14 JAN. 2026 DE REOJO El muy truhan Raimundo FITERO {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} El tiempo aclara o enturbia, según en que lado de la realidad te quieras poner, pero todo lo referente a los abusos y acosos de señores poderosos sobre mujeres sin protección suficiente se está volviendo un clásico, una suerte de descripción de unas sombras que se materializan y nos ofrecen una cruel circunstancia de la que apenas conocemos un porcentaje mínimo y muy selectivo, porque existen poderes tácitos y subjetivos que hacen que el silencio sea la única posibilidad para cientos o miles de mujeres mientras se intentan curar de la fatal agresión sufrida. Ahora nos llegan testimonios de dos mujeres que han sido empleadas del hogar de Julio Iglesias y que narran el terror vivido en varias mansiones del Caribe donde, según sus denuncias, han sido tratadas como esclavas laborales y sexuales. No hace falta detallar lo contado, lo que sí se demuestra es que los señoritos siempre han tenido derecho de pernada con el servicio, esa es una nefasta tradición que atraviesa varios siglos y que hemos tenido cumplidos testimonios narrativos o audiovisuales en diversos formatos populares. A este viejo atrabiliario se le ha trazado durante años un perfil de legendario conquistador de señoras, pero parece que al llegar a la vejez su seducción se ha vuelto simple agresión, aunque puede ser que haya sido siempre más truhan que señor, y que la fama escondía prácticas abusivas reiteradas. Julio Iglesias tiene poder, dinero y se siente inmune. Por el relato de las mujeres agredidas, colaboraba de manera activa una cómplice, empleada del criminal artista. Un mundo de famosos machirulos agresores se desmorona cada día.