30 JAN. 2026 Una muestra permite sumergirse en la vida de los vascones ya influidos por Roma El próximo sábado abrirá sus puertas en el Civivox Pompelo de Iruñea la exposición “De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de una ciudad”, en la que es posible sumergirse en la vida de los vascones que ya empezaban a estar influidos por Roma, sobre todo a través de la espectacular reproducción a escala real de la casa que albergó la Mano. Expertos y autoridades posan ante la reproducción a escala real de la casa donde fue encontrada la Mano de Irulegi. (Iñigo URIZ | FOKU) PELLO GUERRA IRUÑEA {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Sumergirse en la vida de los vascones ya influidos por Roma es posible en la exposición “De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de una ciudad”, que, comisariada por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, alberga el Civivox Pompelo de Iruñea desde este próximo sábado día 31 hasta el 27 de septiembre, de lunes a sábado, en horario de 11.30 a 13.30 y de 18.00 a 20.30. La “joya de la corona” de la muestra es la reproducción a escala real de la casa del poblado de Irulegi en la que se encontró la famosa Mano. Ocupa 70 metros cuadrados y está realizada hasta el mínimo detalle, de tal manera que sería como se la encontraría alguien que se presentara en el lugar en el siglo I antes de Cristo. Según explicó Mattin Aiestaran, director de las excavaciones del poblado vascón, en la presentación ayer de la muestra, los pequeños muros han sido realizados con piedra de la zona y la techumbre de paja de la vivienda ha sido elaborada por teitadores del Bierzo, los mismos que recrean las viviendas de castros celtibéricos. En la parte superior de la puerta de entrada aparece una reproducción de la Mano de Irulegi, en el lugar donde recibía a los visitantes que se acercaban a la vivienda. A continuación emerge una estancia en la que se encontrarían los animales que criaban sus moradores e incluso su caballo, ya que se han encontrado elementos metálicos que se utilizaban con los equinos. Siguiendo se alcanza la sala del hogar, la estancia donde se desarrollaba la vida, con el fuego encendido y, junto a él, vasijas cerámicas, molinos de piedra, armas y demás elementos propios del día a día de los vascones de la época. Todo ese particular atrezo que nos sumerge en la vida de nuestros antepasados ha sido realizado a partir de las piezas originales localizadas en el mismo yacimiento, que están justo al lado para poder verlas en detalle y que se exponen por primera vez. TRANSFORMACIÓN Tras experimentar ese viaje en el tiempo, otras piezas nos van aproximando a una cultura propia que se va viendo influenciada por la llegada de los romanos. Son los diversos elementos que pueblan los espacios “Entre vascones y romanos”, donde se intentan mostrar los primeros momentos en los que el territorio vascón entra en la romanización, y “Un mundo en transformación”, donde se muestra Irulegi como paradigma de la transformación que genera la influencia de Roma. La siguiente sala se centra en “la Moneda”, como «uno de los elementos más importantes de integración en un mundo de intercambios comerciales en el Mediterráneo». Es una muestra de cómo «hay que desterrar la idea de una sociedad que vivía aislada. Los intercambios comerciales están muy presentes y aparecen de diferentes formas: en las monedas, en los objetos que utilizaban», explicó Javier Velaza, catedrático de Filología Clásica de la Universidad de Barcelona y miembro del comité científico. Fruto de esos intercambios se puede ver un brazalete de vidrio con una franja de color amarillo procedente de Centroeuropa, aunque el aceite y el vino que consumían los vascones del lugar procedían del Mediterráneo. Una evidencia más de esa influencia es el desarrollo de la escritura, que se trata en otra sala y donde se expone una réplica de la Mano de Irulegi. LA HUELLA DE LA GUERRA Pero no todo eran ventajas en esos intercambios con el mundo romano, ya que la ciudad eterna trajo consigo al territorio de los vascones la guerra entre Sertorio y Pompeyo, que tuvo un cruel reflejo en la destrucción del mismo poblado de Irulegi. La casa recreada muestra en este punto de la exposición su tejado de paja acribillado de flechas, un reflejo de las más de cuarenta puntas localizadas tan solo en ella. De hecho, en las tres viviendas que han sido excavadas en el yacimiento, se han encontrado restos de más de un centenar de flechas. También están los restos del elemento central de un escudo romano, de proyectiles de ondas y la pieza más destacada en este terreno es un puñal y su vaina. Las dos últimas salas de la exposición se centran en el urbanismo y la religión, donde destaca el altar de época romana localizado en Larunbe por la Sociedad de Ciencias Aranzadi y que fue dedicado por una mujer a la deidad vascona Larrahe. SUSTRATO PROPIOEl alcalde de Iruñea, Joseba Asiron, destacó que esta muestra pone «un broche de oro a la celebración de los 2.100 años de la fundación romana de la ciudad» recordando que, antes de llegar Roma, «ya existía aquí un mundo vivo, un sustrato cultural propio que reivindica esta exposición».