02 FéV. 2026 AZKEN PUNTUA Memoria Iñaki LEKUONA Profesor {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Le Parisien” es de los pocos medios franceses que recogen esa parte de la entrevista publicada por “New York Magazine” en la que Donald Trump, en referencia a su salud, recuerda la de su padre, quien “solo tuvo un problema a los 86 u 87 años, ¿cómo le llaman a eso?”. Alzheimer. Que el máximo dirigente del país que se arrogó el título de gendarme mundial tras mostrar músculo militar y mente genocida arrojando bombas nucleares sobre población civil muestre síntomas de senilidad es muy preocupante. Pero más aún lo es la demencia de la sociedad que lo eligió, o la de la sociedad francesa, febril con discursos fascistas que resuenan a los de los años 30 del siglo XX, como si hubiera perdido la memoria de la guerra, la ocupación, la colaboración, la represión, como si ya no recordara o no quisiera recordar. Estamos perdiendo la cabeza y no por vejez, sino porque las democracias nacidas de aquel nuevo orden y que debían crecer en valores humanos han sido instruidas en el liberalismo, alimentadas por un consumismo que ha buscado atrofiar todo lo que articula solidaridad, progresía, memoria y resiliencia. No lo recogerán los medios franceses, pero aquí tenemos remedios eficaces para salvaguardarlas. Y no se recetan. Se recitan, se cantan y se sienten. En euskara, sílaba a Xilaba.