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«CASO KOLDO»

Cerdán contrataca en una comisión llena de «rencor»

La esperada declaración de Santos Cerdán en la comisión de investigación del Parlamento derivó en un bronco cruce de acusaciones con Javier Esparza. El compareciente vertió contra el líder de UPN acusaciones gravísimas de manipulación, en 2014, de una obra que costó el doble que los túneles de Belate: la Primera Fase del Canal de Navarra.

El exsecretario de Organización del PSOE y exparlamentario navarro Santos Cerdán, durante su comparecencia en la comisión y a su llegada. (Iñigo URIZ | FOKU)

«¡Ya viene! ¡Ya viene!». La nube de periodistas que aguardaba en la puerta del Parlamento se lanzó en pos de Santos Cerdán, que acaba de doblar la curva. Había unos treinta. Él apretó el paso mientras los de atrás le lanzaron el micro al cuello buscando un corte de tres segundos. Vinieron las agencias de todas las teles. Un micrófono llevaba las iniciales de Ana Rosa Quintana.

Entró y subió directo adonde se le esperaba. Solo, sin abogados ni nadie que le acompañase. Conocía el camino hasta el ascensor de su etapa como parlamentario. Los micros y las cámaras le persiguieron hasta que se cerró la puerta automática del elevador. Después, Cerdán hizo tiempo hasta las 10 en alguna parte, dando ocasión a que las cámaras se parapetasen y captaran la entrada en la sala de comisión.

Desde las 9.30 todas las sillas previstas para los medios habían volado, por lo que colocaron más en los laterales. También se llenaron. La parlamentaria expulsada de Vox, Maite Nosti, pululó con su bolso buscando una silla libre. No la encontró y se largó.

Pocas veces se genera tanta atención en el Parlamento navarro. El caso de corrupción en el que la UCO sitúa a Santos Cerdán lleva meses abriendo diarios y noticieros estatales, pero los periodistas que llegaron desde las delegaciones del norte, varios de ellos desde Bilbo e incluso alguno directo desde Madrid, se llevaron un chasco. Las cuitas que Cerdán quiso resolver aquí fueron en clave navarra. Lo mejor del interrogatorio no sabían rumiarlo los que no manejan las bases de la política foral.

El exsecretario de Organización del PSOE, el hombre fuerte de Pedro Sánchez, saludó en bilingüe -«buenos días, egunon»- y pasó a acogerse al derecho a no declarar leyendo un papel que le habrían preparado sus abogados. No tardó ni dos minutos en saltárselo por completo.

Javier Esparza lucía un traje gris que aparentaba nuevo y le encajaba como un guante. Parecía que había labor de sastre. Arrancó interrogando él, como portavoz del partido mayoritario, UPN. Intentó ser lo más agresivo que sabe, pues quería llamar la atención como azote local del sanchismo.

«¿Está tranquilo?», preguntó Esparza a Cerdán. «No me preocupa usted», le replicó el compareciente. Y, a partir de entonces, comenzaron a embestirse el uno al otro.

LA REUNIÓN DEL SÓTANO

Esparza le soltó la retahíla de delitos que le imputa en su auto la UCO. A veces, las menos, incluyó lo de «presuntamente». Eso enfadó a Cerdán, que apeló a la presidenta de la comisión, Irati Jiménez (EH Bildu), quien trató de aplacar los ánimos, mientras uno y otro se calentaban y casi no le dejan hablar. Aseguró el exsocialista que esta es la comisión «de la venganza y el rencor» y que a UPN solo le importa Belate por el hecho de que no quisieron pactar con ellos en 2019.

El líder de UPN trajo fotos. Le enseñó una al compareciente: «Mire cómo se ríen aquí todos ustedes». Cerdán replicó: «Le puedo enseñar otras riéndome con usted y le puedo mostrar llamadas personales suyas llorando». El tono había bajado hasta ese extremo en el primer minuto y quedaba otra hora de preguntas de Esparza.

Ante la negativa de Cerdán a admitir su participación en Servinabar (empresa socia de Acciona en Belate y a la que la UCO atribuye la gestión de las mordidas), Esparza empezó a mentar a la familia del exdiputado. Le preguntó por qué su mujer, su hermana y su cuñado tuvieron relaciones laborales directas o indirectas con Servinabar.

Entonces, Cerdán reventó. Le sacó a Esparza la concesión de la Primera Fase del Canal de Navarra, que él paralizó en su etapa como consejero.

Manifestó Cerdán que, el día previo a la orden de paralización [9 de octubre de 2014], personas interesadas mantuvieron una reunión secreta en casa de Esparza. Luego concretó más, asegurando que fue en el sótano y que por eso no tuvieron que apagar los móviles.

«¿Me puede decir usted dónde trabajaba cuando se dedicaba a la política? Todo tiene mucho que ver. Usted entró como concejal en 1995 en el Ayuntamiento de Aoiz a cambio de que le construyeran un campo de fútbol. Eso es prevaricación, creo yo», le espetó, mientras que el exlíder de UPN disimulaba con estentóreas y falsas carcajadas.

«Pero es que, casualmente, llegó de la mano de su padrino, que es el de la adjudicación de la Primera Fase del Canal, también vecino de Aoiz. Y, casualmente, a los seis meses encontró trabajo en un colegio privado», continuó Cerdán.

Con eso de «padrino», Cerdán posiblemente aludiera a Francisco Iribarren, exvicepresidente del Gobierno foral. Iribarren fichó a finales de 2013 por Agbar, que acabó siendo la beneficiaria de la concesión que detuvo Esparza. Compitieron por esa concesión de 154 millones los holdings OHL-Agbar y Acciona-ACS Iridium.

EL ROBO Y LA DEMOCRACIA

Una vez agotado el recurso del y tú más, Esparza cambió de tercio, y sacó a ETA y los acuerdos con EH Bildu, con «el exmiembro de ETA Arnaldo Otegi». Le acusó de haber roto el cordón sanitario a la izquierda abertzale por dinero, para sacar adelante los negocios turbios que la Guardia Civil le imputa. Dijo que acordó «presos por presupuestos».

Cerdán se puso serio: «Sí, participé en algunas de las conversaciones para el final de ETA. Estoy orgulloso de ello. Voy a callarme por respeto a las víctimas del terrorismo, un respeto que usted no tiene. ¡Ya vale de mezclar las cosas! ¿Qué tiene que ver que yo me haya reunido para formar el Gobierno de Navarra o cualquier otro? ¿Qué tiene que ver que me reúna con Otegi con los túneles de Belate?».

Esparza cayó en la trampa. «Le voy a decir lo que tiene que ver. Usted, a nuestro juicio de forma indecente y de la mano de EH Bildu, ha robado dos Gobiernos en Navarra...».

El resto de fuerzas políticas cortaron el discurso de Esparza dando voces de indignación. «¿Puedo terminar?», preguntó el líder de UPN a la presidenta de la comisión. «¡No, no, no!», se escuchó responder desde el otro lado a Adolfo Araiz, de EH Bildu. Hubo aspavientos también por parte del Javier Lecumberri, del PSN, y de Miguel Garrido, de Contigo-Zurekin.

Jiménez devolvió el turno de palabra al de UPN, que remató diciendo que el PSN también cedió la Alcaldía de Iruñea a EH Bildu para seguir con sus «chanchullos».

Cerdán intervino calmado: «Lo acaba de decir, que hemos robado la democracia. Usted no entiende lo que es democracia ni sabe lo que es democracia. Eso es lo que le pasa. El diálogo entre diferentes es lo que enriquece la democracia y yo estoy orgulloso de participar en el diálogo para llegar a acuerdos y conseguir gobiernos en Navarra que les expulsaran a ustedes».

EL INTERROGATORIO SE RELAJA CON EL RESTO

 

La tensión de la sesión de cuatro horas cayó en cuanto pasó el turno de palabra de UPN. Le tocó entonces a Lecumberri, quien fue muy blando con el exlíder de su partido. Apenas le hizo preguntas, fue casi un monólogo sobre la limpieza de la concesión de Belate. Dio la sensación de que no quería que hablara el compareciente, de que le tiene miedo.

Lecumberri intentó malmeter con las reuniones que mantuvo Cerdán con Óscar Arizcuren (exnúmero dos de UPN) y el propio Esparza en el hipódromo de Madrid en 2019, que han aparecido en unas informaciones bastante retorcidas de “El Mundo”.

Cerdán no le siguió el juego. Aseguró que formaron parte de las negociaciones para formar Gobierno en 2019, cuando María Chivite dio calabazas a Esparza y confió su primera investidura a la abstención de EH Bildu.

Solo levantó algo el interés Araiz, quien recordó que Cerdán no sería en ningún caso la primera víctima de informes manipulados por la UCO. El de EH Bildu quiso que Cerdán ahondase en los informes que posee sobre los audios (la principal prueba en su contra) donde se señala que la voz que se le atribuye, en realidad, se corresponde con la de dos personas diferentes. También le pidió que explicara cómo es posible que haya «rastro» de sistemas operativos posteriores a la grabación.

Araiz quiso saber si se siente víctima de una operación de los servicios de Inteligencia. Y Cerdán sí respondió y dio algún detalle técnico más, pero tampoco le siguió con demasiado entusiasmo. Aunque ha denunciado persecución política en otras ocasiones, en este interrogatorio no lo quiso resaltar.

Santos Cerdán llegó para desquitarse con alguien y con Esparza se quedó a gusto.