25 JAN. 2026 EL DIPC HA CUMPLIDO 25 AÑOS Entrevue Pedro Miguel Etxenike Landiribar Creador y presidente del DIPC «Los problemas son cada vez más difíciles, pero tenemos los medios» Pedro Miguel Etxenike Landiribar es creador y presidente del Donostia International Physics Center (DIPC), que ha cumplido 25 años. Al comienzo, cuando explicaba el proyecto -asociado a la Universidad, con su calidad, pero con libertad-, la gente le miraba como si estuviese soñando. En realidad, así estaba. La realidad ha superado sus sueños. (Maialen ANDRES | FOKU) Maider IANTZI DONOSTIA {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Nacido en Izaba en 1950, Pedro Miguel Etxenike Landiribar es Doctor en Física y catedrático en Física de Materia Condensada. Reconocido con numerosos premios, es un científico que hizo una carrera política como primer consejero de Educación del Gobierno de Lakua en la década de 1980. Fue también consejero de Cultura y portavoz del Gobierno. Se muestra orgulloso del camino, de sus alumnas y alumnos, y de los centros creados, como el Donostia International Physics Center (DIPC). Nos acoge aquí, en su despacho, bromista y cercano, a la hora del café, que es una de las claves del proyecto, porque es ahí donde se reúnen todas las científicas y científicos, jóvenes, seniors y visitantes, e intercambian ideas en un ambiente más informal, como hacían en Cambridge cuando el joven Etxenike aprendía allí. En el staff del DIPC son más de 200 personas y con las visitantes 500. En 2025 hubo 36.000 artículos de primera línea del mundo sobre trabajos de este centro. El nuevo edificio ya está casi terminado. ¿Con qué objetivos se creó el DIPC? Para posibilitar, aumentar y facilitar con libertad la creación científica en el campo de la física y la ciencia de materiales y de materia condensada. Luego se ha ido ampliando y ahora tenemos cuatro campos: Quantum, Nano, Vida y Cosmos. Se creó con el objetivo de posibilitar a grupos de investigación de primera línea internacionalizar la investigación y producir ciencia de primer nivel sin directrices. ¿Cuál es la llave del éxito? Elegir bien a las personas y dejarles libertad para desarrollar su proyecto. Un lema del DIPC es «Libertad de fracasar». Luego, es una organización austera, sencilla y ágil. Huye de burocracias innecesarias. ¿Cómo es la comunidad del DIPC y su funcionamiento? El DIPC se basa en la libertad. Entonces, el día a día es como quieran los investigadores. La ciencia es por encima de todo creatividad. Por ejemplo, aquí es muy importante el tiempo del café; diariamente, a las 11.00 el DIPC sirve café y pastas para que se mezclen todos los estudiantes e investigadores. La creatividad no se puede codificar en hojas excel, surge de forma inesperada. Organizaciones jerárquicas la dificultan y organizaciones libres la benefician. Pero una idea siempre surge en la mente de una persona. Otra cosa es que luego la institución, los grupos, la posibiliten. El lema del DIPC es atraer, retener, cuidar y sembrar. Hoy la cima del talento creativo no la eliges; te eligen ellos. El talento a ese nivel exige crear las condiciones para que ellos desarrollen un proyecto profesional atractivo, que también sea atractivo como vida. Es la gran labor que hacen muy bien el director del centro, Ricardo Díez Muiño, y los equipos que lideran. La comunicación es uno de los pilares del centro. Cuando le preguntaron a Planck si explicaría la física cuántica de forma sencilla contestó que no. Pero sí se puede. No tienes que saber leer la partitura para poder disfrutar de la belleza de una sinfonía. De lo que se trata es de explicar la ciencia de una forma sencilla, comprensible, sin diluirla y sin adulterarla. Eso exige tres cosas. Una es disfrutar y explicar los conceptos generales de la ciencia a vista de pájaro: cuál es la diferencia entre un virus y una bacteria; cuántas galaxias hay en el Universo... El segundo aspecto es explicar qué es científico y qué no. En tercer lugar, es importante entender los conceptos económicos, culturales y sociales de la ciencia. La ciencia es parte de la economía moderna. Y, probablemente, habrá habido pocos cambios culturales tan profundos en el siglo XX como la física cuántica. Todo esto también lo desarrollamos. Tenemos nuestro Ciclo de Cine y Ciencia. Empezó el 7 de enero con la película “El planeta de los simios”. A ver si la próxima tiene que ser “El planeta de las máquinas”... ¿El ciclo es abierto? Sí. Habrán participado ya más de 6.000 personas. Será la novena edición. Este año tendremos, además, Passion for Knowledge. Hay muchísimas actividades. Una de las que tiene poco glamour y que yo considero muy valiosa es la visita de las escuelas. En el acto del 25 aniversario en el Victoria Eugenia, el lehendakari Imanol Pradales reconoció la importancia de la investigación de vanguardia del DIPC. El lehendakari hizo un discurso espléndido. Dijo una frase que le agradecí mucho: «El DIPC es el Magnum Opus de la excelencia científica de Euskadi’». Para un vasco como yo el lehendakari es mucho más que el jefe de gobierno; simboliza la unión de la mayor parte de los vascos. Al final, dije que el DIPC, junto con toda la excelente política del Departamento de Ciencia, es fruto del autogobierno vasco. Se remonta a decisiones que el lehendakari Carlos Garaikoetxea tomó hace 45 años. La continuidad de las políticas es esencial para que se mantengan los proyectos y hay una continuidad de los gobiernos vascos independientemente de los colores y de todas las instituciones. El DIPC es una alianza estratégica entre lo público y lo privado. También tienen el apoyo de Lakua para el nuevo edificio que se inaugurará pronto. Eso para nosotros es, además de un reconocimiento, un desafío, porque es clave huir de la autocomplacencia. Los problemas a los que nos vamos a enfrentar, tanto científicos como de todo tipo, son cada vez más difíciles, pero tenemos los medios materiales e intelectuales. En este caso, estamos encantados y agradecidos por lo que se nos permite, pero, a la vez, debemos ser capaces de responder a este desafío, y lo seremos. Si me permite, le haré unas preguntas más personales. Usted es de Izaba. ¿Suele ir? Claro, tengo la casa allí. En verano voy siempre y todos los años suelo ir con mis antiguos estudiantes, quienes me regalaron ese cuadro -nos muestra un retrato precioso en la pared de su despacho- a la Mesa de los Tres Reyes. Este año no he podido subir, pero subieron los míos con Pello Otxandiano, que les marcó el ritmo. Volveré a subir. Tienen muy buena relación... Sí. Una suerte que yo he tenido ha sido tener gente excepcional entre mis estudiantes. He dirigido 27 tesis doctorales, de un gran nivel y algunos excepcionales. Son catedráticos. Muchos se han convertido en mis maestros. Estoy orgulloso de ellos y de las instituciones que he creado, porque las personas pasan, las instituciones permanecen. Estoy orgulloso del DIPC, de nanoGUNE, del CFM (Centro de Física de Materiales) y de nuestro grupo en EHU. ¿Cuál es la diferencia entre una persona investigadora y una persona sabia? El investigador quiere conocer para encontrar; el sabio quiere encontrar para conocer. El sabio amplia el ángulo. El explorador tiene que especializarse, tiene que avanzar muy rápidamente para llegar a la frontera. Ahí te encuentras solo, y hace mucho frío. Yo me considero más investigador que sabio. Al principio, la obsesión de un investigador es encontrar algo nuevo, por pequeño que sea. Con el tiempo, uno aprende a disfrutar del trabajo de otros y de lo que encuentran otros en campos más amplios. Usted ha sido docente. ¿Cómo ve la profesión? El equilibrio entre la creatividad y el rigor es la gran dificultad del sistema educativo. La única solución que se me ocurre es acertar en lo esencial de las disciplinas para quitar de la educación contenidos que son hojarasca y mantener el núcleo. En el caso de la ciencia, lo único que se me ocurre es transmitir el afecto por lo que se hace, el amor por la materia. Si se logra eso, el alumno aprenderá. En el caso concreto mío, creo que la docencia me ha hecho mejor investigador. Y la investigación me ha hecho mejor docente. LIBERTAD«La llave del éxito es elegir bien a las personas y dejarles libertad para desarrollar su proyecto. Uno de los lemas del DIPC es ‘Libertad de fracasar’» EDUCACIÓN«El reto de la educación es cómo combinar libertad y contenidos. Hay que acertar en lo esencial»