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JOPUNTUA

Dios está con ellos


En una Casa Blanca abarrotada de oropeles, rodeado de pastores evangélicos y líderes religiosos sionistas que imponen las manos sobre su cuerpo, al tiempo que rezan «para que la sabiduría del cielo inunde su corazón y su mente» y «el Señor lo guíe en estos tiempos difíciles que enfrentamos» mientras él, con ojos cerrados, se siente el nuevo mesías de EEUU y, por extensión, del mundo.

Sabido es que los intereses del Mesías son, siempre y en todo momento, los del Mundo. Mientras los europeos definen a Irán como una Teocracia, en el Despacho Oval donde se determina nuestro destino, una caterva de iluminados oran pidiéndole al «Padre» que proteja a las fuerzas armadas y dé a Trump «la fortaleza necesaria para liderar nuestra indivisible gran nación, una sola bajo Dios»; lo piden «en el nombre de Jesús». El homenajeado permanece en éxtasis mientras «su mente es inundada de sabiduría celestial». La puesta en escena del también mesías Hitler, aunque también ridícula, producía menos sonrojo.

Los mandos militares arengan a la soldadesca con diatribas calificando a los iraníes como servidores de Satán y a ellos como soldados al servicio de Dios. Pero Teocracia es lo de los persas musulmanes.

El clima que procura el lenguaje religioso es asfixiante, el Bien/Mal acaba con cualquier matiz que nos convierte en razonables; hace imposible lo bueno y lo malo y deshumaniza a quien no comulga con ruedas de molino.

Los hacedores del Bien son el sumo sacerdote Trump y el rabino jefe Netanyahu, los demás o siervos receptores o execrables enemigos.

¿Y Europa? Ursula von der Leyen, Kaja Kallas, Friedich Merz condenan el ataque iraní. Polonia invadió Alemania.

Antes fueron «coaliciones internacionales» como la ONU, OTAN… quienes aprobaron guerras del Imperio. Ahora, secuaces que apelen a los Derechos Humanos, a la defensa de las mujeres o a minorías étnicas para legitimarlas resultan superfluos. Al ser el Capitalismo el Bien, se trata de satisfacer sus necesidades con ayuda de Dios, su Creador.