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Cristina Ibarrola trata de relanzar al partido como una guerrera K-pop

UPN celebró ayer su Día del Partido afirmando que a María Chivite se le pasó el tren, que ya le ofrecieron sus votos en dos ocasiones para ser presidenta para que no se apoyara en EH Bildu, pero que no habrá una tercera ocasión. Cristina Ibarrola, que congregó a unos 700 simpatizantes, promete, esta vez sí, salir a ganar.

Cirstina Ibarrola, ayer, durante su intervención en el Día de Partido ante unas 700 personas en el Navarra Arena. (Iñigo URIZ | FOKU)

UPN reunió para comer a unos 700 simpatizantes en el Navarra Arena, distribuidos en 81 mesas por pueblos con entre siete y diez sillas. La presidenta del partido, Cristina Ibarrola, entró al ritmo de la película de animación coreana “Las guerreras K-pop” para prometer a los suyos que jamás volverán a ofrecer a María Chivite sus votos para presidir navarra. «Ese escenario pasó», dijo. Ahora aspiran a ganar.

El primer tercio del discurso, sin ser brillante, sonó creíble y sentido. Ibarrola mostró su afecto hacia el partido recordando al fundador, Jesús Aizpún, apeló a la honradez de la palabra dada, puso en valor la militancia de los pueblos y se comprometió a defender «el interés de Navarra por encima de cualquier otra cosa».

Manifestó, asimismo, su intención de defender «el orgullo de su historia, su diversidad, su cultura, costumbres, sus lenguas, su gente, su identidad, su grandeza, su singularidad, el autogobierno, el Convenio Económico y el Fuero».

CHIVITE Y ESPERANZAS DE RECUPERAR EL PODER

El mensaje principal fue que lo de investir a Chivite a cambio de que no pacte con EH Bildu es pasado. La presidenta de UPN recordó que le ofrecieron sus votos para la investidura en 2021 y también en 2023 a cambio de un acuerdo global en los ayuntamientos (esto último, en el contexto de la moción de censura en Iruñea contra ella misma que permitió el regreso de Asiron). «No habrá una tercera ocasión, no son de fiar. Ese escenario pasó», sostuvo.

Ibarrola aseveró que Chivite está manchada por la sombra de la corrupción y que se lo debe todo a Cerdán. Que su gestión es «nefasta» y que lo que está revelándose en los juzgados es «el mismo modus operandi» de Javier Otano.

«Navarra ya castigó a los corruptos y Navarra volverá a castigar a los corruptos», pronosticó la presidenta de UPN.

También vaticinó que el final de ese Gobierno será mimético al de esos casos. Señaló que un sector del PSN ya se distancia de Chivite y extrajo frases de una reciente entrevista a Javier Lizarbe, donde asegura que lo que se está trasladando desde los tribunales «tiene muy mala pinta».

Para la presidenta de UPN, el PSN ya no es «socialdemócrata» y ubicó a UPN en «la moderación», en una clara reivindicación del partido como una formación que busca la centralidad política.

Algunos mensajes sonaron, pese a todo, cercanos a los que lanza Vox en lo referente a la inseguridad ciudadana y los robos, y también cuando aludió a que quitará toda prestación a quien cobre ayudas y rechace trabajos.

Sin embargo, hay dos diferencias sustanciales y nítidas con la ultraderecha. El tiempo dedicado a este asunto resultó breve, apenas unas frases, y no vinculó inseguridad con la migración.

También acusó al PSN de un «falso feminismo» por tapar casos de agresiones y abusos dentro de su formación.