01 MAR. 2026 El viaje de un fotógrafo por las constelaciones de Walter Benjamin No es un fotolibro, tampoco un cuaderno de viaje al uso. “El hoy difunto Benjamin Walter. Un viaje a Portbou” (Noctis Photobooks) del fotógrafo Txelu Angoitia es un artefacto y una auténtica curiosidad en forma de libro, confeccionado de forma casi artesanal y donde se mezcla ficción, fotografía e investigación en un viaje en pos de los últimos días del filósofo Walter Benjamin, judío y antifascista. Una travesía entre pasado y presente. Portada y páginas interiores de este artefacto literario y fotográfico. (Txelu ANGOITIA) AMAIA EREÑAGA BILBO {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Algo pasa con el filósofo, ensayista y escritor antifascista de origen judío Walter Benjamin (Berlín, Alemania, 5 de julio de 1892 - Portbou, Catalunya, 26 de septiembre de 1940) para que su figura y su pensamiento sigan provocando tanto interés en personas de diferentes lugares del mundo, aunque hayan pasado más de ocho décadas desde que, en su huída de los nazis y al caer en manos de la Policía franquista, se suicidara con una dosis de morfina en una pensión de la localidad catalana de Port Bou. Lo enterraron como Benjamin Walter -confundieron el orden- y ese nombre errado y la fotografía de su certificado de defunción figuran en la portada de “El hoy difunto Benjamin Walter”, el libro de Txelu Angoitia que se despliega a modo de caja de sorpresas -recortes, fotos, copias de certificados... todo colocado a mano- y que es una curiosidad en sí mismo: agotada la primera edición de cien ejemplares por efecto del boca a boca, su autor se ha visto en la tesitura de preparar otra nueva. Solo por encargo, eso sí: a 25 euros (más gastos de envío), y encargándola al email photosol@gmail.com. LOS HISTORIAS QUE SE CRUZARON EN PORT BOU El cementerio y el memorial dedicados a Walter Benjamin en este pueblo del Alt Emporà miran hacia el Mediterráneo; también hacia Catalunya norte y la frontera que los separa de Colliure, donde murió entristecido Antonio Machado en febrero de 1939, y de Argelés-sur-Mer, donde la Francia colaboracionista encarceló a los republicanos en un campo de concentración, entre 1939 y 1941. Bajo la tranquilidad de este lugar y de su gran estación de tren se perciben, como en barbecho, historias de sufrimiento, huída, muerte y separación. Como si aquello que pasó durante la retirada de la Guerra del 36 -muchos vascos huyeron también por allí- y el avance nazi en la Segunda Guerra Mundial siguiera ahí, esperando a que alguien lo recuerde. También que alguien evite que vuelva a ocurrir. Algo que hoy en dia nos hace mirar hacia Gaza: «Casi todos los protagonistas de esta historia son judíos de izquierdas que lucharon con sus ideas y sus vidas por la libertad y la justicia. Muchos de ellos no sobrevivieron a la catástrofe de esos años. Cuando acabó aquella pesadilla, el mundo prometió que nunca más pasaría algo así, pero ya había escrito W. Benjamin que ‘la historia es, sobre todo, la historia del sufrimiento del mundo’ y el pueblo que sobrevivió a un intento de genocidio es ahora el genocida», recuerda Txelu Angoitia en una carta al lector al final de su libro y de su viaje. Miembro de una saga familiar dedicada a la fotografía -Foto Sol era una institución en el Duranguesado; ahora él está digitalizando sus fondos para Gerediaga elkartea-, Txelu Angoitia es fotógrafo oficial de la Azoka de Durango y un profesional reconocido con años de oficio a sus espaldas. Durante una estancia en la Costa Brava subió a Portbou. «Yo conocía un poco a W. Benjamin, por dos libritos de fotografía que escribió, y el lugar me impresionó. La Costa Brava está asquerosa, llena de guiris, y llegas ahí y hay un vacío y un silencio...», relata. Así arrancó un viaje que le ha llevado varios años, en los cuales ha ido profundizando en el protagonista, y se ha embarcado en sus crípticos textos y en las constelaciones de las que él hablaba: «Es farragoso para leer, pero a la vez tiene una escritura tan libre... No se casaba ni con Dios. Yo creo que eso ha hecho también que el personaje haya aguantado bien el paso del tiempo y que lo puedas leerle ahora y digas: ‘Está hablando de lo que pasa en Estados Unidos’, por ejemplo. Tanto Benjamin como Hanna Arendt [la filósofa era una gran amiga de él] han cobrado relevancia ahora, pese a que durante mucho tiempo han sido un poco la comidilla de intelectuales y demás, aunque yo creo que muchas veces se cita a Benjamin sin haberlo leído». UN VIAJE, UN CAMINO Tras abrir un sobre con las instrucciones de uso -una carta de suicidio ficticia escrita por otro fotógrafo, J.M. Arruabarrena-, arranca el viaje geográfico que llevó a ambos, protagonista y retratista, desde Marsella hasta Portbou. Y, aunque para Benjamin acabó allí, Angoitia lo hace llegar hasta Lisboa, su objetivo para saltar a América, y lo hace coincidir con Fernando Pessoa. Benjamin también utilizaba las constelaciones como metodología de trabajo haciendo montajes y collages de citas, imágenes, documentos históricos y grabaciones, con el objetivo de revelar conexiones ocultas entre ideas aparentemente distantes. Y Pessoa se convierte así en uno de los muchos intelectuales que plagan el cuaderno y forman las constelaciones que ha “atado” Angoitia: junto a sus propias fotografías, incluye fotos y citas reales de fotógrafos como Robert Capa, Gerda Caro, Agustí Centelles o Henny Guarland -esta última, acompañó a Benjamin por su travesía de los Pirineos-; de escritores como Machado o Lisa Fitto, quien ejercía de mugalari en la época; o una fotografía de su padre en 1940, un niño del Durango bombardeado. COLLAGESBenjamin utilizaba las constelaciones como metodología de trabajo haciendo montajes y collages de citas, imágenes, documentos históricos y grabaciones. Angoitia hace lo mismo y aparecen Capa, Centelles, Arent...