11 JAN. 2026 Movilización chavista una semana después del secuestro de Maduro Un manifestante sostiene un cartel en Caracascon la imagen de Maduro y Flores. (Juan BARRETO | AFP) GARA CARACAS {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} El chavismo salió ayer a la calle en una «gran marcha nacional» con movilizaciones en diversos puntos del país para exigir la libertad de Nicolás Maduro y Cilia Flores, secuestrados hace una semana por fuerzas estadounidenses. Con esta protesta, el PSUV denunció además el ataque imperialista sobre Caracas y tres estados vecinos; una operación que se saldó con un centenar de muertos, según el balance del ministro Diosdado Cabello. Desde el secuestro de Maduro y Flores y su posterior encarcelamiento en Nueva York, simpatizantes chavistas, movimientos sociales y diversas autoridades se han movilizado a diario en el país con el objetivo de repudiar el secuestro y exigir al presidente de EEUU, Donald Trump, la liberación de ambos. Ante la ausencia de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) designó como presidenta interina a la entonces vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez. Desde su nombramiento, ha tratado de garantizar la estabilidad nacional mediante la cohesión interna, al tiempo que intentaba abrir canales de interlocución con una Administración Trump, que ya ha amenazado con un segundo ataque si no se cumplen sus exigencias. Ayer, otros tres presos fueron excarcelados en Venezuela, como parte del proceso de liberación de un «número importante» de estos detenidos anunciado el jueves por las autoridades venezolanas. EL CRUDO Entre las imposiciones de EEUU destaca, como eje central, el control de las reservas de petróleo venezolanas. Trump ha redoblado su amenaza al afirmar que Washington gobernará el país y gestionará su crudo durante años, para lo cual ya ha iniciado los preparativos logísticos y operativos. Ayer, Trump firmó una orden que declara una «emergencia» para proteger en las cuentas del Tesoro de EEUU los ingresos por las ventas del crudo, lo que evitaría que acreedores de la deuda externa venezolana reclamen los fondos. Además, Trump se reunió el jueves con directivos de compañías petroleras y les advirtió de que para hacer negocios en Venezuela no deberán hablar ya con Caracas sino con Washington, y que será EEUU quien decida a qué empresas autoriza a operar. La reunión contó con la presencia de Repsol, encabezada por su consejero delegado, Josu Jon Imaz, quien agradeció a Trump el gesto de «abrir las puertas a una mejor Venezuela». Con una postura firme en defensa de los combustibles fósiles, Imaz ha liderado una ofensiva contra las regulaciones climáticas visibilizando la convergencia estratégica entre los intereses de la industria petrolera y la extrema derecha.