01 FéV. 2026 FRANKIE Y LOS MONSTRUOS Ternura reciclada con estilo gótico Gaizka IZAGIRRE HERNANI {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Resulta curiosa la semejanza entre el protagonista de “Frankie y los Monstruos” y la propia película: un pequeño monstruo ensamblado con piezas diversas despierta en el sombrío castillo Grotteskew bajo la tutela de un excéntrico científico. La película misma es un reflejo de eso: un pastiche simpático de ideas recicladas, que entretiene, pero que aporta exactamente cero al vasto océano de la animación infantil contemporánea. La trama narra la vida de Frankie, un joven extraño creado por un científico loco, que convive con un séquito de criaturas espeluznantes. Los peligros que podría encontrar lo mantienen cautivo en su pequeño y seguro universo. Visualmente, la película tiene su encanto. Combina un gótico juguetón con criaturas imaginativas y escenarios que recuerdan a películas como “Hotel Transylvania” o a versiones dulcificadas de “Frankenweenie” y “La Familia Addams”. La animación 3D es detallada, con un acabado casi artesanal que hace que el mundo de Frankie resulte extraño, pero, al mismo tiempo, acogedor. En cuanto a la narrativa, este largometraje sigue al pie de la letra el manual de «protagonista marginal busca aceptación»: Frankie enfrenta desafíos, aprende sobre la amistad y la honestidad, y crece lo justo para que el público no tenga que preocuparse demasiado por la nula originalidad del relato. Es predecible, sí, pero también es cierto que es accesible para el público infantil, que probablemente no note que están viendo una receta repetida hasta la saciedad. En el fondo, es lo que parece: familiar, con gags y giros que sorprenden lo mínimo y momentos encantadores. Aun así, es una opción entrañable y entretenida para ver en familia, con las luces y sombras típicas del cine infantil contemporáneo.