07 FéV. 2026 CRISIS DE LAS VACUNAS CADUCADAS Pasan los días, pero Lakua no ofrece datos nuevos y regaña a la oposición Las preguntas sobre la administración durante meses de vacunas caducadas, sobre que el Gobierno no informara de ello hasta que EH Bildu registró una pregunta y que aún no sepa por qué ocurrió protagonizaron el primer Pleno de Control de 2026, en el que el lehendakari avaló a su consejero, no ofrecieron datos nuevos y regañaron a la oposición por generar «alarmismo». El lehendakari critica que la oposición ejerza sus labores de control y no se atenga a los planes del Gobierno. (EUSKO LEGEBILTZARRA) Iñaki IRIONDO GASTEIZ {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Al lehendakari Imanol Pradales no le gusta que la oposición haga su trabajo de control todos los días. Lo dejó claro desde el inicio del Pleno «visto lo visto durante estas últimas semanas, hay indicios para pensar que 2026 ha comenzado por desgracia con más trincheras que con puentes. Veo que en lugar de expresar honestamente lo que se piensa en este Parlamento o en este Pleno de Control, confrontando ideas y argumentos, algunas formaciones políticas prefieren recurrir a declaraciones unidireccionales en los medios o las redes, en lugar de alimentar un debate público de altura constructivo, se recurre a la demagogia, a la manipulación, utilizando una hipérbole excesiva con un uso parcial interesado de datos». Estas palabras fueron pronunciadas mirando directamente a los escaños de EH Bildu, antes de que comenzaran las preguntas de todos los grupos de la oposición centradas en los primeros puntos del pleno en la administración de vacunas caducadas, cuestión sobre la que el Gobierno no ofreció datos nuevos a pesar de que los días van pasando. El consejero de Salud de Lakua, Alberto Martínez, repitió declaraciones ya realizadas con anterioridad, reconoció la existencia de un error que no se debe volver a repetir, y dijo que «analizo y valoro la gestión del Departamento y de Osakidetza como coherente con los principios que rigen la gestión de cualquier incidencia sanitaria, rigor, seguridad, prudencia, responsabilidad, proactividad y transparencia». Pidió «no caer en alarmismos» y aseguró que «no hay amenaza para la seguridad por administrar vacunas caducadas», aunque admitió que en algunos casos puede estar comprometida la inmunización a largo plazo. Pero, según el consejero, mientras su Departamento estaba actuando como debía «una injerencia se cruzó en el protocolo sanitario. Esa injerencia a sabiendas condicionó y dificultó la gestión de aviso a las familias». Y esa «injerencia» fue la llamada de la parlamentaria de EH Bildu Rebeka Ubera o, mejor dicho, que después de que el consejero confirmara lo que este grupo ya sabía, que se habían inoculado vacunas hexavalentes caducadas, registrara una pregunta parlamentaria y la información se hiciera pública. Todos los grupos de la oposición denunciaron que el Gobierno no ha actuado con transparencia e incluso que estaba tratando de ocultar lo ocurrido. Porque una de las cuestiones fundamentales es la que planteó Rebeka Ubera: «¿Qué habría sucedido si EH Bildu no hubiese denunciado estos hechos?». DISCURSO SIN RESPUESTAS También el presidente del PP vasco, Javier de Andrés, hizo unas preguntas directas al lehendakari: «¿Desde cuándo sabía usted que las vacunas estaban caducadas? ¿Cuándo se lo dijo el consejero? ¿Sigue usted teniendo confianza en el consejero? ¿Por qué no advirtieron a las familias hasta que no se hizo público? Señor lehendakari, ¿lo querían ocultar? Han logrado ustedes tener la sanidad más cara de España, pero no es la mejor sanidad de España. Eso es un fracaso. Y no se arregla con propaganda». Pero en lugar de responder a estas preguntas, el lehendakari leyó el discurso que traía preparado, repasando y defendiendo la actuación de su Gobierno desde la publicación de lo ocurrido. Lo que contrapuso a que el PP hace «demagogia», «sembrando la sospecha, generando alarmismo, desconfianza, de manera infundada, es una cuestión muy delicada a esta. Jueguen con altura y responsabilidad, porque nosotros no vamos a estar ni en la demagogia ni en ese otro estilo, señor De Andrés». El «y tú más» fue también la respuesta de Pradales al parlamentario de Sumar, Jon Hernández. Este expuso que con «los procesos de vacunación, decisiones extremadamente sensibles en un contexto de máxima preocupación social, la transparencia debía de haber sido absoluta. Y no lo ha sido. Lo que hemos visto fueron explicaciones tardías porque no nos hemos enterado directamente por el Gobierno, falta de claridad inicial y una asunción de responsabilidades políticas que no ha pasado de las palabras a los hechos». Primero, Imanol Pradales contestó que, en su opinión, este tipo de acción de la oposición «nada tiene que ver con la política constructiva. Nada tiene que ver con la política de las cosas, nada tiene que ver con la política de altura en mi modesta opinión». Y, a renglón seguido, comenzó a criticar actuaciones del Ministerio de Salud que dirige una ministra de Sumar. «COMO HACE DOS AÑOS» La conclusión de EH Bildu sobre lo ocurrido es que «el caso de las vacunas caducadas ha destapado que Osakidetza mantiene sus problemas estructurales». Rebeka Ubera afirmó que «Osakidetza está en la situación en la que estaba al inicio de la legislatura. Han apagado un par de incendios, y hemos reconocido los aciertos, pero los problemas estructurales siguen estando ahí». La parlamentaria incidió en que «Osakidetza necesita otro modelo de gestión, un modelo menos enfocado al marketing y que dé soluciones a los problemas estructurales que hay». Añadió que «es grave que a estas alturas no sepamos qué ha pasado, ni tengamos identificado cuál ha sido el problema. Y nos preocupa especialmente la situación de las familias y las y los profesionales, que están siendo señalados y que se han convertido en segundas víctimas». Rebeka Ubera concluyó señalándole al consejero que «no tiene un problema con EH Bildu, sino con su modelo de gestión. Necesitamos un Departamento de Salud que afronte de una vez los problemas estructurales de Osakidetza y EH Bildu está y estará para trabajar en esa dirección». GARRIDO: «LO QUERÍAN OCULTAR» Tras el primer tren de preguntas de la oposición, para el final del orden del día quedó una interpelación de la parlamentaria del PP Laura Garrido, que dirigió al consejero cuestiones concretas, que de nuevo no encontraron respuestas claras. Y eso que Alberto Martínez comenzó su intervención asegurando que la interpelación, con tiempos más amplios que las preguntas en el pleno, «permite una exposición más sosegada y detallada, aprovechar este marco para comenzar explicando el estado actual de la situación. Hoy podemos afirmar que, siendo un error grave, la situación está bajo control y las incidencias detectadas han sido reconducidas». Pese a este arranque, el consejero no dio ningún dato nuevo sobre lo que ya dijo el pasado martes en rueda de prensa tras el Consejo de Gobierno. El calificativo de «incidencia» que el Departamento de Salud viene utilizando no gustó a la parlamentaria. «De incidencia, nada, -expuso Laura Garrido- estamos ante una crisis muy grave sanitaria, sin precedentes, tanto en Euskadi como en el resto de España. Y esta crisis, porque así lo reconoció usted, evidencia un problema estructural en la organización y funcionamiento de Osakidetza, que no se reconduce fácilmente». También aseguró que la situación no esta reconducida, porque todavía no se han completado las revacunaciones, tampoco se saben las causas de lo ocurrido y, además, se ha abierto una investigación que afecta a 175.000 vacunaciones hechas en 2025. Laura Garrido también dudó de la independencia de la comisión creada al efecto, compuesta por siete personas, de las que seis son altos cargos del Departamento de Salud y de Osakidetza. Preguntó al consejero por qué no se hace una auditoria externa e independiente. Pero Garrido fue especialmente clara al preguntarse por qué teniendo a dos de tres organismos consultados reclamando una revacunación «¿usted no vacuna? ¿Por qué usted se agarra a ese criterio de la Asociación Española del Medicamento? Porque usted no quiere revacunar. Porque no quiere contarlo, señor consejero». E insistió en que «ustedes han tratado de ocultar este asunto». La parlamentaria del PP denunció que «ustedes lo cuentan cuando se hace público. Esa es la realidad. Si no se hubiera hecho público, a día de hoy esta situación no hubiera salido a la luz y ni se hubiera contactado con los padres. Ustedes han ocultado una situación muy grave que afecta a la salud de la ciudadanía vasca». «INJERENCIA»A todos los grupos que no son el PNV les llama la atención que durante más de diez días no se hiciera ninguna alusión pública a la vacunación de bebés con dosis caducadas hasta que EH Bildu registró una pregunta, lo que el consejero calificó ayer como «injerencia», y el lehendakari habló de «hipérbole excesiva con un uso parcial interesado de datos».