25 JAN. 2026 FÚTBOL Osasuna mejora a la velocidad de Víctor Muñoz y a la intensidad de Javi Galán Dos goles en el descuento, uno del ‘Barón Rojo’ y otro de Osambela, hacen justicia a un gran partido rojillo en Vallecas que estuvo a punto de volver a saldarse sin victoria. Superlativa banda izquierda. Iker Muñoz destaca en su vuelta y Moro no llegó a debutar. Osambela, Víctor y Galán, los tres nombres propios de Osasuna celebrando el 1-2. (AGENCIA LOF) Ramón SOLA {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Osasuna va al alza; Víctor Muñoz, directamente desatado. Un gol con algo de fortuna del extremo al que nunca se le acaban las pilas, en el 91, hizo justicia absoluta a lo que se había visto en el verde (es un decir) de Vallecas. Todavía después remataría el resultado Osambela en otra contra rozando el fuera de juego. Delirio final cuando parecía venir otro disgusto y flecha para arriba, en juego y en la tabla. Los rojillos jugaron los mejores minutos fuera de casa en mucho tiempo entre el minuto 28 y el final de la primera parte, impulsados por una banda izquierda en la que Javi Galán estuvo colosal (tremendo fichaje de Braulio, otro más) y cada arrancada de Víctor sembraba el pánico. Una combinación entre las dos estuvo a punto de llevarla a la red el extremeño. Y en el córner posterior Budimir no perdonaría con un toque sutil tras tocar primero Moncayola y luego Herrando. Noveno del croata, como quien no quiere la cosa, y quinto en un mes desde los dos que le enchufó al Alavés. La hinchada rojilla en ese córner izquierdo de Vallecas lo gozaba todo desde cerca. Henchido de confianza, el equipo siguió en este tramo como pide Lisci en estas coyunturas: a rematar al rival. Mereció el 0-2 en un doble remate de falta de Rubén García y Javi Galán, este al larguero. La presión alta hacía mella en un Rayo que no conseguía salida limpia de balón ni las transiciones rápidas que lo caracterizan. Los de la franja no habían arrancado mal el partido, pero ahora llegaban tarde a todas. Sorprendentemente Osasuna se adaptaba mejor al pésimo césped del barrio. Iñigo Pérez se había marchado al descanso muy pensativo y metió pólvora con el debutante Ilyas Akhomach y el tanque Alemao, pero el peligro seguía estando en las botas del ‘Barón Rojo’: Víctor Muñoz pudo hacer el segundo en el 48 si mira a Aimar en vez de tirar él. El pelirrojo le estaba dando el mediodía a Pacha Espino, reubicado en la derecha en ausencia de Ratiu, y todavía le quedaba al uruguayo el mayor disgusto de todos. El 0-2 parecía cuestión de tiempo en ese tramo. Sin embargo el Rayo, que había rematado a puerta por vez primera en el minuto 58, lograría el empate en un córner acto seguido. Pathé Ciss le cogió la posición demasiado fácil a Herrando. Catena, sancionado, no estaba. A CARA O CRUZ OTRA VEZ El empate suponía una prueba sicológica para un equipo que sumaba revés tras otro fuera de casa. A Osasuna le entraron las dudas entre jugársela a cara o cruz durante algunos minutos, algo que salió bien hace siete días ante el Oviedo, o retener un punto de mal menor. Finalmente optó por el correcalles. Lisci se ha quitado temores de encima. Entre medio, tres jugadas dudosas en el área del Rayo fueron saldadas por el árbitro en favor de los locales, otro clásico de los partidos visitantes de esta campaña. Sesma también perdonó un par de tarjetas a los vallecanos por castigar a Aimar. Y cuando todo apuntaba a gatillazo, llegó el éxtasis. Vallecas deja otra noticia positiva: el retorno al once titular de Iker Muñoz. Con Torró baja por enfermedad, el de Alesbes aportó velocidad y agresividad, componiendo un doble pivote básico con Moncayola en el que uno y otro podían descolgarse alternativamente. Una fórmula a repetir. Osambela le suplió con energía y tino en la última media hora, además de estrenarse como goleador rojillo. Y todavía queda ver a Raúl Moro; motivos para ilusionarse. PRUDENTELos 25 puntos y la mejora colectiva e individual abren la puerta a mirar hacia arriba, pero Lisci quiso ser comedido y recordó que si ahora se pierde ante el Villarreal el descenso puede volver a estar a tres puntos.