26 MAR. 2026 EUROLIGA Demasiados rivales a quien batir En la prórroga de un partido intenso y capitaneado por los 31 puntos de Trent Forrest, el fondo de armario del Estrella Roja y unas decisiones arbitrales como mínimo controvertidas trajeron consigo la octava derrota consecutiva en la Euroliga de los de Galbiati. Diakité acaba con mate una jugada empezada por un tapón suyo. (@SASKI BASKONIA) Arnaitz GORRITI GASTEIZ {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Son ya ocho partidos los que Saski Baskonia encadena con derrotas en esta Euroliga. Pero por lo menos se puede decir que anoche lo dio todo y a un equipo que lo da todo nada se le puede reprochar. No solo los 31 puntos de Trent Forrest, el crecimiento de Frisch o los grandes minutos de Luwawu-Cabarrot, sino por la actitud indómita pese a jugar sin Diakité, eliminado por faltas en solo 12 minutos de juego por un trío arbitral que levantó las iuras del público. Y es que Saski Baskonia tuvo que pelear contra demasiados enemigos. Pero no solo los del silbato tuvieron que ver con la derrota gasteiztarra. El triple de Butler para enviar el duelo a la prórroga con empate a 91, o los ocho puntos que encadenó en el tiempo extra el bueno de Chima Moneke, más un tapón providencial del propio jugador nigeriano, fueron también ingredientes indispensables en el triunfo de un Estrella Roja que festejó este triunfo como si hubiera ganado la Euroliga, porque el esfuerzo requerido no fue para nada menor. La frustración baskonista también estuvo acorde, porque el cuadro de Paolo Galbiati, con sus errores y echando mucho de menos a los ausentes, también hizo muchas cosas bien, pero el partido se le acabó por escurrir de entre los dedos. NEGÁNDOSE A PERDER El duelo tuvo vaivenes para todos los gustos. Los gasteiztarras llegaron a adelantarse 60-47 después de haber remontado un inicio mejor de su rival. No obstante, se topó con un Estrella Roja que coincidió con su antagonista negándose en redondo a perder y encontrando en todo momento a un recurso u otro para salir de los apuros. Bien fuese Nwora, bien Miller-McIntyre, bien Ojeleye o Moneke... sin olvidar las ayuditas arbitrales que terminaron por hacer mucho daño. En la recta final, el partido se ponía más que difícil con un 77-84 adverso, pero Saski Baskonia se negó a su vez a darse por vencido, como lo demostraron con un «dos más uno» de Forrest y dos triples de Luwawu-Cabarrot que igualaban el duelo a 86. Nwora anotó el 86-88, pero Trent Forrest, cerrando su partidazo, clavó el 89-86 con un triplazo, para que acto seguido Luwawu-Cabarrot conseguiera sacar una falta en ataque providencial, con 22 segundos por jugarse. Tiempo suficiente para que Forrest pusiese el 91-88 y Butler empatara a 91. Ya en el tiempo extra, la quinta falta de Nwora fue una gran noticia, pero justo entonces asomó Chima Moneke con ocho puntos y un taponazo. Con 100-101 el duelo aún estaba vivo, pero faltaba que Ojeleye asomase con cinco puntos consecutivos para romper el partido y desesperar todavía más a un Saski Baskonia que poco tiene que reprocharse, pero que se topó con demasiados enemigos en un momento en el que parecía recuperar la tensión para hacer un final de Euroliga digno. Los aficionados salieron enojados del Buesa Arena, pero al menos pudieron sentir orgullo del desempeño de sus jugadores, que no es poco.