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DE REOJO

En el corredor de la vergüenza


Esperamos ansiosos el desenlace de la cantidad de relatos que se nos vierten por papel, ondas y cables para mantenernos en un estado de excitación represora. Demasiados estímulos para que podamos atender a alguno de una manera adecuada. No sabría decir dónde existen más mentiras o medias verdades, si en las redes sociales, los medios regados por el dinero de las derechas más ultras o en los que podemos considerar como históricos y a los que les damos una confianza extra.

Josu Jon Imaz está en el corredor de la vergüenza y se retrata en el palacio del emperador y anuncia que está dispuesta Repsol a triplicar su producción en Venezuela. Se une así, y lo reproducen los medios, al triunfalismo de Trump. Cuando se leen con calma otras informaciones, parece que las grandes petroleras le dijeron a Trump que no está clara la cosa, que eso de invertir cien mil millones de dólares no es posible, que necesitan mayores garantías. Algo pasa, atentos al pajarito.

Lo de Irán si me parece un asunto de cierta gravedad que está siendo utilizado de manera partidista con informaciones muy contradictorias y sesgadas. Que Trump amenace con bombardear, es una nueva imbecilidad, pero todo es posible. He escuchado y leído que había más de dos mil muertos en las calles cuando oficialmente se habla de cifras cercanas a los cien. No hay dudas de que el pueblo iraní puede estar harto, pero no es menos cierto que agentes israelís, franceses y de la CIA están agitando todos los avisperos. Casi nada es casualidad en estos tiempos confusos, pero estas movilizaciones presagian cambios que afectarán a la zona.