseba Azkarraga hicieran declaraciones. «Esta es la expresión democrática de una reivindicación democrática, cuando decenas de miles de personas salen a la calle reivindicando, es porque se están vulnerando derechos. Hace 15 años que ETA tomó decisión de terminar su actividad, pero se siguen vulnerando derechos; hay que poner punto final a esta vulneración», proclamaron. Junto a ello, destacaron que hay que «diseñar un marco final de resolución de este conflicto», que tiene que contemplar el fin de las medidas de excepción, la salida de todos presos mediante la aplicación ordinaria de la legislación penitenciaria, y el tratamiento respetuoso de todas las víctimas. REIVINDICACIÓN INTERNACIONALISTA Llegando a Hurtado de Amézaga, donde acaba la plaza Zabalburu y la calle se ensancha, las aceras aparecían más despejadas de gente, lo que quiere decir que el grueso de la marcha ya estaba formado tras la pancarta. Aquí, ante la estación de Abando, militantes de Ernai encendieron varias bengalas tras una pancarta en la que se podía leer «Iraganera iltzatuta biziko den azken belaunaldia». Como también es tradición en esta cita solidaria, reivindicaciones internacionalistas se intercarlaron a lo largo del recorrido. En concreto, en la plaza Circular un grupo de personas con banderas de Venezuela y una pancarta con los ojos de Hugo Chávez denunciaba la «agresión imperialista yanqui», mientras sostenían carteles que pedían la libertad del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Pocos metros más adelante, las banderas palestinas hacían acto de presencia para denunciar el «negocio» de CAF con el «genocidio». La movilización continuó bajo la lluvia y la cabecera llegaba al Ayuntamiento a las 18.00. Antes, en el puente que une la calle Buenos Aires y la plaza Ernesto Erkoreka, los zanpantzar formaron un pasillo de antorchas, manteniendo encendido el fuego bajo la lluvia de la misma forma que miles de manifestantes desafiaron la tormenta con su presencia en Bilbo. Ambos lados del puente del Ayuntamiento se llenaron rápidamente para escuchar, en primer lugar, a los bertsolaris Xabat Illarregi y Aitor Etxebarriazarraga, quienes mencionaron en sus bertsos a los abogados Arantza Zulueta y Jon Enparantza, que esta misma semana han visto confirmadas las condenas por el Tribunal Supremo español. A continuación tomaron la palabra Bego Atxa y Joseba Azkarraga, que en sendos discursos leídos en castellano y en euskara insistieron en que la excepcionalidad penitenciaria no se puede prolongar más y «hay que darle salida ya» porque «hablamos de la vulneración de derechos humanos, de parar las injusticias y las legislaciones de excepción» y porque «hablamos de tejer la convivencia reconociendo nuestra pluralidad». «EN LA RECTA FINAL» Atxa y Azkarraga, que también trasladaron su solidaridad a Zulueta y Enparantza, pusieron en valor que desde 2023 se han ido dejando atrás el alejamiento, la dispersión y el cumplimiento en primer grado penitenciario de las condenas de las presas y presos. Ahora «estamos en la recta final» y «vamos consiguiendo los objetivos que nos marcamos en 2014: el fin de la vulneración de los derechos de los presos y presas vascos, y la aplicación de una legislación penitenciaria ordinaria que posibilite su regreso a casa para poder rehacer sus vidas». Pese a ello, advirtieron de que este es «un proceso inacabado», por lo que «solo si reivindicamos juntos los derechos humanos pondremos punto final a décadas de confrontación y sufrimiento». En ese sentido, se mostraron convencidos de que «el compromiso de la sociedad vasca hará posible la resolución, la paz y la convivencia». «No se pueden alargar más situaciones injustas. Son demasiados años de confrontación y sufrimiento que han abocado a nuestro pueblo a una convivencia quebrada», subrayaron. Los coportavoces de Sare incidieron en la necesidad de construir una «convivencia democrática y normalizada, basada en el reconocimiento y respeto del otro, y en los derechos de las personas», un objetivo en el que solo sobran «quienes se empeñan en utilizar el dolor y sufrimiento de las víctimas por intereses partidistas o se empeñan en defender diferentes categorías de víctimas», «quienes se empeñan en mantener la vulneración de los derechos penitenciarios», «quienes piden autocrítica a otros pero se niegan a realizar su propia autocrítica, sea por torturas sistemáticas practicadas, sea por terrorismo de Estado, sea por leyes especiales», y «quienes basan su estrategia en la venganza y el odio». Atxa y Azkarraga destacaron que una sociedad «que aspira a ser verdaderamente democrática no puede negar el derecho de los presos a normalizar sus vidas, a abandonar las celdas, a cumplir penas en régimen abierto o simplemente a volver a sus casas». «No se puede exigirles nada que vaya más allá de lo que la legislación ordinaria requiere de toda persona privada de libertad», insistieron, para reivindicar a continuación la aplicación de una política penitenciaria ordinaria que permita «abrir las puertas de las celdas». En su intervención, apelaron también a hacer «una reflexión colectiva» para poder construir «una memoria colectiva del conjunto de vulneraciones de derechos en nuestro país», porque «una paz sin violencia, pero con injusticias y desmemoria, no sirve». Así, citaron las 16 personas fallecidas en las carreteras cuando acudían a visitar a sus seres queridos, los 35 presos muertos en prisión... y exigieron respeto al dolor de las víctimas, no minusvalorar ni «instrumentalizar su sufrimiento por intereses partidistas», así como «el mismo reconocimiento para las miles de personas torturadas; a las asesinadas por las fuerzas de seguridad, para las víctimas de todas las violencias, incluidas las víctimas de una política penitenciaria diseñada para quebrar el alma y los cuerpos de los presos vascos y de sus familias». «Estas víctimas existen y muchas estáis hoy aquí, aunque quieran haceros invisibles», proclamaron. Para terminar, instaron a «sellar y poner fin a todas las consecuencias del conflicto». «Enfilamos la recta final de un proceso muy largo y dificultoso. Aún nos queda un camino por recorrer. Y si en algún momento sentimos que nos cansamos, aprendamos a descansar, pero nunca a renunciar. Se lo debemos a las generaciones pasadas, pero sobre todo debemos dejar a las generaciones futuras una sociedad mejor que la que nosotros recibimos de nuestros mayores. Ezin da gehiago luzatu. Preso, iheslari eta deportatuak etxera», concluyeron. Un Pantxoa Carrere emocionado y Olaia Inziarte pusieron colofón al acto final interpretando la canción “Azken dantza hau”. CABECERATras la pancarta estaban Arantxi Padilla (periodista), Olatz Iglesias y Amaiur Iragi (familiares de presos), Rosa Rodero (víctima de ETA), Ixone Fernandez (víctima del Estado), Eba Ferreira (Harrera) y Fouad Baker (jurista palestino), entre otros. 65.000 PERSONASCalculando que la densidad ha podido ser esta vez algo menor por la proliferación de paraguas, GARA estima una participación de unas 65.000 personas, muy similar a la de los tres últimos años, confirmando que esta reivindicación social es muy estable. 15 AÑOS«Hace 15 años que ETA tomó decisión de terminar su actividad, pero se siguen vulnerando derechos; hay que poner punto final a esta vulneración», proclamaron los portavoces de Sare, Bego Atxa y Joseba Azkarraga. BERTSOLARISAmbos lados del puente del Ayuntamiento se llenaron para escuchar, a los bertsolaris Xabat Illarregi y Aitor Etxebarriazarraga, quienes mencionaron en sus bertsos a los abogados Arantza Zulueta y Jon Enparantza. DESDE 2023Atxa y Azkarraga, que también trasladaron su solidaridad a Zulueta y Enparantza, pusieron en valor que desde 2023 se han ido dejando atrás el alejamiento, la dispersión y el cumplimiento en primer grado penitenciario.