09 MAR. 2026 SCREAM 7 El grito se apaga Gaizka IZAGIRRE HERNANI {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Tras siete secuelas, documentales y una miniserie, las probabilidades de encontrar algo destacable eran más bien escasas. El listón no estaba especialmente alto y, aun así, la película apenas logra superarlo con un tímido suspiro que confirma que la saga sigue viva, aunque en un sentido estrictamente biológico. La trama vuelve a situar en el centro a Sidney Prescott, quien, tras sobrevivir a múltiples traumas, ha conseguido construirse una vida aparentemente tranquila en la localidad de Pine Grove. Sin embargo, esa estabilidad se resquebraja cuando su hija Tatum se convierte en el nuevo objetivo de Ghostface. Se añaden nuevos personajes jóvenes con la supuesta intención de aportar aire fresco, pero son tan planos que parecen figurantes con diálogo. Campbell y Cox, al menos, cuentan con más espacio y la relación que une a sus personajes tiene un potencial dramático interesante. El problema es que el guion apenas lo aprovecha. El regreso de Sidney Prescott era el gran reclamo de la película, pero una vez superado el efecto nostalgia, su arco emocional transita por senderos previsibles. Resulta llamativo que Kevin Williamson haya optado por rebajar casi por completo el comentario metacinematográfico. Si las anteriores entregas al menos jugaban a burlarse del fandom tóxico y del género, aquí todo se simplifica hasta convertirse en una historia de venganza bastante convencional. Para una saga que reinventó el slasher riéndose de él, conformarse con repetir la fórmula tiene algo de ironía involuntaria. Se mantiene el tono ligero de slasher y esa energía ágil que uno espera de “Scream”, pero le cuesta equilibrar lo nuevo y lo antiguo. Parece empeñada en mantener demasiadas tramas y, en el proceso, se le caen casi todas al suelo. El grito se apaga.