GARA Euskal Herriko egunkaria
DERBI EN SAN MAMÉS

Intensidad, fútbol, emociones y reparto de puntos en el derbi vasco

Reparto de puntos en el derbi, que no deja contento a ningún equipo. Perdonó la Real, dejó con vida al Athletic y la roja a Brais Méndez condenó a los visitantes. Galaxy rescata un punto, pero el Athletic sigue sin ganar en Liga.

Celebración de los jugadores de la Real tras el gol de Guedes. (Aritz LOIOLA | FOKU)

Athletic y Real. Dos equipos. Dos dinámicas. Los leones llegaron al derbi tras un pésimo enero en el que no solo han sido eliminados drásticamente de la Supercopa y cruelmente de la Champions, sino que llegaban más cerca del descenso que de Europa tras lograr un punto de quince en Liga. La otra cara de la moneda era la Real, revitalizada bajo las órdenes de Matarazzo, tras estar imbatidos durante todo enero. Aunque el derbi vasco entiende de pasión, fraternidad y respeto, no entiende de dinámicas ni estadísticas. Una vez más, fue un duelo vibrante de 90 minutos, y esta vez, nadie se fue contento a casa.

Valverde y Matarazzo no escondieron ni una de sus armas para el derbi. Aunque, los vizcainos llegaron más mermados debido a la enfermería plagada que tienen. Ni Laporte, ni Vivian, ni Sancet, ni Prados ni Sannadi estaban convocados. Los Williams volvieron a una convocatoria, aunque fue el pequeño quien empezó desde el inicio.

Por parte de los gipuzcoanos, Barrenetxea y Kubo (lesión) y Caleta (sanción) eran las bajas principales. No obstante, salió con todo Matarazzo, en un derbi que le motivaba ya que era su primero.

Al ritmo de la txalaparta y la trikitixa sonaron los primeros acordes mientras La Catedral se vestía de gala, a pesar de la resaca por caer eliminados de La Liga de Campeones en el último minuto el miércoles. Al mismo tiempo, los fieles seguidores guipuzcoanos, por mucho que la hora no acompañase, no fallaron a la cita anual en San Mamés y llenaron la grada visitante de los colores azul y blanco.

SUSTO INICIAL

En el minuto 5 llegó la primera ocasión, y vaya que ocasión, de los visitantes. Tras un despiste en la zaga rojiblanca -una zaga muy tocada por las lesiones en la que Yuri volvió a tener que acompañar a Paredes debido a las bajas-, Marín, recién renovado, se plantó delante de Simón, el portero la salvó y el rechace quedó en tierra de nadie. Oyarzabal solo tuvo que empujarla a la red, pero de la nada apareció Areso para blocar el remate en línea de gol. Por los pelos se libraron los leones.

Tras el susto inicial, el Athletic se volcó en el ataque. Especialmente por la banda de Nico Williams, muy activo en los primeros 15 minutos tras perderse el duelo de Champions ante el Sporting. La pubalgia está siendo un martirio para la perla del Athletic.

En un córner, volvió a meter el miedo en el cuerpo la Real: Soler se la puso con música en el punto de penalti para que Jon Martín se elevase y obligase a estirarse a Simón.

MISIL DE GUEDES

En el minuto 36, llegó merecidamente el gol de la Real. Había avisado previamente Guedes, pero el obús del portugués no pudo detenerlo Unai. Tras un saque de esquina en corto, Guedes quedó al borde del área, se dio la vuelta para poner el punto de mira en la portería, sacó el rifle y la puso bien pegadita con fuerza para poner el primero.

Tras el paso por vestuarios, Valverde dio entrada a Galarreta, en busca de tener más cabeza en las acciones con balón. Avisó Paredes desde lejos en la reanudación. Sin embargo, los de Matarazzo tuvieron la más clara otra vez por mediación de su capitán, que en una jugada aislada se plantó delante de Simón tras dejar dos veces atrás a Yuri. El de Eibar volvió a perdonar tras hacer lo más difícil. Pasado el ecuador de la segunda parte, Valverde puso toda la carne el asador: Guruzeta se quedaba arriba y entraron Iñaki Williams e Izeta. Nico Williams se marchó entre silbidos de La Catedral.

Se calentaba el partido en los minutos finales con la roja a Brais; el gallego propició un manotazo a Paredes en un momento aislado, sin balón. El colegiado, no dudó y lo expulsó. Acción infantil de Brais.

Los minutos finales, agónicos para la Real, defendiendo como gato panza arriba con uno menos en el campo, fueron un asedio de los leones. En el minuto 88, sacó Galarreta su varita mágica a relucir en el momento idóneo. Tras un pase de Yuri, de zarauztarra a donostiarra, se coló en el área, dejo a varios defensores atrás y batió a Remiro.

Explotó San Mamés. Habían dejado al león con vida, y apretó al final, pero no fue suficiente. Derbi disputado con tablas en el marcador, que sin embargo no contenta a nadie.