23 FéV. 2026 KOLABORAZIOA Pablo Hasel: víctima de las injusticias de la «justicia» Miguel A. SÁENZ MARTÍNEZ {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Si hay un caso que pone de manifiesto que la «justicia», en el Estado español dista mucho de ser justa, es el del rapero Pablo Hasel. Pablo lleva ya 5 años en prisión acusado de «enaltecimiento del terrorismo y de injurias a la Corona». Sin embargo, este hombre lo único que ha hecho es ser inconformista y rebelarse ante un sistema injusto. Y lo ha hecho como mejor sabe hacerlo: rapeando. ¡Y está en todo su derecho! Pero claro, enfrentarse al poder establecido es algo que no gusta a dicho poder, sobre todo cuando se planta cara a aquello que es considerado incuestionable, tal como lo es la sacralizada «indisolubilidad del Estado español» y la no menos sacralizada «institución monárquica». Y Pablo ha tenido la valentía de hacerlo. El establishment tiene miedo del poder que puede llegar a tener el pueblo. Teme que la ciudadanía despierte y se rebele. Por eso, para tratar de impedirlo, y con la complicidad de la judicatura, impone castigos «ejemplarizantes» y disuasorios. Eso es lo que está ocurriendo con Pablo Hasel. Lo mismo que ha pasado, anteriormente, en otros casos como son el de Altsasu, el de los antifascistas de Zaragoza, el del Procés en Catalunya, etc. Pero, una vez que la ciudadanía se conciencie de su poder, no va a ser posible acallar la voz del pueblo. Un pueblo que está en todo su derecho de exigir algo tan legítimo como es la libertad de expresión y el poder elegir libremente su futuro. Se ha hecho público recientemente que doscientos Catedráticos de Universidad, pertenecientes a 95 universidades de veinticinco países diferentes, piden la libertad de Pablo Hasel. Pero no son solo ellos: Somos multitud quienes exigimos su excarcelación. Ciertamente no es Pablo Hasel quien debería de estar en prisión, sino otras muchas personas. Sin embargo, esas otras muchas personas, por deshonestas y corruptas que sean, nunca serán encarceladas porque la legislación existente les protege y les ampara. Como se suele decir: «Deja al lobo que redacte las leyes y verás cómo el devorar ovejas acaba por no ser delito». Y eso es lo que tenemos en nuestra sociedad: «Lobos» que manejan los hilos del poder, aparentando ser «gente de bien», y «ovejas», a las que se conmina a mantenerse obedientes dentro del rebaño sin cuestionar nada, ya que, en caso contrario, si se rebelan, se les criminaliza y se les encarcela bajo la acusación de ser «ovejas negras». Vaya todo mi apoyo para Pablo Hasel y para todas aquellas personas, consideradas por el establishment como «ovejas negras» que se encuentran injustamente encarceladas. Pablo Hasel askatu! Adierazpen askatasuna! No es Pablo Hasel quien debería de estar en prisión, sino otras muchas personas. Sin embargo, esas otras muchas personas, por deshonestas y corruptas que sean, nunca serán encarceladas